Los famosos dan de comer

02 / 01 / 2015 Macu Llorente
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Gracias a su nombre, sus restaurantes son lugares de encuentro de numerosos rostros populares que acuden a ellos para dejarse ver.

Se ha puesto de moda entre los rostros más conocidos del panorama nacional e internacional lanzarse a la aventura de la restauración. Sus locales se convierten en lo más in y no solo por la calidad de su cocina, sino porque sus propietarios son estrellas del deporte, artistas o mediáticos empresarios. Su nombre y su fama es una apuesta segura para que el local atraiga a una selecta clientela. A Santiago Segura le ha hecho rico Torrente y Oh Bla Bla le da de comer, pero sobre todo le asegura importantes ingresos. El cineasta no solo arrasa en taquilla, su nuevo restaurante madrileño se ha convertido en centro de encuentro de la farándula nacional e internacional. Alec Baldwin participó en la película Torrente 5 y hace unas semanas cenó allí. El actor americano, como buen amiguete de Santiago Segura, ha querido probar lo que se cuece en su restaurante, un sushi bar y trattoria de ambiente afrancesado y tan fino que posiblemente no dejarían entrar a su personaje en el film. En esta empresa culinaria el director de cine no está solo. Cayetano Rivera posee una participación y recientemente se ha mudado con su novia, Eva González, a un casa próxima para vigilar el negocio de cerca. No es la primera empresa en la que cineasta y torero se embarcan juntos. Ambos son socios de Bistro Bla Bla Bla, restaurante con precios muy asequibles y centro de encuentro de jueces y fiscales debido a su cercanía a la Audiencia Nacional. Y como todo queda en familia, en una fiesta privada Paquirrín demostró sus artes como pinchadiscos colaborando en su promoción.

Los hermanos Rivera se sienten a gusto en este negocio. Fran Rivera se ha asociado con el periodista Carlos Herrera y el 25 de noviembre inauguraron un nuevo proyecto gastronómico en el mercado Lonja del Barranco, en Sevilla, cuya adjudicación arrebataron a Sergio Ramos. En su stand ofrecerán comida elaborada por la empresa de catering contratada para la boda de la infanta Elena. Una apuesta a lo grande por la que pagarán 230.000 euros anuales, con una concesión para los próximos 25 años. Distinta suerte corre el hermano pequeño de los toreros, Julián junior, que con su restaurante Pura Gula, abierto hace un año y que atiende personalmente, hoy se encuentra al borde de la ruina.

Pero no es oro todo lo que reluce en este tipo de negocios, ni es tan fácil que sobrevivan. Sobre todo en medio de una crisis económica que ha tocado con fuerza al sector de la restauración en nuestro país, llevándose por delante en los últimos cinco años 72.000 bares y restaurantes, algunos de ellos de gran fama y reputación. Para competir en este complicado medio se necesita algo más que un nombre. Si bien es cierto que en el momento de la apertura los locales regentados por famosos comienzan a lo grande, con la inestimable ayuda de sus dueños, que se implican en su promoción poniéndolos de moda, pasado los primeros meses, estos vuelven a sus profesiones y entonces puede aparecer el declive, provocando millonarias pérdidas. Esta suerte parece que corren los negocios de Álvaro Muñoz Escassi, con mas éxito en sus aventuras amorosas que en la cocina. El Coso de las Brasas, donde además de dar de comer el jinete montaba todo tipo de saraos con sus amigos de la farándula, no resultó como se esperaba y terminó echando el cierre este año. El jinete mantiene su otro negocio a las afueras de la capital, aunque ha tenido que ofrecer una carta low cost para intentar que siga adelante.

El barrio de Malasaña, en el centro de Madrid, ha sido el lugar elegido por Paco León y Fele Martínez para recrear en pocos metros la bohemia parisina ofreciendo comida para llevar. Los actores son dueños de La Rue Crêperie, take away y tienda de productos franceses donde se pueden encontrar las delicias de la comida gala y, por supuesto, toda una larga lista de crêpes. En cuanto a Joaquín Sabina, no le va nada mal el negocio como socio de La Mordida. El primero de esta cadena de restaurantes mexicanos abrió hace 20 años en Madrid y desde entonces ha inaugurado seis más.

Los cachorros de la jet. 

También los jóvenes de la jet apuestan por invertir sus cuartos en el sector gourmet. Presumen de llevar una vida social de alto standing aunque, lejos de vivir del cuento, se lo trabajan, y parece que les va bien. Sus establecimientos nacen con estrella. En sus mesas corre la Visa con alegría, se cierran negocios y se afianzan relaciones, convirtiéndose en los rincones preferidos de la crème de la crème, a donde acude con la garantía de que se respeta su privacidad. Cuentan con una selecta clientela que, en ocasiones, ni siquiera paga porque es bienvenida e invitada. Otto, el local de Rosauro Varo, pareja de la actriz Amaia Salamanca, abrió hace más de un año y el éxito le ha acompañado. Lugar guapo donde los haya, en muy poco tiempo se ha convertido en uno de los templos de moda de la capital. Vicky Martín Berrocal o María Zurita son algunas de las caras asiduas en este restaurante, que cuenta con distintas barras y estancias privadas.

En una lucha por repartirse el pastel gastronómico, Alonso Aznar también forma parte del selecto club de los fogones. Hace un año, el hijo del expresidente de Gobierno abrió Pipa and Co, lugar de encuentro para la gente vip de Madrid, donde no es tan importante lo que se come como a quién tienes en la mesa de al lado. La milla de oro madrileña ha sido el lugar elegido por Javier Hidalgo para abrir Cipriani, el favorito de las celebrities mundiales. El empresario ha apostado por un palacete del siglo XIX para invertir en una franquicia que promete convertirse en sitio de culto. El éxito le precede, ya que entre sus famosos clientes en los locales de Nueva York, Estambul o Dubai están reconocidas estrellas como Uma Thurman, Richard Gere o Jessica Parker. Con esta carta de presentación tiene todas las papeletas para convertirse en una referencia de los lugares más cool de nuestra capital.

Algunos jugadores del Barça se han unido a la larga lista de famosos que optan por convertirse en dueños o empresarios de negocios de hostelería. Ahora parece que le ha llegado el turno a Mascherano, quien se ha asociado con los dueños de 9 Reinas, restaurante de fama encargado de elaborar asados argentinos para los jugadores del Barça, y donde es habitual ver caras tan conocidas como Puyol o Luis Enrique. También su compañero Dani Alvés se ha metido a restaurador apostando por la cocina de autor para selectos comensales. En Alquimia Fogo fusiona la comida brasileña y japonesa y ofrece además talleres gastronómicos. Y parece que la fiebre de la cocina se extiende, porque Messi tiene el mismo plan en mente, aunque en su caso será a lo grande, ya que sus asesores están trabajando en un proyecto para que el argentino se convierta en propietario de una cadena de cafeterías con su nombre.

Gemma Mengual, por su parte, ha hecho de la comida oriental una forma de ganarse la vida. La exnadadora es dueña desde 2011 de Sugoi, en Sant Cugat del Vallés. Y su negocio se extiende. Después alquiló un puesto en el Mercat de la Princesa, en el barrio barcelonés de el Born, donde también ofrece comida japonesa, y hace unos meses montó otros dos restaurantes en Sant Cugat aprovechando el tirón que tiene este tipo de comida.

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