La banca pequeña que sortea la crisis

30 / 04 / 2012 10:40 Miguel Cifuentes
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Tres entidades, Banco Etcheverría, Banca Pueyo y Caixa de Pollensa, sortean con éxito la crisis a base de hacer el negocio clásico de la banca a pequeña escala. Con ello han logrado mantener bajo control el riesgo de sus créditos y la morosidad.

El tamaño sí importa, pero en algunos casos, en sentido contrario a como muchos creen. Las entidades más pequeñas de las que quedan vivas en España navegan en la crisis desde 2008 con más soltura y agilidad que los portaviones bancarios. No sufren los problemas de la exposición al sector inmobiliario, tienen beneficios, crecen y aumentan la clientela, sin prisa y sin pausa. Si se miran las cuentas con detenimiento, tienen más beneficios proporcionalmente que los grandes. Bancos como el Etcheverría, la Banca Pueyo o la Caixa de Pollensa, situados entre los últimos del escalafón, tienen una salud de hierro. Los tres tienen ya los ratios de capital y solvencia exigidos por la reforma financiera. Han sido de los primeros. Mientras todo el sector financiero está metido en operaciones de fusión, ganando tiempo para su saneamiento y con un calendario exigente de plazos, estas entidades pequeñas siguen trabajando como si la crisis no fuera con ellos. El Banco Etcheverría es un banco gallego con sede central en Betanzos, que se remonta a 1717 y tiene su origen en una fábrica de pieles. Es propiedad de la familia del mismo nombre, oriunda del País Vasco francés. Tiene 40 oficinas y 150 empleados y está implantado en Galicia y Madrid (cuatro oficinas). En 2011 obtuvo un beneficio de 3,68 millones de euros, en línea con los obtenidos en 2010, próximos a los cuatro millones. Esas cifras, enanas si se comparan con los gigantes, contrastan sin embargo con las del resto del sector bancario, cuyos beneficios van en retroceso cada año, con caídas del 20% y el 30% desde 2008. El banco gallego mejora también sus niveles de salud: tiene una morosidad inferior al 4% y una cobertura sobre créditos morosos y dudosos superior al 100%. Cuando empezó la crisis, el presidente, Javier Etcheverría, declaraba a Tiempo que la afrontarían con más soltura y agilidad que el resto de la banca. Su secreto es “hacer banca tradicional con mucha prudencia” y evitar el riesgo inmobiliario, que no ha supuesto nunca más del 10% del crédito del banco. Desde 2009 hasta hoy, año a año, los hechos le han dado la razón.

Banca familiar superviviente.

La gran ventaja de los bancos pequeños es su extraordinario conocimiento del mercado local, del cliente y de los negocios. De la banca familiar, que en los años 50 llegó a agrupar a 40 entidades, solo sobreviven ya el Etcheverría y la Banca Pueyo. Las demás han desaparecido, devoradas por las crisis bancarias de los 80 y 90.

El Etcheverría tiene hoy un tamaño de balance de 700 millones de euros, pero, aunque sea un tamaño pequeño, controla el 5% del mercado financiero de Galicia. Crece todos los años en volumen de negocio pese a la crisis, sigue dando crédito a las pymes, con un crecimiento del 10% anual, a pesar de la caída de la actividad económica, y ofrece todo tipo de servicios y productos financieros, seguros y ahora también la gestión de patrimonios para rentas medias.

El pequeño banco gallego ha sido el primero de todos en presentar sus ratios de solvencia y capital al Banco de España, tras dotar con cinco millones el riesgo del crédito promotor inmobiliario, tal como exige el Gobierno. La entidad ya hizo en 2011 un esfuerzo muy significativo, por valor de 37 millones, para alcanzar el 8% de core capital que exigió el decreto de la entonces ministra Elena Salgado para el reforzamiento del sistema financiero. Este ratio de solvencia lo cubre hoy también con holgura. El único imprevisto que afecta a Banco Etcheverría es la próxima venta del 44% de su capital, que detenta NovaCaixaGalicia. Esta caja, entonces Caixa Galicia, compró en 2002 el paquete minoritario del banco como una diversificación. La operación supuso un salto en la profesionalización del Etcheverría. Lo que nadie esperaba es que la caja gallega terminaría nacionalizada. Ahora está en manos del Fondo de Reordenación Ordenada Bancaria (FROB) y pendiente de subasta antes del mes de junio, si no encuentra un inversor para el 90% del capital en manos del Estado. El Etcheverría no tiene ningún temor, ya que lo único que cambiaría sería la titularidad de su accionista minoritario, mientras la mayoría del capital y la gestión seguirían en manos de la familia propietaria.

