20 de noviembre de 2000

30 / 01 / 2018
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El nuevo palacio del príncipe Felipe.

Foto exclusiva de Tiempo de la construcción de la casa

Las primeras fotografías de la nueva vivienda que se estaba construyendo en La Zarzuela para el príncipe Felipe se vieron en la revista TIEMPO: un chalé de dos plantas ubicado a apenas un kilómetro de distancia del tradicional edificio donde viven los Reyes. La exclusiva fue firmada por Consuelo Font y las fotos las hizo Pablo Vázquez.

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Cuando se habla de la residencia que se está construyendo para el príncipe Felipe en los límites del palacio de la Zarzuela, el que más y el que menos piensa en una especie de gran chalé de aspecto funcional, o bien en un coqueto palacete a juego con el entorno. Nada más lejos de la realidad. Pocos imaginan el calibre de la obra, quizá porque desde que en noviembre de 1999 Patrimonio Nacional hizo público el proyecto, se ha convertido en el secreto mejor guardado. Tanto que cuando esta revista se dirigió a dicha entidad para solicitar información sobre los planos o lograr un boceto de la fachada, la respuesta de su portavoz, Javier Peña, fue: “¿Pretende usted que me cesen?”. Sin embargo, según han confirmado a este semanario fuentes próximas al heredero de la Corona “la residencia que se está construyendo para el príncipe Felipe será un palacio de mayores dimensiones que la primitiva Zarzuela, y pasará a convertirse en el futuro en el edificio representativo de la Jefatura del Estado, es decir, será esta y no La Zarzuela, la residencia oficial del Jefe del Estado”. “Se trata de una apuesta de futuro, ya que al heredero le tocará en su día ser el Rey, pero también se ha valorado la circunstancia de que si un día don Juan Carlos o doña Sofía quedan viudos no tengan que abandonar el palacio de la Zarzuela para que lo ocupe don Felipe cuando sea rey. No es cosa de desvestir a un santo para vestir a otro”, continúan las mismas fuentes.

Cuando faltan pocos días para que se cumpla el 25 aniversario de la proclamación de Juan Carlos I y Sofía como Reyes de España, que tuvo lugar el 22 de noviembre de 1975, la noticia de la envergadura de la residencia que se le está construyendo al Príncipe simboliza el creciente peso institucional que está cobrando el heredero, que el próximo mes de enero cumplirá 33 años. Dicho palacio, al que ya se conoce como La Zarzuela II, comenzó a construirse el pasado invierno. La primera planta está ya levantada, la estructura de la segunda está terminada, y está previsto que esté totalmente acabado a finales del año que viene. Su estilo arquitectónico será similar al del palacio de la Zarzuela, en ladrillo rojo tipo cara vista, constará también de dos plantas y tendrá una forma similar, aunque distinta distribución. El objetivo es mantener el entorno, algo que ya se puso en práctica cuando hace diez años se construyó el edificio Magnolias, sede de la infraestructura administrativa de La Zarzuela. A este palacio se le fueron incorporando con el tiempo nuevas edificaciones. Inicialmente, fue un pabellón de caza que encargó construir Felipe IV en el siglo XVII a los arquitectos barrocos Gómez de Mora y Carbonell. Era un edificio de planta rectangular, con cubiertas de pizarra y flanqueado por dos galerías porticadas, cuyo principal atractivo era el jardín estilo italiano, con fuentes escalonadas en tres terrazas. Durante la Guerra Civil sufrió daños y hubo que restaurarlo desde los cimientos. Finalizada la obra, el entonces príncipe Juan Carlos, que residía en la Casita de Arriba, en El Escorial, decidió instalarse allí en noviembre de 1961, unos meses antes de su boda con Sofía de Grecia. La residencia del príncipe Felipe incorporará cuatro edificios: el principal, donde se ubicará la vivienda del heredero, y otros tres, uno de los cuales se habilitará como garaje, el otro para instalar maquinaria –aire acondicionado, calderas, etcétera– y un tercero que estará dedicado a zona de servicio. 

Presupuestos

El proyecto de este palacio es obra del arquitecto Manuel del Río, director del Patrimonio Arquitectónico e Inmuebles de Patrimonio Nacional, y su desarrollo lo llevan a cabo también técnicos de dicho organismo. Curiosamente, cuando el Príncipe cumplió 18 años ya se barajó construirle una residencia en los límites de La Zarzuela, incluso existió un proyecto a cargo también de Manuel del Río. Pero según explicó entonces un miembro de la Casa del Rey “salía muy caro, en torno a los 1.000 millones de pesetas, sin contar la infraestructura que requería, y sobre todo, se descartó por los riesgos que podía entrañar esa independencia para un chico tan joven”.

El presupuesto oficial de la actual obra es de 700 millones de pesetas, a cargo de los Presupuestos del Estado –350 millones en 2000 y otros 350 en 2001–. Según fuentes próximas a la Familia Real “se ha intentado recortar gastos al máximo: la elección del recinto de La Zarzuela tenía la ventaja de que los terrenos no costaban un duro. Además, así se aprovechaba el sistema de seguridad establecido para la Jefatura del Estado, lo cual, aparte de abaratar el presupuesto, suponía una mayor garantía para la protección del heredero. Imagine el enorme despliegue que supondría cada día si el Príncipe tuviera que desplazarse a La Zarzuela, donde se ubica su secretaría, desde un punto alejado de Madrid”.

