El boom de la comida a domicilio

13 / 09 / 2017 Caitlin Dewey
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

El sector mueve 36.000 millones de euros en Estados Unidos y 3.100 en España. Se trata de una tendencia creciente que afecta a todo tipo de alimentos.

Centro logístico de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid)

La temperatura en el barrio de Columbia Heights, en Washington, supera los 37 grados mientras Armaye Ejidu envuelve con cuidado dos cubos de helado de la marca Baskin-Robbins en sendas mantas hipotérmicas.

En la mañana de un jueves de no hace mucho, poco antes de las once, una mujer encargó el gélido manjar para que se lo enviaran a su casa, en el centro de Washington. Y ahora Ejigu, repartidor para la empresa de envío de comida DoorDash, ha volado para que en cuestión de minutos el helado pase del mostrador de Baskin-Robbins a su coche y de ahí a la casa de la mujer (y todo ello con temperaturas batiendo récords). “No se trata de comida caliente, por lo que es todo un poco más difícil”, afirma Ejigu, que añade que su trabajo se complica todavía más cuando no puede encontrar aparcamiento.

El envío de comida a domicilio es hoy la tendencia más caliente en el sector de la restauración, pero, como muchos establecimientos están descubriendo, el verdadero problema es mantener la comida fría. O crujiente, en el caso de las patatas fritas. O ardiente, en el caso del plato vietnamita pho.

Deseosas de aprovechar este boom del mercado del envío de comida a domicilio, han surgido decenas de empresas de entregas que han de afrontar estos retos logísticos. En Estados Unidos el envío de comida supone un negocio de unos 36.000 millones de euros, según la firma financiera Cowen & Co, que espera que en 2022 esta cifra alcance los 64.000 millones. Mientras, en España hoy el sector del reparto de comida a domicilio tiene un volumen de 3.100 millones de euros, según la consultora Informa.

Empresas como DoorDash, GrubHub y Caviar en Estados Unidos (o Just Eat o La Nevera Roja en España) reparten de todo, desde pizzas de pepperoni a confit de pato. Además de Baskin-Robbins, que ha organizado un servicio de entrega desde 600 tiendas en 22 ciudades, en Estados Unidos compañías con establecimientos físicos como McDonald’s, Wendy’s, Jack in the Box, Red Robin, Cheesecake Factory, Outback Steakhouse o Buffalo Wild Wings llegaron el año pasado a acuerdos con empresas de reparto para iniciar o ampliar sus envíos de comida.

Estos servicios no solo proveen de conductores como Ejigu, sino que también han diseñado su bolsa de aislamiento con los colores corporativos así como el algoritmo que determina que él es el conductor más rápido para la entrega.

La entrega de DoorDash de productos Baskin-Robbins tarda una media de entre 12 y 13 minutos. “Es un poco más difícil porque el helado se derrite –afirma Carol Austin, vicepresidenta de marketing de Baskin-Robbins–. Pero trabajar con un intermediario… Creemos que podemos hacerlo”.

Los analistas del sector y ejecutivos como Austin sostienen que se ha dado una confluencia de factores que explican el auge de la entrega de comida a domicilio. Como aperitivo, el consumidor moderno está ocupado, en ocasiones demasiado ocupado, para ir a comer o a cenar a un restaurante. Además, según Bonnie Riggs, analista de Investigación de Mercados de la consultora NPD, gracias a empresas como Uber el consumidor también está acostumbrado a obtener servicios bajo demanda. De este modo, en vez de perder clientes con los food trucks, con los nuevos restaurantes de comida rápida (que ahora ofrecen mayor calidad) o con los kits de comida preparada, cada vez más restaurantes de todo tipo se están lanzando a competir a través del envío de comida.

Complicaciones

Sin embargo, la mayoría de los restaurantes carecen de la infraestructura o el conocimiento logístico para proveer ese servicio por sí solos. Y el reto se hace más complejo cuando sus productos (el helado, por ejemplo) no soportan bien los trayectos. “Hemos investigado mucho sobre este asunto –afirma Stan Chia, jefe de operaciones de GrubHub–. Queremos asegurarnos de que si piden un batido en Phoenix (Arizona) con una temperatura de 43 grados este le llegue igual que si lo hubiera pedido en un restaurante”.

GrubHub es un gigante del sector del reparto de comida. Según la empresa de investigación de mercados 1010data, la compañía con sede en Chicago y su filial Seamless concentraron más de la mitad del negocio de la distribución de comida de restaurantes en Estados Unidos en el último trimestre de 2016.

