España-Túnez: el debate de dos transiciones

06 / 05 / 2011 0:00 José Oneto
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Representantes de la sociedad civil y de la política tunecinas intentan sacar enseñanzas y encontrar puntos de coincidencia con la Transición española.

POLÍTICOS, HISTORIADORES Y PERIODISTAS españoles y tunecinos han debatido el pasado fin de semana, en Cartago, en un acto organizado por el Instituto Cervantes y la fundación Transición Española en la Academia Tunecina de Ciencias, Letras y Artes, sobre el cambio político en España y en Túnez, sobre el papel de la prensa en los procesos de transición y, especialmente, sobre el protagonismo de la sociedad civil en cualquier proceso de tránsito de un sistema político a otro, sobre todo si ese tránsito se convierte en un auténtico proceso revolucionario como ha ocurrido en Túnez, con la huida del país del dictador Ben Alí el pasado 14 de enero y con la consiguiente caída de su régimen que ha durado 23 años.

En un ambiente de notable efervescencia política y social, representantes de los principales partidos políticos que están preparando las elecciones constituyentes del próximo 24 de julio, y que durante los primeros días de la revolución se lamentaban, después de tantos años de tiranía, de no tener figuras como las del Rey Juan Carlos o las de Adolfo Suárez, Santiago Carrillo o Felipe González, han querido conocer los detalles del proceso político español, sabiendo de antemano que ningún proceso de transición es exportable y que cada uno responde a las características y a la coyuntura política de un país.

POR PARTE ESPAÑOLA participaron en los debates el exministro de Transporte y expresidente del Parlamento Europeo Enrique Barón; Josep Piqué, ministro de Asuntos Exteriores, de Industria y Portavoz en el Gobierno con José María Aznar; el exministro de la Presidencia Rafael Arias Salgado; el escritor y diplomático José María Ridao; el presidente de la Asociación de Periodistas Europeos, Diego Carcedo; el historiador Charles Power; y este cronista, como autor de varios libros sobre la Transición española y sobre el cambio político.

Por parte tunecina estuvieron presentes dos ministros del actual Gobierno de Transición, que están redactando la nueva Constitución del país, y los secretarios generales de los tres principales partidos políticos, así como la presidenta de la Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas, Sana Ben Achour, y juristas, periodistas y responsables de los tres grupos principales de jóvenes que han hecho la revolución.

Una revolución que tiene poco que ver con lo que ocurre en España cuando se produce la muerte del dictador en la cama, víctima, en todo caso, del equipo médico habitual, frente al proceso revolucionario que aún dura en Túnez y que ha servido de espoleta y ejemplo para otros procesos de cambio que se han producido, y se están produciendo, en casi todo Oriente Próximo.

REPRESENTANTES DE LA SOCIEDAD CIVIL y de la política han intentado sacar enseñanzas y encontrar puntos de coincidencia que sirvan de referencia a un proceso que se acaba de iniciar, y cuya primera prueba serán las elecciones constituyentes del 24 de julio para la elaboración de una Constitución que reconozca las reivindicaciones de un pueblo cuya principal aspiración es recuperar la dignidad, el respeto a los derechos humanos y las libertades elementales, en una coyuntura económica difícil, con un turismo que representaba más del 10% del PIB y que se ha hundido –es desolador contemplar los lujosos y mastodónticos hoteles con apenas unas docenas de turistas–, con una economía en crecimiento cero después de varios años creciendo a un 4%, con más de un millón de jóvenes (150.000 titulados superiores) sin ningún tipo de recursos económicos y con un panorama social en el que la protesta y la reivindicación están a la orden del día y donde se nota un vacío de poder que se trasluce en la inseguridad ciudadana en la calle y en la inacción total de una policía que se siente odiada y perseguida por su connivencia con

el régimen represor de Ben Alí.

De ahí el interés por conocer el desarrollo y las dificultades de los Pactos de la Moncloa; los detalles de cómo se consiguió llegar a esa ruptura pactada (el dilema entre la reforma y la ruptura) entre todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales; de cómo se pudo elaborar una Constitución para todos, sin exclusiones; de cómo, gracias al consenso como objetivo y también como instrumento de trabajo, se logró cerrar una etapa siniestra en la historia de España, aunque ahora estén en revisión muchas de las medidas que entonces hubo que tomar condicionados por el miedo y por la temible losa que todavía suponía la Guerra Civil y un Ejército que se consideraba el vencedor de esa guerra contra el legítimo Gobierno de la República.

En España no quisimos mirar hacia atrás. En Túnez ha sido de tal magnitud la represión y, sobre todo, el vaciamiento de las arcas públicas y el latrocinio de Ben Alí y la enorme corte que manejaban su esposa y su familia, los Trabelsi, que no están dispuestos, bajo ningún concepto, a pasar página.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

COMENTARIOS

No hay comentarios

ENVIA TU COMENTARIO

  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Grupo Zeta Nexica