Agricultura para proteger los suelos
Las técnicas de conservación agrarias aumentan la capacidad de los cultivos y evitan que se pierda su fertilidad.
tecnología al servicio del campo: La agricultura de conservación, un sistema de prácticas agrarias basadas en la menor alteración posible del suelo y en el mantenimiento de una cobertura de restos vegetales, comienza a tener fuerza. En España tiene su máxima representación a través de la Plataforma Tecnológica de Agricultura Sostenible (PTAS), un foro para el intercambio de información, conocimiento y para mejorar la percepción de las tecnologías aplicadas a las áreas agrícola y ganadera. “El eje de toda la agricultura de conservación es mantener el suelo en las mejores condiciones posibles”, explica Elena Sáez, coordinadora de la PTAS.
Según datos recientes, se estima que durante el año 2011 se perdieron 24.000 millones de toneladas de suelo fértil en todo el mundo. La adopción de la agricultura de conservación conseguiría reducir esta erosión hasta en un 90%, mejorando la calidad y fertilidad del suelo al incrementar su contenido en materia orgánica. “La agricultura tecnológica busca mejorar los recursos naturales a través de un uso sostenible del suelo. Ese uso sostenible se basa en un cambio muy importante: dejamos de labrar”, comenta Emilio González, director la Asociación Española Agricultura de Conservación/Suelos Vivos (AEAC-SV). Para ello, existen varias técnicas. Para los cultivos herbáceos, son la siembra directa, que implica no labrar desde la recolección del cultivo hasta la siembra siguiente manteniéndose todos los restos de la cosecha; y el laboreo de conservación, que no es otra cosa que la preparación del lecho de siembra mediante una o dos labores superficiales, dejando al menos el 30% de los restos del cultivo anterior sobre el suelo. Para cultivos leñosos las técnicas de la agricultura de conservación son las cubiertas, es decir, proteger con una cubierta viva o inerte el espacio entre las hileras de los árboles. “En vez de dejar el suelo desnudo, que es muy fácil que se erosione, se deja totalmente cubierto y así se evita la erosión y la degradación del suelo”, explica González.
Beneficios.
Estas nuevas técnicas tienen numerosos beneficios. Además de la ya citada reducción de la erosión del suelo, también se mejora la biodiversidad y se potencia que el suelo aumente su capacidad de atrapar carbono atmosférico. “A través de la agricultura de conservación luchamos contra el cambio climático”, resume González. Por otra parte, gracias a estas técnicas también se consigue una menor contaminación de aguas superficiales, una mayor capacidad de retención de agua y un menor riesgo de inundaciones. “Estamos apostando por las mejores condiciones para hacer el cultivo de la forma más sostenible económica y medioambientalmente”, concluye Elena Sáez.
Para Sáez, lo fundamental para apostar por la agricultura de conservación es el asesoramiento y el conocimiento técnico. En esta misma línea, la AEAC-SV está desarrollando el proyecto LIFE+Agricarbon, financiado por la Unión Europea. Se trata de un programa vigente desde el 1 de enero de 2010 que demostrará cómo las técnicas expuestas anteriormente contribuyen a una notable reducción de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) a través del ahorro energético y del efecto sumidero del carbono atmosférico. Potenciar la divulgación y la demostración de estas técnicas ayudará a la UE a cumplir los objetivos de reducción de GEI un 20% y de aumentar la eficiencia energética otro 20% de aquí a 2020.



