El boom de la novela erótica

29 / 01 / 2013 13:38 Celia Lorente
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Una epidemia de erotismo literario ha contagiado a las editoriales. Tras el fenómeno de Cincuenta sombras de Grey, los nuevos títulos se multiplican. El último ejemplo ha sido El juego de Sade, de Miquel Esteve.

Antes se leían casi a escondidas y ahora se leen en el metro o en las paradas del autobús, el erotismo literario ha entrado en la cotidianidad y se ha normalizado hasta tal punto que ha sorprendido a las propias editoriales con esta eclosión. “Todas las lectoras son pornolectoras: leer una novela es entrar en una historia relacionada con el erotismo, el arte y la cultura”. Eso afirma Francesca Serra, autora de Las buenas chicas no leen novelas (Península), un libro nacido a rebufo de este boom de la literatura erótica para mujeres.

La culpable de abrir la espita del deseo sexual femenino a través de la lectura ha sido la ya tan manida Cincuenta sombras de Grey, de la escritora británica E.L. James. Grijalbo, que comercializa la novela en España, va ya por su 14ª edición. Un fenómeno editorial incomprensible para algunos, pero a día de hoy la trilogía que forma junto a Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas ha vendido 2.200.000 ejemplares en España, destronando a Stieg Larsson y su trilogía de Los hombres que no amaban a las mujeres o al mismísimo Harry Potter de sus récords editoriales. En el Reino Unido es ya la lectura más vendida de todos los tiempos. ¡Si Shakespeare levantara la cabeza!

Otra vuelta de tuerca.

Su autora, una ejecutiva y madre de dos hijos adolescentes, ha llevado el sadomasoquismo chic y los placeres de la sumisión al gran público femenino. Todo envuelto en un ambiente que recuerda sospechosamente a las novelas de Corín Tellado que leían nuestras abuelas: un protagonista masculino, Grey, joven, guapísimo y por supuesto millonario, que se encapricha de una chica, estudiante, normalita y corriente, y la hace vivir un torbellino de pasión y deseo desenfrenado.

Todo inventado ya, pero salpimentado con buenas dosis de erotismo y sado light para una nueva consumidora urbana, con un poder adquisitivo medio y ganas de evasión. Y pronto podremos verla en el cine, ya que Universal Pictures y Focus Features han comprado los derechos de Cincuenta sombras de Grey para la gran pantalla.

Este tipo de literatura ha sido bautizada de varias maneras: desde porno para mamás, porno chic o porno soft. Todo el mundo ha querido ponerle nombre a un fenómeno que está por ver si tendrá aún más recorrido o no, pero mientras dura los títulos se suceden para dar satisfacción a la demanda, e incluso las editoriales aprovechan para reditar títulos clásicos de la literatura erótica.

Otro escritor que, como E.L. James, no parecía en un principio llamado a estos menesteres es Miquel Esteve. Economista especializado en Matemática Financiera y Actuarial, abandonó repentinamente su faceta de ejecutivo financiero para trasladarse al campo y dedicarse a la escritura. Acaba de publicar El juego de Sade (Ediciones B). “Las finanzas y el sexo siempre han tenido que ver, al igual que el poder o la política y el sexo. El sexo está siempre presente, es placer y el placer es deseado. Me interesó desde siempre el marqués de Sade, el mito proscrito de las bregas amorosas desmesuradas, por su doble condición: la de hedonista sin prejuicios y la de moralizador tramposo”, cuenta a Tiempo.

En cuanto a la trilogía de Grey, Esteve cree que es un fenómeno que ha abierto una “necesidad” social. “En el mundo del sexo existen aún demasiados prejuicios que ni el roce continuado dentro de una pareja estable parece desmembrar. Es como si siempre hubiere un deseo oculto, una fantasía, un anhelo inextinguible... La escritora E.L. James abre el cerrojo de ese deseo oculto con un sadomasoquismo de príncipe azul, y la mujer encuentra en la lectura ese placer arcano y escondido. El erotismo se hace literatura y esta a su vez se hace instrumento ‘íntimo y personal’ del usuario. En el caso de mi novela, El juego de Sade, el instrumento ya no es tan solo de uso femenino. El erotismo que reflejo es explícito, sin prejuicios, y atiende a hombre y mujer en un juego sin límite”, explica.

Tampoco Raine Miller tenía nada que la relacionara con la cosa erótica cuando en agosto de 2012 decidió autopublicar en Internet Desnuda (Suma), primera parte de la trilogía El affaire Blackstone, una mezcla explosiva de erotismo, sexo, control y misterio que surge a raíz de una sugerente foto. La autora era, hasta ese momento, una profesora desconocida, esposa y madre de dos niños de la que nadie sospechaba que sería capaz de imaginar tan tórridas escenas. Ella misma reconoce que, gracias a Dios, sus hijos no han leído sus novelas.

En Italia, la joven Melissa Pasnarello se hizo muy popular con tan solo 17 años por su libro Los cien golpes (Suma). Escrita a modo de diario, la obra cuenta con todo lujo de detalles su paulatino descubrimiento del sexo en todas sus variantes. Masturbación, sexo oral, voyeurismo, lesbianismo, sadomasoquismo, orgías, intercambio de parejas... La novela ha sido distribuida en 40 países, se ha traducido a más de 30 idiomas e incluso se ha rodado una película basada en ella. Después ha publicado El aroma de tu aliento, En nombre del amor y su última novela, Tres, una historia de “amor a tres bandas, al margen de lo correctamente establecido”.

 

En el escenario.

La australiana Toni Bentley, residente en Nueva York, también ha logrado escandalizar con La rendición (Tusquets), un controvertido libro de memorias íntimas publicado en 18 países. La autora es firme y asertiva a la hora de defender la sodomía en sus páginas y su apología de esa práctica ha levantado ampollas, ya que entre otras cosas cuenta cómo, a pesar de su ateísmo, encontró a Dios en el mismo momento en que fue sodomizada por primera vez. Ahora el teatro María Guerrero de Madrid acoge esta polémica obra en su escenario, que seguro no va a dejar a ningún espectador indiferente.

Más modosita es la escritora estadounidense Sylvia Day, pero no por ello tiene menos seguidoras. Lo suyo tira más al romanticismo que al sexo explícito. Pero ahora, tras escribir una decena de best-sellers y ser galardonada en varias ocasiones como una de las mejores escritoras de novela romántica, se adentra en el erotismo con No te escondo nada (Espasa), el primer libro de la trilogía Crossfire, donde el lector se encuentra con mucho sexo, personajes ricos y guapos, todo ello ambientado en los escenarios más glamurosos de Nueva York.

En España, Yolanda Sáenz de Tejada se apunta también al erotismo con En cada gota de tu vida (Alienta), una novela ambientada en las calles de Sevilla, protagonizada por un grupo de mujeres que deciden embarcarse en un juego de alto contenido sexual del que saben cómo empieza, pero del que están muy lejos de conocer cómo acabará. Una novela, según la misma editorial, “pseudo-erótica para mujeres en la línea de lo ya bautizado por la prensa internacional como porno para mamás”.

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