Más luces que sombras en la economía española

11 / 12 / 2006 0:00 José María Vals y Celia Lorente
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Con nueva subida de tipos de interés y en pleno debate de los Presupuestos del Estado para 2007, la economía española inspira confianza a los analistas.

Visión optimista

Más trabajo

Círculo virtuoso

Beneficios empresariales

Es verdad que España disfruta de una de las situaciones más afortunadas dentro de Europa? ¿Está el Gobierno jugando con fuego cuando no trata de cortar por lo sano el crecimiento de la inflación? ¿Seguir importando mucho más de lo que exporta llevará a España a la ruina en pocos años? ¿Es posible mantener el crecimiento del empleo mucho más? ¿Se deshinchará la economía como un globo pinchado el día que los pisos empiecen a bajar? Opiniones hay para todos los gustos, aunque abunda más el optimismo.

Sube Crecimiento

La economía española lleva prácticamente una década creciendo muy por encima de lo que lo hacen el resto de socios europeos. Esto ha permitido que la renta media disponible de los españoles, medida por capacidad real de compra, esté ahora muy cerca de la media europea. Una de las pegas que se le ponen al modelo español es que está basado en gran parte en la construcción. Pero ¿esto es bueno o malo? Para Vicente Salas, catedrático de Organización de Empresa de la Universidad de Zaragoza,“es verdad que la construcción está tirando, pero los datos de beneficios y solvencia de las empresas están muy altos, y no sólo en la construcción”.

Enrique de la Lama, director de Economía de la patronal CEOE, sostiene que el peso de la construcción en la economía española “no puede demonizarse, porque el crecimiento y la creación de empleo se basan en un aparato productivo y de servicios que responden a la demanda, y eso no puede cambiarse de la noche a la mañana. José Luis Escrivá, economista jefe del Grupo BBVA, insiste en esta misma idea y sostiene que “peor sería depender de estructuras industriales en estos momentos, debido al acoso de los países asiáticos”. El de futuro está en que la construcción no puede ser el motor eterno del mercado laboral.

Sube Empleo

Todos los expertos, académicos o ligados a patronales o sindicatos, reconocen el mérito de una economía como la española, que crea empleo a una velocidad muy superior a la europea. Los datos también lo corroboran. Si en 1997 tenían trabajo en España 49 de cada cien españoles de entre 16 y 64 años, ahora tienen empleo 63 de cada 100, cifra exactamente igual que la de la zona euro y sólo dos puntos por debajo de la media de la Europa de los quince socios más antiguos. Pero aquí los sindicatos sí son críticos, porque recuerdan que la temporalidad de los contratos en España, del 34,4%, es un 20% superior a la media de la UE. Desde el Gobierno, el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, presentaba la pasada semana unos datos realmente llamativos: en los últimos tres meses se han firmado en España medio millón de contratos indefinidos, de los que 271.000 corresponden a la conversión de temporales en fijos, acogiéndose a la nueva normativa que entró en vigor en verano. Pero aparte de la temporalidad, el empleo que garantiza un crecimiento económico sostenido es el que va ganando en productividad.

Baja Productividad

Según los cálculos que maneja el Ministerio de Economía, ocho de cada diez euros de crecimiento económico que se logran por el empleo lo son por el aumento del número de trabajadores y no porque cada uno de los empleados sea más productivo. El propio vicepresidente económico, Pedro Solbes, añade que la fortaleza en la creación de puestos de trabajo no es eterna y que, por tanto, es necesario un aumento de la productividad, es decir, que cada hora trabajada suponga un mayor valor añadido para el conjunto de la economía. De la misma opinión es el director de Economía de la CEOE, que matiza, sin embargo, que el esfuerzo en lograr “productos de mayor innovación y de investigación y desarrollo (I+D) es una política que fructifica a largo plazo”.

Para el catedrático Vicente Salas una política de investigación y desarrollo coherente es la que une bajo un mismo paraguas la educación y la investigación e innovación: “Es necesario enfatizar el capital humano, y en este caso España tiene como punto débil que el esfuerzo de las empresas es menor, y sólo hay que comprobar cómo el crecimiento del gasto y la inversión en I+D es menor en el sector privado que en el público”. Para 2007, el Gobierno ha adelantado el objetivo que tenía para 2008 y ha aumentado un 30% el dinero de los Presupuestos del Estado destinado a I+D de carácter civil.

