Encontrar trabajo tomando un café

14 / 11 / 2013 11:26 Carolina Valdehíta
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Conocer las aptitudes de los aspirantes mientras se toma una taza de café: una nueva alternativa a las entrevistas de trabajo tradicionales.

Buscar empleo y encontrarlo se ha convertido con la crisis en un trabajo en sí mismo. Los departamentos de personal de las empresas se saltan ahora los canales tradicionales y se inventan nuevas fórmulas de reclutamiento de personal. Entre ellas, algunas que les permitan entrevistar al mayor número de candidatos en el menor tiempo posible y con la mayor eficacia. Tiempo se ha colado para conocer el desarrollo de uno de estos eventos que permite celebrar centenares de entrevistas de trabajo en el tiempo en que se toma un café.

La convocatoria en este caso se denomina Café & Jobs, y el lugar elegido para la cita de su última edición ha sido el centro comercial Zielo Shopping, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), aunque este evento también se desarrolla en otras tres ciudades de España. Con una mezcla de seriedad, entusiasmo y un “bueno, pues aquí he venido a echar la mañana”, cerca de cien participantes esperan su turno para ser entrevistados por alguna de las empresas congregadas. El evento es obra del portal de búsqueda de empleo Jobssy, y cuenta con el peso pesado de las empresas Ges Seguros, Espracticas, Page Personnel, OVB Allfinanz España y Reach Talent. Cada una de ellas oferta un puesto concreto, por el que los solicitantes disponen de unos minutos en privado para batirse, sin tirarse el café a la cara, por supuesto.

“Hola, buenos días, según tu perfil laboral estás en el grupo rojo, lo que quiere decir que serás entrevistada por la empresa Legálitas. Ponte esta pegatina, toma un ticket para el café, aquí al lado puedes charlar con las dos agentes de la asesora laboral Adecco y con el departamento de Empleo del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón. En la mesa de enfrente puedes dejar tu currículum en cada una de las empresas que hoy nos acompañan, por si tienen alguna vacante en algún momento”.

Muy amables, pero demasiada gente en la misma situación, de desesperación por salir de las listas del paro, quizá. Una buena iniciativa para hacer contactos, aunque resultan menos prácticos cuando se hacen con gente que, al igual que uno mismo, se tomaría un número infinito de cafés si con ello estuviera más cerca de su empleo soñado.

En un momento de descuido esta redactora se adelantó de su puesto en la fila de espera para hablar con Adecco, y una aspirante la fulminó con la mirada. Demasiada competitividad cuando ni siquiera se sabe qué trabajo están ofertando. El reclamo del evento hacía pensar que se trataba de una cadena de entrevistas de cinco a diez minutos en las que se tendría la oportunidad de hablar con varias empresas a la vez, como en las citas exprés. Escuchando los comentarios de los asistentes, casi todos han acudido con la misma idea preconcebida. Pero al llegar a la cita, la realidad golpea y todos se resignan a realizar una sola entrevista.

Tras más de una hora de retraso la gente empieza a impacientarse. La mayoría van a ser entrevistados por la misma empresa, pero ninguno sabe qué se espera de ellos. Pronto empiezan los rumores que justifican la tardanza: una de las empresas reclutadoras ha invertido una hora de su tiempo entrevistando a una sola persona. “Pues si tanto interés tenían que la hubieran citado otro día, porque se pierde la esencia de este encuentro”, se quejan, con razón, algunos de los compañeros de espera.

Cinco minutos.

Todos quieren dar lo mejor de sí mismos durante los supuestos cinco minutos de autobombo que tienen prefijados. Con la demora de tiempo, la crispación general va in crescendo: algunos abandonan el barco y con ello la oportunidad de realizar la entrevista, lo que, por otra parte, agiliza las cosas para los valientes que se quedan a comprobar si habrían hecho algo más provechoso esta mañana que desplazarse a la periferia madrileña para tomar un café en compañía de decenas de desconocidos.

Una hora y tres cuartos ha sido el tiempo de espera hasta que se produce el encuentro cara a cara con la reclutadora de la empresa que, al fin, hace partícipe de su selección al aspirante a un empleo. Un apretón de manos, un perfil muy determinado y lejano de la experiencia de esta redactora, pero una palmadita en la espalda: “Nos quedamos con tu currículum para futuras vacantes”. Un chasco para muchas personas que se han trasladado esperando otra cosa y se han encontrado en un campo de batalla por un trabajo que ni siquiera sabían antes si se adecuaba a su perfil.

No hace falta ser un escrupuloso analista laboral para percatarse de que tanto los trabajos como la forma de reclutar al personal están evolucionando muy rápidamente, pero de forma dispar a la actitud y empuje de la sociedad. Uno de los principales problemas para la selección actual de empleo es que los canales tradicionales se quedan obsoletos y las empresas no logran desenvolverse con la soltura requerida a través de la red 2.0.

En el lado diametralmente opuesto a las iniciativas como las entrevistas con café, se encuentran las plataformas online especializadas, por sectores y tipos de empleo, más allá de los ya conocidos portales generalistas. Pero el terreno se va allanando poco a poco hacia el aprovechamiento de las nuevas tecnologías para la búsqueda de empleo. De hecho, hay quien cree que el networking es el nuevo mesías. Castellanizando la palabra, se podría entender por ese término anglosajón algo así como el “venderse como profesional de forma desenfadada y hacer contactos”.

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