Otro ejemplo emblemático de pequeña banca familiar es la Banca Pueyo, el banco extremeño propiedad de la familia del mismo nombre. La entidad, con sede central en Villanueva de la Serena (Badajoz), es un banco regional con 93 oficinas, la mayoría (82) en la provincia de Badajoz, cinco en Cáceres, cinco en Madrid y una en Sevilla. El año pasado tuvo unos beneficios de 4,45 millones de euros, un 11,7% menos que el año anterior. “Hemos bajado el beneficio por las fuertes provisiones para conseguir el objetivo del solvencia que exige la reforma financiera. Hemos provisionado cinco millones de euros. Al cierre del ejercicio dábamos crecimiento en beneficios sobre 2010, pero preferimos dar menos beneficio”, dice Javier del Pueyo Villalón, director general de la entidad y cuarta generación de los Pueyo en el banco.

“Nos va mejor en la crisis que a los grandes porque somos muy prudentes. Nuestro tamaño nos da una agilidad, un conocimiento y una cercanía al cliente que nos evita sustos. Crecemos en clientes que vienen de otras entidades, nuestros competidores pierden clientes porque no pueden o no quieren retenerlos”, añade Pueyo. La exposición en crédito inmobiliario asciende al 67%, pero con garantía real y en operaciones muy controladas. El crédito promotor es solo de 45 millones de euros, sobre los 1.000 millones de balance, lo que supone una cifra poco significativa. “Todavía podemos dar crédito promotor, no hemos tenido problemas con este tipo de inversión porque financiamos promociones pequeñas, con compradores finales. Financiamos por hitos de construcción, como se ha hecho siempre”, advierte este directivo. Banca Pueyo crece en crédito hipotecario un 5% anual, cuando el sector ha caído un 6%. Tiene una morosidad del 1,74% y un ratio de solvencia del 16%, ocho puntos por encima del exigido por la reforma financiera.

El banco extremeño está muy pegado a la economía regional, que se compone en un 30% de servicios y el resto es agricultura y transformación agroalimentaria. Según Javier Pueyo, “siempre hay un nicho de mercado para banca local, que sobrevivirá al margen del proceso de fusiones que se está produciendo. El tamaño no es lo importante, lo valioso es la salud financiera y el conocimiento del mercado, y eso lo tenemos”.

Pollensa, una caja singular.

Entre las cajas de ahorros, la más pequeña de España es la Caixa de Pollensa, en Mallorca. Pero también es más solvente y con menor exposición al negocio inmobiliario. Caixa Pollensa y Caixa Ontinyent son las dos únicas de las 45 que existían al inicio de la crisis que no van a entrar en fusiones, no se van a convertir en bancos y permanecerán como cajas y emblemas del sector.

Caixa Pollensa fue fundada en 1880 por Gillem Cifré, abogado y pedagogo mallorquín, con el objetivo de combatir la usura y la exclusión bancaria. En la actualidad tiene 21 oficinas en las islas Baleares (durante muchos años estuvo recluida en Pollensa y la isla de Mallorca). En 2011 tuvo unos beneficios de 1,52 millones de euros, con una caída del 19,7% sobre el año anterior debido a las fuertes dotaciones para contingencias. Cubre con holgura el ratio de solvencia, que se eleva a un 11,47% y su exposición al inmobiliario es muy baja. “No estamos sufriendo la crisis como el resto del sector, crecemos en clientela de particulares y pymes de un modo sano y controlado”, señala Gabriel Bauzá, director general de la caja, quien resalta que el entorno económico de las islas es favorable: “El turismo es el principal sector económico de la comunidad, en 2011 fue bien y este año también presenta buenas perspectivas”.

Bauzá añade que el haber evitado la exposición excesiva al inmobiliario les ha ahorrado sufrir las consecuencias de la explosión de la burbuja. “Nosotros no cometimos excesos por instinto y por prudencia. Cuando todo el sector estaba creciendo en crédito hipotecario al 20% nosotros nunca pasamos de crecimientos del 11%, incluso en el momento más álgido. En el boom crecíamos a una media del 7% al 9% anual, y no nos hemos movido nunca lejos de esas cifras”. El resultado es que desde 2008 la entidad navega por la crisis con normalidad, tiene un balance saneado, una morosidad bajísima y sigue creciendo moderadamente.

COMENTARIOS

  • Por: Jose 28/02/2014 11:43

    Cuales son en 2014 los ratios de solvencia y morosidad de las tres entidades pequeñas (etcheverria, Pollensa y Pueyo? Cual es la participación en B Etcheverria del comprador venezolano Banesco? Muchas gracias, José

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