Sube Presupuestos

Pero aparte de este aumento de gasto para investigación, considerado positivo con carácter general, los Presupuestos del Estado para 2007 también han suscitado opiniones distintas. Aparte de la polémica por la entrada en vigor del nuevo Estatuto catalán, desde el punto de vista estrictamente económico, la crítica más generalizada a los Presupuestos de 2007 es que son lo que los técnicos llaman “expansivos”, es decir, que alientan el incremento de gasto. Y es que las cuentas públicas para el próximo año prevén una reducción de 4.000 millones de euros en impuestos por la entrada en vigor de la reforma fiscal, cantidad que aumentará la renta disponible para gastar.

Para Juan Iranzo, presidente del Instituto de Estudios Económicos, con la época de bonanza que estamos pasando, el Estado debería gastar menos y ahorrar más. Esta alegría en el gasto público es lo que según algunos analistas provocará que la inflación no se reduzca más drásticamente en 2007, pero en el Gobierno sostienen que el Estado va a cumplir su cuarto año con más ingresos que gastos, cosa que envidian las economías más potentes de Europa, y que no hay que apretar mucho más las tuercas.

Baja Inflación

En esto sí están de acuerdo la mayoría de los analistas. Atajar la inflación debería ser, según ellos, un objetivo prioritario del Gobierno para que la capacidad de competir en precios de la economía española no se distancie más de la media europea. Sin embargo, hay cosas que no son tan fáciles. Según afirma Juan Iranzo, la dependencia energética de España hace que por cada cinco dólares que sube el precio del barril de petróleo, la inflación sube tres décimas sin remedio. Este efecto ha sido visible ya en septiembre último, cuando la caída de un 20% en el coste del crudo ha hecho descender ocho décimas la inflación.Para el próximo año, el Gobierno prevé que el Índice de Precios al Consumo (IPC) llegue al 3,5%, cifra muy por encima todavía del 2% recomendado por el BCE, pero por debajo de la de este año, que difícilmente bajará del 4%. De cualquier manera, la subida de tipos de interés ha comenzado a retraer la demanda en algunos sectores más sensibles a los gastos financieros, como puede ser la compra de automóviles, y eso puede ser el preludio de una moderación más acusada en la subida general de los precios.

Baja Déficit exterior

De cualquier forma, a los precios altos se les acusa de tener la culpa de una parte importante del déficit exterior español, que en 2006 será el segundo más alto de Occidente, detrás del de Estados Unidos. Importar más de lo que se exporta crea un agujero que si España estuviera fuera del euro sería difícil de financiar, porque obligaría a gastar cantidades ingentes de reservas para comprar divisas con las que pagar lo que se compra fuera, con lo que el ahorro de los españoles acabaría en los bolsillos de los habitantes de países lejanos.

Sin embargo, en la actualidad, dos terceras partes de estos intercambios se producen con países socios de la zona del euro y eso, en términos de economía monetaria, supone que parte del ahorro de la economía española acaba en Alemania o Francia, que es a estos efectos como si par te del ahorro de un madrileño acaba en Cartagena, porque decide comprar una casa allí. Además, según comenta Vicente Salas, este déficit se debe también en parte al “efecto riqueza, que al aumentar la renta disponible de los españoles les empuja hacia la compra de bienes de gama media y alta, cuando el tejido industrial no ha tenido tiempo de adaptarse y sigue produciendo gama media y baja”.

Baja Vivienda

Y a todo esto, el BCE ha vuelto a subir el tipo de interés de la zona euro hasta el 3,25%, en un momento en el que el Banco de España llama la atención sobre la cuantía de la deuda hipotecaria, que equivale a algo más de la renta anual disponible de todos los españoles. ¿Es este el detonante de una crisis en ciernes?

Hace pocos días, el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, alertaba de un descalabro si se pincha la burbuja inmobiliaria, pero no se refería a la española, sino a la americana. El vicepresidente Solbes lo explicaba pocas horas después. La deuda hipotecaria española, según Solbes, va destinada casi en exclusiva a comprar viviendas y aún está por debajo de la de países como Holanda o Inglaterra. En EE UU, sin embargo, muchas hipotecas se piden para financiar otro tipo de compras. Si se les cae el precio de las viviendas, la economía estadounidense habrá ahogado entonces una fuente fundamental de crecimiento y puede descalabrarse.

En España, sin embargo, y según cifras que maneja el Ministerio de Economía, el valor de las viviendas compradas con la deuda hipotecaria vigente suma varias veces el producto interior bruto total, con lo que es difícil un pinchazo serio. Además la subida de tipos se quedará según muchos analistas en el 3,5%, lo que afecta negativamente a las hipotecas firmadas en los últimos tres o cuatro años, puesto que entre 2000 y 2002 los tipos fueron más altos.

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