Un champán para cada plato
El champán es tendencia. Un vino que conquista el mercado nacional y cuyas ventas suben año tras año como la espuma que crean sus finísimas burbujas. Su asombrosa versatilidad le hace apropiado para cualquier hora del día, pero también como perfecto acompañante de una comida. A este respecto, una “norma de oro”: en menús armonizados con distintos champanes, la potencia de estos siempre irá de menor a mayor. Y cuidado. Hay ciertas parejas de baile predestinadas a un imposible entendimiento con el espumoso galo: escabeches, salazones y alimentos en vinagre, con ajo o lima. Por otra parte, en el caso de un menú maridado, si el dispendio de adquirir varias botellas se considera excesivo –son vinos inevitablemente caros– siempre estará la opción de utilizar un gran reserva, millesime, etcétera... vinos con crianza que se adaptarán camaleónicamente a todos los platos. Algo también aplicable a los banquetes navideños. ¡Es la magia del champán!

Langostinos en salsa agridulce
Deje volar su imaginación: ¡es Oriente! Partiendo de la base de que el champán es enemigo acérrimo del picante, siempre que se trate de platos especiados (jengibre, cardamomo, vainilla, cúrcuma...), curries mild, salteados orientales (soja) y, sobre todo, salsas agridulces, irán a las mil maravillas con un rosado complejo, de final dulzón y con matices especiados.
Perrier-Jouët Belle Époque Rosé 2004
Un blanc de noirs de uva chardonnay (45%), pinot noir (50%) y meunier. Envejecido de cinco a siete años, sus afrutados y toques de jengibre lo hacen ideal para platos orientales, especialmente con salsas mirin y agridulces (190e). De la misma casa, el Blason Rosé (47e), sensiblemente más barato, hará también un buen papel dada su fortaleza, riqueza en boca y final acidulado típico del rosado (idóneo para el regusto dulzón de los crustáceos).
Maridaje: en este universo oriental, hay que olvidar condimentos poderosos como la pimienta o el hinojo, curries picantes, tampoco sirve para los alimentos al tandoori (van adobados), los chilis... y en general, todo lo que sea excesivamente fuerte.










