Muebles para amar
Camas, sillas, sofás, cojines... Todo el atrezo que usted pueda imaginar para decorar su casa sirve también para encender el fuego sexual.
Ya lo decían los Beatles: All you need is love. Y cuanto más love, mejor. O eso es al menos lo que piensa la industria del sexo, que tímidamente ha ido saliendo de detrás de la cortinilla de terciopelo rojo donde antaño fue relegada. Al porno lo consideran arte, y lo consumen ahora tanto hombres como mujeres. Hablar de sexo ya no es una rareza, sino una conversación casi irremediable.
Con todo, los tabúes que la sociedad ha eliminado son minucias, como la lencería fina o los juguetes sexuales. Pero ahora ha llegado al mercado el mobiliario definitivo: el que permite posturas irrealizables en la cama. Cojines, almohadas y pufs concebidos para los preliminares, sillas y sofás adaptados a la anatomía o camas que se mueven acompasadas con el coito. La mojigatería no está de moda y las parejas buscan romper con su rutina. “Estos muebles invitan al juego y a la experimentación –cuentan desde Margarita Bonita, donde están especializados en este tipo de mobiliario–. Nuestros clientes, generalmente parejas consolidadas, pueden incentivar sus relaciones y decorar su casa sin que nadie sepa lo que se esconde detrás de ellos”.
Un poco de vidilla sexual.
Margarita Bonita nació en 2010 como la primera tienda especializada en mobiliario erótico con dos joyas: un diván serpenteante, que proporciona infinitas oportunidades, y una cama con movimiento que reproduce el ritmo corporal. La tienda se limita exclusivamente a la venta on-line y a la creación de suites eróticas en hoteles, donde los clientes pueden dar rienda suelta a su imaginación en una noche de lujuria. Pero si lo que quieren es montárselo en casa, les contamos las posibilidades que ofrece el mercado.
Para empezar, ¿qué tal un cómodo cojín o un puf decorativo? A simple vista se trata solo de ornamentos, pero son mucho más que eso. El Secret Cube se encuentra en Internet y ronda entre los 2.500 y los 4.000 euros. Externamente se trata de un puf, y en la intimidad se transforma en una silla erótica, que recuerda un poco a la silla del dentista, con la que se puede echar a volar la imaginación y verse reflejado en su espejo inferior. Después del jugueteo, se pueden pasar a los preliminares con las love pillows: cojines y almohadas posturales con diferentes ángulos y texturas que ayudan a acomodar el cuerpo y que no duela la espalda y además “permiten realizar ciertas posiciones del Kamasutra”, aseguran desde Margarita Bonita. Oscilan entre los 50 y los 300 euros, dependiendo del modelo.
Sus dos piezas predilectas son el sofá Neotantra y la Movement Bed, ambos diseños propios de la empresa. El primero puede parecer a simple vista la última tendencia modernista, algo que siempre buscan en Margarita Bonita, la doble funcionalidad de sus productos: “Su ergonomía está pensada para facilitar y mejorar el coito”, sus accesorios son de fácil extracción y las patas del sofá, inamovibles. Con ella se pueden descubrir posturas insospechadas y la pareja disfrutará, porque todo el tiempo tendrá sus cuerpos apoyados y apenas realizarán esfuerzos. El tejido es suave y lavable y su diseño original y a la carta, lo que hace variar su importe entre los 1.000 y los 1.500 euros según extras.
La Movement Bed produce diferentes tipos de movimiento e intensidades, vertical, horizontal y combinando ambos, así como una posición de relax con una ligera sensación de mecedora. “Con ella se puede jugar y pasar un buen rato en pareja”, aseguran. Según sus medidas y materiales su precio puede subir de los 3.000 euros base hasta los 6.000. Puede que estos fetiches no sean aptos para todos los bolsillos, pero desde luego sí que sabrán apreciarlos una vez los tengan en sus casas. La nueva decoración hace que se pueda disfrutar de todas las posibilidades que los muebles ofrecen.
Rompiendo con los tabúes.
Gracias a las tapper sex parties y a series como Sexo en Nueva York se ha avanzado mucho en la mentalidad sobre cómo disfrutar con el sexo, y se ha terminado con el estigma de que quien utiliza alicientes es un vicioso. “Hace diez años se veía como raritos a quienes compraban accesorios sexuales, ahora lo raro es que la gente no tenga juguetes en casa”, bromea Sylvia de Béjar, educadora sexual y autora de Tu sexo es tuyo. Y por si fuera poco, el hecho de incluir un elemento externo a la hora del sexo ayuda mucho a mantener la estabilidad de las parejas consolidadas y a romper con su rutina. “A la gente le pone lo misterioso, la novedad, lo prohibido. Y si esto te lo puede dar tu pareja de siempre no habrá necesidad de ir a buscarlo fuera“, explica.
Seguro que las aficionadas a Sexo en Nueva York recordarán un episodio en el que Kim Catrall, que da vida a la liberal Samantha, mantiene relaciones en un columpio suspendida en el aire. Pues bien, todas están de enhorabuena porque ese columpio existe y se puede encontrar fácilmente tanto por Internet como en cualquier sex shop. Una gran dosis de imaginación y ningún pudor es lo único que hace falta para disfrutar de un sexo divertido con un juguete muy asequible (entre 100 y 200 euros). Se trata de varias correas ajustables y acolchadas en las que se sujeta uno de los dos por la espalda, las piernas y el trasero. Gracias a sus cadenas, se pueden colgar del techo, de la puerta o encima de la cama. Los columpios permiten infinidad de posturas y volar, literalmente, en el momento del clímax. Si han conseguido leer hasta aquí sin consultar Internet ahora tienen permiso, cualquiera de estas piezas es un must para los fetichistas del sexo.



