El pozo de la economía B

19 / 11 / 2013 10:35 José María Vals
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La desaparición de una parte de la economía sumergida podría suponer ingresos fiscales de más de 21.000 millones de euros.

Un grupo de expertos prepara en estos momentos una propuesta de reforma tributaria que enviará al Ministerio de Hacienda en febrero próximo. Se ha abierto, pues, el debate sobre el sistema fiscal español y, como dice un reciente informe del Servicio de Estudios de La Caixa, “cuando se plantea la cuestión de la fiscalidad en España, es inevitable tratar el fraude fiscal y, por tanto, el sempiterno problema de la economía sumergida, también llamada encubierta, negra, irregular, B, y un sinfín de calificativos similares”.

El problema preocupa incluso al ministro del ramo, Cristóbal Montoro, que cree inaceptable la diferencia que existe entre España y el resto de Europa en recaudación por IVA. Un primer paso necesario para poder corregir el lastre de la economía sumergida es “cuantificar su magnitud”. Según el mismo informe de La Caixa, el estudio elaborado anualmente por Friedrich Schneider que, en 2013, estima que la economía sumergida en España –incluyendo empleo no declarado y el registro inadecuado de ingresos por ventas o prestaciones de servicios– equivaldría al 18,6% del PIB. “Aun equiparándose a la media europea (18,5%), se trata de una cifra que supera ampliamente el registro de los países de referencia, como Alemania (13%), Francia o Reino Unido (10%)”.

Esta es una de las estimaciones que utilizan los expertos, pero hay más. De hecho, la Fundación de Estudios Financieros ha preparado este año un documento de trabajo, titulado precisamente La economía sumergida en España, que en su página 42 apunta ya a que, según la fuente utilizada, las cifras estimadas para este tipo de actividades opacas para Hacienda varían mucho. Así, el informe Doing Business 2007 cifra la economía sumergida española en el 22,6% del PIB, cifra que pasa a ser de un 23,3% según un estudio de 2009 del Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha), oscila entre el 20,2% y el 23,7% para el Estudio Funcas 2011, se sitúa en el 22,5% en el informe Closing The European Tax Gap 2012, mientras que otros estudios hablan de entre un 20% y un 25%. En todos los casos, pues, las cifras rozan el 20%.

Reducción de los focos.

De todos estos estudios, el más reciente, con diferencia, es el encargado por Visa Europe a A.T. Kearney y al doctor Friedrich Schneider, catedrático y jefe del Departamento de Ciencias Económicas de la universidad austriaca Johannes Kepler de Linz. Este informe muestra un ligero descenso de la economía sumergida en España (hasta quedarse en el 18,6% del PIB) debido fundamentalmente al descenso de la actividad comercial en los sectores de la construcción e inmobiliario, que han sido tradicionalmente focos reconocidos de economía sumergida y de dinero negro.

Este informe es precisamente el que utiliza el Servicio de Estudios de La Caixa, que al intentar calcular el impacto sobre la economía real señala que “la erradicación de la economía sumergida acarrearía un aumento de la recaudación fiscal de entre 60.000 y 80.000 millones de euros, un montante notable si se tiene en cuenta que, en 2012, el total de impuestos y contribuciones sociales pagados en España fue de 347.000 millones”. La cifra, sin embargo, no puede ser tenida en cuenta de esta forma, ya que ningún experto apuesta actualmente por que la economía sumergida desaparezca del todo en ningún país desarrollado.

“Si partimos de una corrección más realista –señala el estudio–, por ejemplo de una reducción del peso de la economía sumergida hasta el equivalente alemán, se afloraría una recaudación de unos 18.000-20.000 millones de euros. Ello ayudaría, sin duda, a acortar la distancia con la Eurozona en términos de recaudación fiscal”, que en 2012 fue del 33% del PIB en España, frente al 42% de media en los países de la Eurozona.

Si a esto se le suma la mala racha de la economía, el informe añade que “en un contexto de crisis económica y con la imperiosa necesidad de consolidar las cuentas públicas, es evidente que esa menor recaudación fiscal derivada de la elevada economía sumergida es un lastre para la economía española. Y es que, en un entorno de recesión, aumentar la recaudación vía subida de tasas impositivas es mucho más dañino para el crecimiento que lograrlo por la vía de una mayor base imponible, aflorando actividades encubiertas o consiguiendo un mejor cumplimiento de las obligaciones fiscales ya vigentes”.

Pero, ¿dónde están las principales bolsas de fraude? Según el análisis realizado por la consultora internacional A.T. Kearney, el sector con mayor índice de fraude, medido en porcentaje sobre su actividad económica global, es el de la construcción, donde el 29% del dinero que se mueve es opaco. Le siguen, por este orden, hostelería (19%), comercios (18%), industria (16%), transportes y comunicaciones (14%), sanidad y servicios sociales (11%), agricultura (11%), inmobiliarias (9%) y servicios personales (9%). Pero lo más grave de todo es que los estudios coinciden en que uno de los problemas que agrava la economía sumergida en España es su incidencia en el mercado laboral.

Incidencia en el empleo.

El informe elaborado por la Fundación de Estudios Financieros, señala, por ejemplo, que un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) de 2011, concluye que la economía sumergida en España podría haber alcanzado una cifra equivalente a cuatro millones de personas en el año 2008. Por su parte, el Servicio de Estudios de La Caixa, utilizando el informe de A.T. Kearney, señala que “en España destaca el elevado peso, dentro de la economía sumergida, del fraude en materia laboral, estimado en torno al 8% del PIB, o lo equivalente a ocultar un millón de empleos a tiempo completo”.

¿Bajaría el paro entre ese millón y los cuatro del otro estudio si se eliminara la economía sumergida? No parece probable. La propia Funcas reconoce que “no significa necesariamente que estas personas rebajarían la cifra de paro si se pudieran integrar en la economía oficial, ya que es frecuente que una misma persona desarrolle actividades regulares e irregulares para la misma empresa en la que trabaja (por ejemplo, contratos a tiempo parcial que encubren jornadas superiores, retribuciones reflejadas de forma incompleta en las nóminas, etcétera) o incluso que las mismas personas trabajen simultáneamente en la economía oficial y en la sumergida para empleadores diferentes”.

Lo que sí está claro, según los técnicos de Hacienda agrupados en Gestha, es que si la economía sumergida en el mercado laboral se redujera a los niveles más bajos de Europa, “se recaudarían más de 13.000 millones de euros adicionales cada año, solamente procedentes de las cuotas a la Seguridad Social”. Eso taparía el agujero que se produce actualmente por el descenso de las cotizaciones (por el aumento del paro) y el aumento de los pensionistas. Y eso podría haber variado los cálculos realizados para modificar el sistema de pensiones en el futuro y, sobre todo, en estos próximos años.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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