Ellas también cumplen 40
El semanario ‘Tiempo’ propuso a la Princesa de Asturias celebrar su cuarenta cumpleaños de una forma muy especial, reuniendo en La Zarzuela a doce mujeres de su generación y compartiendo con ellas experiencias comunes.

Inma Shara. Directora de orquesta. Amurrio (álava), 25 de abril de 1972
música, talento y paciencia
Esta alavesa de carácter tan dulce como obstinado tiene su hábitat, desde hace casi un cuarto de siglo, en un medio hostil: el mundo de la dirección de orquesta, que sigue siendo un reducto no solo varonil sino descaradamente machista. En todo el mundo, pero en España más. En principio las niñas, en los conservatorios, pueden estudiar lo que quieran (lo normal es piano, cuerda, maderas, a veces percusión, muy pocas grandes metales), pero al podio con el palito se suben casi exclusivamente los caballeros. Pues en este caso no es así. Inmaculada Saratxaga, que es su verdadero nombre, tuvo clarísimo desde los 4 años que le gustaba la música, y desde los 16, que su instrumento preferido era el más difícil de todos: la batuta. Se lo propuso y no tardó en llamar la atención de vacas sagradas como sir Colin Davis, Zubin Mehta o Riccardo Muti. Un director de orquesta tiene que saber, por encima de todo, cómo quiere que suene la partitura que tiene delante, y eso, que no es ni muchísimo menos fácil, es algo casi natural en esta joven vasca que casi nunca grita a los músicos (los batutas, sobre todo algunos, tienen merecida fama de malas pulgas) y que sustituye el divismo y los delirios de grandeza de tantos genios por la paciencia y el trabajo minucioso. Eso le ha llevado dirigir algunas de las mejores orquestas del mundo y a llevar adelante una carrera que para sí quisieran hoy muchos de sus colegas varones. No tarda en hacerse con los músicos incluso en las situaciones más difíciles. El 10 de marzo de 2006, por ejemplo, Shara dirigió en el repleto Auditorio Nacional, delante de los Reyes y de medio Gobierno, el memorable concierto Madrid-Londres, in memoriam, dedicado a las víctimas del terrorismo en las dos ciudades (Shara, mujer comprometida, ha dirigido varios de estos conciertos-homenaje). La vasca tenía delante nada menos que a la resabiadísima Philharmonic Orchestra de Londres... y el programa era de música británica o relacionada con el Reino Unido. Al principio, los intérpretes miraban la partitura y nada más, con gesto aburrido: qué iba a enseñarles a ellos aquella española, que además era mujer y para colmo guapa, cómo se tocaba a Elgar. Pero Shara, que dirige para los músicos y no para el público, que no baila las partituras, se hizo con la orquesta... y aquello fue un triunfo. Uno más, y merecido, en su brillante y aún breve carrera.








