Contaminantes silenciosos

11 / 09 / 2013 14:05 Lucía Rey
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Los disruptores endocrinos son capaces de alterar el sistema hormonal y se encuentran en múltiples objetos de la vida cotidiana.

Se encuentran por todas partes y son capaces de alterar el sistema hormonal. Se trata de los disruptores endocrinos, en pleno debate ahora en el Parlamento Europeo para intentar establecer una regulación al respecto. Según un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) podría haber hasta 800 sustancias sospechosas. Además, a principios de este mismo año la propia OMS recomendó que se redujera la exposición a estas sustancias químicas. La comunidad científica y múltiples organizaciones ya se han puesto manos a la obra para concienciar y acabar por eliminar estos contaminantes.

Los disruptores endocrinos se encuentran en pequeñas dosis en los productos de higiene y belleza como los champús, desodorantes, cremas, etcétera. También en los envases para la alimentación, films de plástico, latas de bebida y de conserva, productos de limpieza, ambientadores o insecticidas. En casa, las lacas de yeso o los paneles que recubren techos y paredes pueden liberar también estas sustancias. Incluso juguetes y ropas son susceptibles de liberarlas. Carlos de Prada, director de la campaña Hogar sin tóxicos de la Fundación Vivo Sano, también pone el acento en un material muy común hoy en día: “En el caso del PVC un porcentaje importante está formado por un grupo de sustancias entre las cuales hay importantes disruptores endocrinos como son los ftalatos”, explica.

Por ello, más de 30 organizaciones de toda Europa se han unido en www.edc-free-europe.org para pedir la eliminación de estos contaminantes a las autoridades competentes. En España, la Fundación Vivo Sano, a través de la campaña Hogar sin tóxicos, es la encargada de concienciar y batallar para que finalmente este tipo de sustancias estén fuera de determinados objetos.

El disruptor más famoso.

Se sabe que el aumento de problemas hormonales o de enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes, la obesidad, cánceres o alteraciones neurológicas podrían estar relacionados con los disruptores endocrinos. “Hay más de 200 estudios científicos que relacionan el Bisfenol A a niveles muy bajos de concentración con quistes ováricos, hiperplasia del endometrio, adelanto de la pubertad, efectos en el esperma, efectos neurológicos, enfermedades cardiovasculares, etcétera”, detalla de Prada.

Y es que uno de los disruptores endocrinos más famosos es el Bisfenol A. Esta sustancia se encuentra en los plásticos usados en CD, electrodomésticos, y también en los materiales que recubren el interior de muchas latas de comida y bebida. También en pinturas y recubrimientos y en los pegamentos usados en construcción y decoración.

Desde hace algo más de 2 años, la Unión Europea ha prohibido la comercialización de biberones con Bisfenol A, algo que ya habían hecho Francia o Dinamarca con anterioridad. De hecho, el país galo ha prohibido el uso de esta sustancia para cualquier material que vaya a estar en contacto con alimentos o bebidas.

Ahora, a falta de una legislación clara e inequívoca, la campaña que dirige Carlos de Prada pide una ley en España que impida que cualquier material, envase o recipiente destinado a estar en contacto con alimentos y bebidas puedan contener Bisfenol A. De momento, y ante la falta de esta norma, dan unas pequeños consejos para evitar este tipo de sustancias como no usar artículos hechos de policarbonato o cloruro de polivinilo, utilizar chupetes libres de bisfenol A, reducir el consumo de productos enlatados o evitar alimentos envasados con film de PVC.

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