Pero el sector está creciendo de forma exponencial y cada día hay más empresas. La multinacional Yelp, centrada en el posicionamiento on line y la gestión de las valoraciones en Internet de pequeños negocios, ha apostado fuerte por el sector con el lanzamiento de Eat24, el tercer servicio más usado en 2015. UberEats, surgido un año más tarde, se ha expandido rápidamente por más de 20 países. Amazon, por su parte, también ha entrado hace poco en el negocio, lo mismo que empresas que antes tenían un radio solo local, como Foodler o Caviar.

Representantes de muchas de estas empresas de entrega de comida a domicilio sostienen que el reparto de alimentos congelados está lejos de ser su único reto. “Hemos visto todo tipo de comidas –afirma Nick Adler, director de operaciones de Caviar Market–. Teníamos clientes que nos decían: ‘Ustedes no pueden repartir hamburguesas y patatas fritas’, pero les acabamos poniendo en contacto con alguien que sí podía hacerlo”. Los ejecutivos también coinciden en que los alimentos que combinan ingredientes húmedos y secos, como por ejemplo los populares tacos mexicanos, pueden adquirir una consistencia pastosa a lo largo del trayecto.

Los restaurantes y los servicios de entrega también lidian con alimentos calientes y crujientes, como los sándwiches a la parrilla, las pizzas de masa fina o las patatas fritas, la auténtica ballena blanca del sector. El mismo aislamiento que mantiene estos alimentos calientes también reconcentra el calor, lo que hace que los platos puedan pasarse o quedarse pastosos.

“Algunos restaurantes tienen a gala servir patatas fritas muy crujientes –afirma Chia, de GrubHub, con un suspiro–. Pero estas tienen un periodo de vida muy corto”.

Para hacer frente a estos problemas, los servicios de entrega a domicilio han de mantener largas reuniones con los restaurantes en las que les aconsejan que cambien el modo en que preparan ciertas comidas “problemáticas” o que las retiren del menú de reparto.

Así, por ejemplo, GrubHub recomendó a Neapolitan que las pizzas que enviaran a domicilio pasaran siete minutos más en el horno poniéndose crujientes. Y Caviar, por su parte, ha diseñado unas pegatinas con instrucciones para que los clientes recalienten comidas como el pho y los ramen. Esta empresa también está apostando fuerte por contenedores para patatas fritas, una especie de envase con forma de concha que en esencia es una olla de vapor de poliestireno.

Los servicios de entrega de comida también han realizado grandes inversiones y puesto como una de sus prioridades la innovación en logística, es decir, los algoritmos diseñados para mejorar los tiempos de entrega y minimizar el tiempo que un repartidor tarda en ir del punto A al punto B. Muchas empresas se valen de tecnología de mapeo de vanguardia para asignar los pedidos a los distintos conductores en función del tráfico o el tiempo y la distancia a destino. Caviar, filial de la starp up tecnológica Square, monitoriza incluso el tiempo que tarda cada restaurante en preparar cada plato de su menú para así optimizar el tiempo de entrega.

Este tipo de tecnología es algo con lo que no pueden ni siquiera soñar las cadenas de restauración más grandes, según Bonnie Riggs, de NPD. “Por eso estamos viendo en este momento un crecimiento tan importante de las entregas de comida a domicilio –explica–. Hay muchas de estas empresas intermediarias, y les están ofreciendo más oportunidades a los restaurantes que no quieren asumir la responsabilidad de entrar por sí solos en este mercado”.

34756408_59-F

Un repartidor de Prime Now, la empresa de Amazon, en Madrid. Foto: EFE

Problemas de imagen

Pero no todos los restaurantes están deseando aprovechar esas “oportunidades” de las que habla Riggs. Por supuesto, sobre todo en la medida en que estas llevan aparejadas costes. Los servicios de envío y reparto de comida normalmente cargan una comisión por entrega que amenaza los márgenes de beneficio más estrechos.

Además, muchos restaurantes se han dado cuenta de que los pedidos que se envían tienen un importe menor debido a que los clientes no suelen encargar alcohol. Las franquicias también están preocupadas, según Riggs, ya que los clientes podrían optar por pedir la comida en vez de acudir al establecimiento físico. Y por encima de todo, muchos restaurantes temen que su imagen pueda verse perjudicada si un pedido llega tarde, con una consistencia pastosa o derretido.

