Edward Hopper en el Thyssen
08 / 06 / 2012 13:44

Sol de la mañana (1952). Con su mujer Josephine como modelo, Hopper despliega una metáfora angustiosa que camina hacia la abstracción. La luz se posa rectilínea sobre el cuerpo que siempre fue su guía. En la calle, la ciudad engulle los sueños de neón. ¿Qué hay detrás? Él siempre decía lo mismo: “Detrás de mis obras estoy yo. Si pudiese decirse con palabras no sería necesario pintar”.












