Los diamantes vienen de África
Gaborone, la capital del Estado africano de Botsuana, se ha convertido en el centro mundial de los diamantes.
Modernos y resplandecientes edificios se levantan como cuerpos extraños en la polvorienta sabana africana. Los accesos están tan bien construidos que parecen autopistas europeas. Grúas, excavadoras y vallas señalan que aquí, a la entrada de Gaborone, se alzarán aún más bloques, que en el futuro albergarán a comerciantes de Nueva York, Amberes o Hong Kong. Y es que la modesta capital de Botsuana, con su mezcla de pueblo y arquitectura futurista, está destinada a convertirse en centro mundial de los diamantes.
“Un sueño de Botsuana se hace realidad”, celebra el diario Botswana Gazette. El mayor productor y comerciante de diamantes del mundo, De Beers, ha anunciado, tras diez meses de arduas negociaciones con el Gobierno el traslado del mercado de estas piedras preciosas de Londres a Gaborone. De manera que los diamantes en bruto, tanto de Botsuana como de las minas de otros países, ya no se seleccionarán y venderán en la capital británica, sino en la de Botsuana.
El acuerdo para los próximos diez años, que se firmó el 16 de septiembre pasado entre Botsuana y De Beers, refleja el deseo de los africanos de ser algo más que un país productor de materia prima. Ya en el pasado, Botsuana se aseguró mayores derechos e ingresos del negocio de los diamantes que otros Estados del continente, donde pese a las millonarias exportaciones solo regresa un pequeño reguero de ingresos, muy necesarios para que los países en desarrollo puedan invertir en infraestructura, educación y proyectos de futuro.
Hasta la fecha, Botsuana ya era el modelo más ambicioso. Aunque el grupo De Beers, que controla aproximadamente el 40% del mercado mundial de diamantes, hace tiempo que tiene el monopolio de la explotación de la materia prima en Botsuana, el Estado tiene una participación del 15% en las empresas. Varios acuerdos inteligentes consiguieron que De Beers se comprometiera con el país. Así, se construyeron 16 centros para el pulido de diamantes, además de la nueva central de ventas de De Beers, por un valor de 83 millones de dólares (unos 62 millones de euros).
Ahora el Estado se asegura también el derecho a vender directamente en el futuro el 10% de sus diamantes. Dentro de cinco años, ese porcentaje ascenderá al 15%. Y ambas partes se benefician, pues el contrato garantiza a De Beers el derecho a los diamantes botsuanos durante los próximos diez años. El director del grupo –con sede en Londres y Johannesburgo–, Nicky Oppenheimer, habló de una “oportunidad única para Botsuana y De Beers de dictar el futuro de la industria de los diamantes”.
La decisión también significa el fin de una tradición que para De Beers se remonta casi 120 años. Hasta la fecha, los diamantes en bruto procedentes de África se presentaban en diez ocasiones al año en Londres a un selecto círculo de 79 grandes comerciantes de todo el mundo. En el futuro, éstos tendrán que viajar a Botsuana, y el sector turístico local ya se está frotando las manos ante esta perspectiva.
El Gobierno botsuano se muestra feliz. “Estamos entusiasmados ante las nuevas posibilidades”, ha dicho el ministro de la Minería, Ponatshego Kedikilwe, que espera la creación de nuevos puestos de trabajo e inversiones en el entorno del sector de los diamantes. Además, unos 100 expertos viajarán desde Londres a Gaborone.
Además, el país africano se plantea nuevos retos: “[Para jugar en la liga mundial] necesitamos una nueva moral de trabajo (...), tenemos que aprender, trabajar duro y ser competitivos”, advierte Botswana Gazette. Por otro lado, hasta ahora muchos de los lugareños se sentían decepcionados de que la riqueza de los diamantes, con un volumen de negocio anual de 6.000 millones de dólares (4.500 millones de euros), no sea más palpable en un país donde el desempleo afecta a un 25% de la población. Botsuana brilla en lo económico entre sus desconsolados vecinos, que padecen una pobreza masiva. El Fondo Monetario Internacional, por su parte, prevé para Botsuana una tasa de crecimiento del 6,2% en 2011.



