La evolución de las aves que no duermen

26 / 12 / 2013 11:57 Lucía Rey
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Por primera vez en España se está haciendo un seguimiento de las rapaces nocturnas, que hasta ahora estaban poco estudiadas.

Viven de noche, duermen por el día, son pocas en número y raramente han sido estudiadas. Así son las aves nocturnas en España. Para conocer más de ellas, SEO/Birdlife ha comenzado este mismo mes el trabajo de campo de Noctua, un programa de seguimiento a largo plazo de aves nocturnas pionero en España.

Noctua persigue conocer la evolución de las especies nocturnas en España. Son un grupo reducido, pero ha sido muy poco estudiado a lo largo del tiempo por las horas en las que es necesario desarrollar el trabajo de campo. Pero, por otra parte, son un grupo relativamente fácil de identificar por la vista o por el oído debido a su característico canto, por lo que es un trabajo que puede ser llevado a cabo por voluntarios. De hecho, como indica Virginia Escandell, técnico del Área de Seguimiento de Avifauna de SEO/Birdlife en Madrid, el programa Noctua es uno de los trabajos más atractivos para los voluntarios.

SEO/Birdlife coordina a nivel estatal un programa de seguimiento de estas y otras aves en el que actualmente participan más de 700 voluntarios. En este programa, el trabajo se realiza en tres días, un día entre diciembre y febrero, otro entre marzo y mayo, y otro entre abril y junio. Se permanece diez minutos en cada uno de los cinco puntos de muestreo localizados en una cuadrícula de 10 x 10 kilómetros y se van anotando todas las especies que se detectan. Se comienza al anochecer y se termina en dos horas aproximadamente.

Chotacabras, alcavarán, autillo europeo, búho real, búho chico, cárabo común, lechuza común, mochuelo europeo o búho campestre son sólo algunos de los vecinos nocturnos que están siendo estudiados durante su época reproductora.

Autillo, lechuza y mochuelo.

De las cinco especies de rapaces nocturnas más comunes, tres de ellas tienen resultados bastante desfavorables. Se trata del autillo europeo, la lechuza común y el mochuelo europeo. En mayor o menor medida, estas aves están asociadas a zonas agropecuarias y desde 2006 muestran valores negativos. Además, otras dos aves nocturnas han mermado en número: el alcavarán común y el chotacabras cuellirrojo. Ambas están igualmente asociadas a medios agropecuarios.

En la otra cara de la moneda se encuentran el búho real y el cárabo común, que presentan una evolución positiva sobre todo en el último año. El primero llevaba tres años en una situación estable con ligero descenso y justo este año ha experimentado un gran  incremento. Esta evolución positiva se puede ligar a su hábitat en medios forestales, al igual que otras aves comunes presentes en estos medios.

De igual manera, otra ave ligada a medios arbustivos y forestales, el chotacabras europeo, con altibajos desde 2006, presenta un aumento de casi el 30% en la última temporada respecto a la anterior.

iven de noche, duermen por el día, son pocas en número y raramente han sido estudiadas. Así son las aves nocturnas en España. Para conocer más de ellas, SEO/Birdlife ha comenzado este mismo mes el trabajo de campo de Noctua, un programa de seguimiento a largo plazo de aves nocturnas pionero en España.

Noctua persigue conocer la evolución de las especies nocturnas en España. Son un grupo reducido, pero ha sido muy poco estudiado a lo largo del tiempo por las horas en las que es necesario desarrollar el trabajo de campo. Pero, por otra parte, son un grupo relativamente fácil de identificar por la vista o por el oído debido a su característico canto, por lo que es un trabajo que puede ser llevado a cabo por voluntarios. De hecho, como indica Virginia Escandell, técnico del Área de Seguimiento de Avifauna de SEO/Birdlife en Madrid, el programa Noctua es uno de los trabajos más atractivos para los voluntarios.

SEO/Birdlife coordina a nivel estatal un programa de seguimiento de estas y otras aves en el que actualmente participan más de 700 voluntarios. En este programa, el trabajo se realiza en tres días, un día entre diciembre y febrero, otro entre marzo y mayo, y otro entre abril y junio. Se permanece diez minutos en cada uno de los cinco puntos de muestreo localizados en una cuadrícula de 10 x 10 kilómetros y se van anotando todas las especies que se detectan. Se comienza al anochecer y se termina en dos horas aproximadamente.

Chotacabras, alcavarán, autillo europeo, búho real, búho chico, cárabo común, lechuza común, mochuelo europeo o búho campestre son sólo algunos de los vecinos nocturnos que están siendo estudiados durante su época reproductora.

Autillo, lechuza y mochuelo.

De las cinco especies de rapaces nocturnas más comunes, tres de ellas tienen resultados bastante desfavorables. Se trata del autillo europeo, la lechuza común y el mochuelo europeo. En mayor o menor medida, estas aves están asociadas a zonas agropecuarias y desde 2006 muestran valores negativos. Además, otras dos aves nocturnas han mermado en número: el alcavarán común y el chotacabras cuellirrojo. Ambas están igualmente asociadas a medios agropecuarios.

En la otra cara de la moneda se encuentran el búho real y el cárabo común, que presentan una evolución positiva sobre todo en el último año. El primero llevaba tres años en una situación estable con ligero descenso y justo este año ha experimentado un gran  incremento. Esta evolución positiva se puede ligar a su hábitat en medios forestales, al igual que otras aves comunes presentes en estos medios.

De igual manera, otra ave ligada a medios arbustivos y forestales, el chotacabras europeo, con altibajos desde 2006, presenta un aumento de casi el 30% en la última temporada respecto a la anterior.

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