México escondido
Un recorrido por Campeche, ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Para que Campeche despierte tiene que ponerse el sol. Sus habitantes salen de sus casas cuando el sofocante calor remite y una suave brisa procedente del Caribe vaga por las callejuelas. Frente a la Puerta de Tierra unos hombres jóvenes hacen carreras, un grupo de gimnastas se dobla y estira sobre el asfalto y tamborileros y trompetistas ensayan de manera desafinada y ruidosa.
Unos pasos más allá, en la plaza central, unos guitarristas tocan frente a la catedral iluminada y sus arcos. Parejas jóvenes se hacen arrumacos, hay niños jugando al balón y señores acicalados con esmero escuchan atentamente sentados en sillas plegables.
Lo sorprendente es que apenas se ven turistas. Y eso aquí, en el casco histórico de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, en esta fantasía de Gabriel García-Márquez, en este conjunto de casas coloniales en colores pastel, murallas y fortalezas, que es excepcional incluso para México.