Dentro del conjunto de cinturones de seguridad que rodean La Zarzuela, en el Monte de El Pardo, que ocupa una extensión de 12.000 hectáreas de protección ecológica, la residencia del Príncipe, situada aproximadamente a un kilómetro del palacio de la Zarzuela, está ubicada en el perímetro de más estrecha seguridad, que ocupa unas 300 hectáreas en torno a dicho palacio. Mantiene por tanto el concepto de Familia Real unida que ya se ha puesto en práctica en Palma, en el recinto de Marivent, donde a la residencia de los Reyes se ha incorporado la finca limítrofe de Son Vent, dotada con chalets para el Príncipe y las infantas a modo de una urbanización Borbón. Aunque en esta ocasión no está previsto que se construyan residencias para las infantas en esta zona.

Esta casa física no implica que, a corto plazo, se vaya a crear una Casa del Heredero, independiente de la estructura administrativa de la Casa de Su Majestad. Por el momento, según aseguran las fuentes citadas anteriormente, el Príncipe seguirá teniendo su secretaría en La Zarzuela, que se ubica en cuatro despachos situados a la derecha de la llamada Puerta de Cristales. En la actualidad su equipo lo componen ocho miembros fijos: Jaime Alfonsín, jefe de la Secretaría; tres ayudantes de campo, pertenecientes a las tres armas: los comandantes Luis Cebrián, del Ejército de tierra, Emilio Gracia, del Ejército del aire, y el capitán de corbeta Enrique Torres. Estos, a modo de secretarios de lujo, se alternan en turnos de ocho horas cubriendo el total de la jornada. Además de ellos, hay cuatro administrativos. Por lo demás, al Príncipe le asiste el personal de la Casa de Su Majestad en materia de prensa, seguridad y protocolo. 

Ascensos militares

De momento, el acontecimiento más inminente que espera a Felipe de Borbón es su ascenso a comandante, previsto para finales de este año o principios del que viene, tras el curso de actualización que ha realizado en los tres ejércitos y que terminó en junio pasado. Como en su época de cadete, Felipe de Borbón volvió a pasar por las tres academias militares: Zaragoza, San Javier y Marín. Hasta ahora está siguiendo el ritmo normal de ascensos que corresponde a su promoción, aunque el Gobierno tiene en mente su ascenso a general, que se puede producir en cualquier momento. Para ello, el Consejo de Ministros aprobó un decreto en septiembre de 1999 que, además de regular la carrera militar del Príncipe, facultaba al Ejecutivo para decretar su ascenso a grados que no sean necesariamente el inmediato superior “para dar respuesta a las exigencias que su alta representación demande, y teniendo en cuenta su posición como heredero”.

Dentro de su actividad oficial, Felipe de Borbón continúa imparable su actividad como embajador de lujo, que desarrolla en sus viajes al exterior, especialmente en América Latina. El heredero, especialista en Relaciones Internacionales tras cursar un máster en la prestigiosa universidad de Georgetown, en Washington, asumió en el año 95 de forma permanente la representación del Estado español en las tomas de posesión de presidentes iberoamericanos. La semana pasada visitó oficialmente China, donde presidió Expohabitat, macroexposición organizada en dicho país asiático por el Instituto de Comercio Exterior, donde se encontraban representadas casi 200 empresas españolas. Allí se desplazó también el vicepresidente Rodrigo Rato; y el próximo 1 de diciembre viajará a México para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente, Vicente Fox.

También visitará oficialmente antes de finalizar el año la Comunidad Autónoma de Murcia, dentro de su programa de visitas a todas las comunidades españolas, que tiene como finalidad conocer in situ la problemática de cada zona, y establecer contacto personal con sus gentes.

Además de ello, el príncipe Felipe, como hacía su padre antes de ser rey, mantiene habituales contactos con personajes destacados de su generación en el mundo de la política, la cultura y la economía. Ha mantenido encuentros con personajes tan dispares como los escritores Juan Manuel de Prada o Daniel Múgica, los diputados más jóvenes del Partido Popular y del PSOE, Alejandro Ballesteros y José Manuel Caballero, respectivamente, o el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios, Miguel Garrido.

Ellos representan el futuro. Como Felipe de Borbón, quien cada vez está llevando a cabo una mayor y más importante actividad institucional. En privado el Rey define la situación con una de sus habituales bromas: “Yo ya estoy un poco mayor, ahora es a Felipe a quien le toca currar”. Según fuentes próximas a La Zarzuela “es evidente que el Rey se apoya cada vez más en el Príncipe, y también en las infantas, dentro de su actividad oficial, a esto contribuye que en la actualidad España es un país mucho más activo en todos los sectores, y su presencia en el exterior, más fuerte”. Aunque estas fuentes subrayan que “esto no significa en modo alguno que a corto plazo se haya puesto sobre el tapete la posibilidad de una abdicación o sucesión” es cierto que, a diferencia de lo que sucede en el Reino Unido con el príncipe Carlos, quien no aparenta tener mucho más papel que el de eterno sucesor, la actividad de Felipe de Borbón está adquiriendo cada vez mayor calado institucional. Por eso no se puede descartar que, a largo plazo, se produzca una “sucesión sin traumas”, como ha ocurrido recientemente en Luxemburgo, donde el gran duque Juan, a punto de cumplir 80 años, ha abdicado en su primogénito Enrique, de 45 años, casado y padre de cinco hijos.

Pero de momento el rey Juan Carlos tiene solo 62 años y goza de buena salud, y al príncipe Felipe le quedan cosas importantes por hacer, entre ellas contraer matrimonio. Aunque cuando el año que viene se emancipe y viva en su propia residencia, habrá dado un paso de gigante hacia su etapa de plena madurez. El monte del Pardo será su hogar.

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El Príncipe también dispone de pabellón propio en Marivent (Mallorca)

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