Para Panera Bread, que planea que el 40% de sus establecimientos ofrezcan servicios de envío de comida, las cosas alcanzaron un límite. “La gestión integral de la calidad para el consumidor es una de nuestras mayores prioridades”, afirma Blaine Hurst, presidente de la compañía y supervisor de sus operaciones de envío a domicilio. Al contrario que la gran mayoría del resto de empresas, la cadena de sopas y bocadillos ha creado su propio sistema de entregas, para lo cual ha contratado a 10.000 empleados en la primera mitad de 2017. Cuando no se encuentran realizando entregas a clientes (la mayoría de las cuales se realizan a la hora de comer), esos repartidores permanecen en el establecimiento preparando comidas o realizando labores de limpieza.

Hurst reconoce que no es un sistema “eficiente al 100%”, y sin embargo la rentabilidad de las ventas se ha incrementado un 10%, lo que equivale a 4.200 euros semanales por franquicia. Blaine Hurst, que ayudó a implantar el primer servicio de entregas en Papa John’s cuando las conexiones a Internet a través de la línea telefónica todavía eran predominantes, confía en que estas cifras sigan creciendo.

“El servicio de entrega es a conveniencia, ya que pides lo que quieres, como quieres y cuando quieres –dice Hurst–. Creo que llevamos unas vidas cada vez más ocupadas, y estamos cada vez más acostumbrados a esa conveniencia”.

Programa piloto

En Baskin-Robbins realmente esperan que ese sea el caso. La empresa se ha pasado el último año estudiando la manera de realizar los envíos de helados y calculando si existe una demanda suficiente para justificar un proyecto tan ambicioso, afirma Carol Austin, la ejecutiva de marketing de la heladera. Tras investigar y probar la viabilidad de recurrir a empresas intermediarias, la empresa lanzó un programa piloto en cuatro mercados a comienzos de año. El pasado 6 de julio lo amplió a 600 tiendas en 22 ciudades, y en el futuro tiene previsto continuar con la expansión.

Ahora la mayoría de los consumidores urbanos pueden encargar un menú completo de Baskin-Robbins, con la excepción de los productos que incluyan nata montada en su elaboración: la empresa descubrió, para su “decepción”, que esta acababa inevitablemente desmoronándose a lo largo del trayecto.

Pero los consumidores no parecen demasiado molestos, y es que Baskin-Robbins está descubriendo que la gente pide más toppings en los pedidos a domicilio. El pedido de Ejigu de la mañana del jueves es de un pastel de helado de menta y dos bolas cubiertas de virutas de golosina.

Este conductor de 34 años hace el pedido en el mostrador, como cualquier otro cliente, y paga con una tarjeta de crédito de la empresa. La factura le llega a DoorDash, que a su vez le cargará el importe al ordenante del pedido de Baskin-Robbins. El helado se coloca dentro de una bolsa de pedidos que dentro tiene una manta isotérmica, que incorpora una bolsa para congelados, y que a su vez va dentro del coche de Ejigu.

Diez minutos después, una mujer frunce el ceño por el calor que hace cuando abre la puerta de su casa. “Intenta no pasar demasiado calor en la calle”, le dice a Ejigu una vez que este le ha hecho entrega del helado. Él sonríe a la mujer y se dirige a su coche, que está aparcado en doble fila, preparado para un nuevo día de entregas. [The Washington Post]

iStock-614043124-F

Barcelona. Un repartidor de la compañía Deliveroo transporta un pedido. Foto: George Clerk

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

COMENTARIOS

  • Por: HENRIETTA FERNANDO 16/09/2017 14:42

    Hola todos, Esto es para informar al público en general que la Sra. HENRIETTA FERNANDO, una prestamista de préstamo privado de buena reputación ha abierto una oportunidad financiera para todos los que necesitan ayuda financiera. ¿Necesita un préstamo? ¿Necesita dinero urgente para resolver un problema de emergencia? ¿O necesita un préstamo para cancelar sus deudas o financiar su proyecto? ¿Ha sido rechazado por los bancos y otras agencias financieras? No busque más, porque estamos aquí para todos sus problemas financieros. Ofrecemos préstamos rápidos y confiables a un tipo de interés del 2% a personas, empresas y sociedades independientemente de la nacionalidad del cliente o situación financiera. Nuestros términos y condiciones y claro y muy comprensible. No se requiere chequeo de crédito, 100% garantizado. Envíenos un correo electrónico a: (henriettafernandoloanfirm@gmail.com)

ENVIA TU COMENTARIO

  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Grupo Zeta Nexica