Un champán para cada plato
El champán es tendencia. Un vino que conquista el mercado nacional y cuyas ventas suben año tras año como la espuma que crean sus finísimas burbujas. Su asombrosa versatilidad le hace apropiado para cualquier hora del día, pero también como perfecto acompañante de una comida. A este respecto, una “norma de oro”: en menús armonizados con distintos champanes, la potencia de estos siempre irá de menor a mayor. Y cuidado. Hay ciertas parejas de baile predestinadas a un imposible entendimiento con el espumoso galo: escabeches, salazones y alimentos en vinagre, con ajo o lima. Por otra parte, en el caso de un menú maridado, si el dispendio de adquirir varias botellas se considera excesivo –son vinos inevitablemente caros– siempre estará la opción de utilizar un gran reserva, millesime, etcétera... vinos con crianza que se adaptarán camaleónicamente a todos los platos. Algo también aplicable a los banquetes navideños. ¡Es la magia del champán!

Tronco de navidad
Bizcochos, tartas o postres de chocolate, como es el caso del tronco de Navidad, son perfectos para los champanes demi-sec o dulces, aunque las contadas botellas de estas maravillas se quedan en Francia. Un buen sustituto es un champán rosado de crianza, más vinoso, con notas a repostería y final más dulzón que los champanes blancos.
La Grande Dame Brut Rosé 2004
El Veuve Clicquot elaborado a base de pinot noir y chardonnay de sus ocho crus históricos, posee un buqué goloso con notas de brioche, nougat y guindas, un impecable contrapunto al chocolate. Y un final fresco que da equilibrio a la combinación. Ideal para alargar la sobremesa copa a copa (327e).
Maridaje: otros acompañantes excelentes del chocolate son los moscateles naturales españoles o los vinos dulces de Jerez, como el Pedro Ximénez. Un tokaji húngaro, un sauternes francés o un buen oporto vintage.









