Nail Art, la moda de la sofisticación en las uñas
Flores, lunares, plumas, brillantes, leopardo, mensajes protesta... cualquier cosa está permitida si queremos usar nuestras uñas para destacar.
La apariencia y el cuidado de las manos es una de las tarjetas de presentación que más dice de nosotros. Uñas bien cortadas, definidas, piel bien hidratada y, por qué no, esmaltes en distintos tonos y componiendo diversos efectos. Dibujos, escamas, degradados, aplicaciones de brillantes, purpurina o manicuras francesas invertidas. No es una locura, solo una de las tendencias que han copado las manos de miles de mujeres de todo el mundo. Se trata de la moda Nail Art.
La fiebre por las manicuras originales, atrevidas y, sobre todo, divertidas, ha llegado para quedarse. La timidez con la que empezó este estilo, explica Cristina Martín, de Alice in Wonderland, ha desaparecido. Destaca ahora su fuerza, el color y un básico: uñas cortas. Ejemplo de ello es la manicura que la reina Sofía no dudó en lucir durante la celebración de la última Pascua Militar. Uñas adornadas con estrellitas con un largo perfecto y que, con un poco de dedicación y la utilización de pinceles muy finos, le realizó una especialista en poco más de veinte minutos.
Una democratización de la tendencia que viene a confirmar la enorme fuerza que posee ahora la laca de uñas. Algunos la pueden considerar prescindible, pero defensores como Michael Kors hablan de ella como la forma perfecta de que las mujeres acentúen cada uno de sus estados de ánimo. O Essie Weingarten, fundadora de Cosméticos Essie, que cree que puedes ir sin maquillar, pero si no te haces la manicura te falta algo,
Es un hecho. Las manos, sin ningún tipo de vergüenza, se alzan como una extensión más del look elegido. El Nail Art no está basado solo en enredar con paletas de colores, sino que es necesario aportar cierto toque especial. Efectos que se logran gracias a lacas glitter o a toques recuperados de los noventa como las incrustaciones, los brillantes o la pedrería. Heraclio Santos, training manager de la firma OPI, explica que esta moda nació de la necesidad de utilizar las uñas como escaparate temporal de tendencias e ideas. Por eso se buscó maquillar con colores y distintas texturas y realizar imágenes y motivos llamativos como extensión de lo visto en las pasarelas.
Libertad para juguetear con lo arriesgado, combinar tonos y jugar con las habilidades. Hay opciones sencillas –como el efecto del segundo tono en degradado (fácil de realizar con una esponja de maquillaje), la brillantina o la decoración de puntitos al más puro estilo andaluz– que se pueden hacer cómodamente en casa. Tan solo se requiere de buen pulso.
Otras variedades más atrevidas –con todo tipo de motivos, como caras de animales, dibujos reflejo de profesiones o, incluso, adelanta Santos de OPI, joyas de fantasía, piercing y aros- es mejor dejarlas en manos de profesionales. Así usarán técnicas de texturas de gel y acrílicos y seguirán los pasos adecuados secando cada capa con una lámpara diseñada específicamente. Acabado perfecto.
El esmalte de uñas se ha revalorizado hasta convertirse en complemento y accesorio it de moda. Lo que obliga a revisar las tendencias que se deben seguir en lo que a manicura se refiere. No hay límite. Tan solo el que ponga la imaginación. Aquí todo es posible; no en vano, aclara Diana Burillo de HandMade Beauty, el Nail Art combina el arte.
Ganando adeptas.
Una moda que nació en América con cierto recelo pero que, ahora, ha ido ganando adeptas. Incluso, como explica Lewis Amarante, maquillador oficial de Max Factor España, se reconocen inicios hace miles de años en Egipto o India. De ahí, hasta hoy, cuando la decoración de las uñas ha alcanzado una de las épocas álgidas, olvidando esos periodos en los que eran neutras o meras acompañantes del tono de labios. Accesorios al maquillaje sobre el que recaía poca atención.
De lo tildado originalmente como extravagante y hortera a lo más cool. Revolucionarias manicuras y dibujos de todo tipo o adhesivos que inundan las uñas de las mujeres, independientemente de la edad. Por eso, cada vez más, los diseñadores prestan atención a este detalle que va más allá de sus patronajes, pero que arman el conjunto de sus colecciones. El paso de la pasarela a la calle ha llegado solo.
Aunque la media luna fue uno de los primeros diseños del Nail Art, otras opciones que pisan con fuerza se decantan por pintar cada uña con un tono diferente dentro de la misma gama. Aunque, desde HandMade Beauty, Burillo adelanta que las propuestas que gobernarán los próximos meses serán más atrevidas en diseños y más sobrias en cuanto a los colores. El nude, en todas sus variedades, será el tono predominante y se combinará con decoraciones en oro. El blanco va a servir como base para diferentes diseños en tonos azul Klein, metalizados y medias lunas en colores pastel. Las texturas que más se verán serán las purpurinas y los cristales de Swarovski en tonos parecidos al color del esmalte.
En OPI apostarán por los tonos con purpurina, liquid sand (arena líquida) y gamas realmente llamativas, como las nuevas colecciones de Mariah Carey.
Una tendencia que ha aprendido a convivir con las manicuras clásicas que todavía reinan en los centros de belleza. Colores tradicionales como los negros, nude, maquillaje, rosas, burdeos, rojos o tonos vino y que, de vez en cuando, sirven para contrarrestar efectos y estridencias propuestas para esta moda.



