Ellas juegan en otra liga
Aunque las mujeres se han ganado un merecido puesto en el mundo del deporte, este sigue relegándolas y mirándolas con ojos masculinos.
El mundo deportivo sigue siendo territorio mayoritariamente masculino y mira con recelo la intromisión de las mujeres, siempre que no sean las recogepelotas en las pistas de tenis, las azafatas en la Fórmula 1, las cheerleaders que bailan para los equipos de baloncesto o la chica en la contraportada de un diario deportivo. Pero de ahí a que una mujer entre en el vestuario masculino a mandar y dar órdenes a los jugadores hay un buen trecho, como ha demostrado la polémica que la semana pasada ha cuestionado a Gala León como capitana del equipo español de Copa Davis. La mayor pega según Toni Nadal, tío y entrenador de Rafa Nadal, es que una mujer pudiera entrar en un vestuario masculino. “Es muy sencillo llamar a la puerta y saber la disponibilidad de los jugadores. Yo no estoy aquí para crear un debate sexista sino para intentar que la Copa Davis se recupere y esté en el Grupo Mundial”, ha tenido que defenderse León. Al revés, sin embargo, no se ha planteado nunca este problema y se ve con total normalidad que un hombre dirija o entrene equipos femeninos ya sean de gimnasia, waterpolo o tenis.
La primera experiencia de una mujer como técnico de un equipo de hombres se produjo en 1999. Carolina Morace fue la pionera en entrenar un club de fútbol europeo profesional, la Unione Sportiva Viterbese, y no duró mucho, ya que anunció su dimisión cuando únicamente habían transcurrido dos jornadas del campeonato. La portuguesa Helena Costa ha sido protagonista en los últimos meses al anunciar primero que iba a dirigir a un equipo masculino de fútbol profesional francés, el Clermont Foot 63, para semanas después anunciar que dejaba el club. Los motivos auténticos de esa decisión solo ella los sabe. En España, Carme Lluveras, la campeona de la liga femenina de baloncesto, fue la primera mujer en formar parte del cuerpo técnico de un equipo masculino de élite como asistente voluntaria de Sergio Scariolo en Unicaja, aunque luego le pusieron todo tipo de trabas para escalar en este mundo masculino aun siendo una profesional cualificada y de alto nivel.
El deporte ha sido desde su orígenes un ámbito de hombres y para hombres. Las mujeres se han ido incorporando a medida que han accedido a otros espacios y actividades públicas, pero siempre bajo el listón masculino. Una de las diferencias evidentes es la hipersexualización femenina en el deporte. La vestimenta deportiva es una buena muestra del distinto trato según el género.
Mejor más ajustadas.
Mientras, por ejemplo, en el baloncesto masculino los jugadores lucen prendas cada vez más amplias y sueltas, la FIBA impuso en 2011 que las baloncestistas llevasen ropa más ajustada, exactamente unos diez centímetros por encima de la rodilla y una anchura máxima de dos centímetros entre la piel y la tela. La multa por no ir con esas equipaciones: 500 euros. Una de las mejores jugadoras del mundo, Diana Taurasi, baloncestista estadounidense del Galatasaray turco, rompió el código de vestimenta de la Euroliga y tuvo que pagar todas las multas acumuladas por su rebeldía partido a partido. Las jugadoras de balonmano playa se rebelaron también a través de Twitter con el hastag#PonteeltopTU para mostrar su rechazo a la nueva normativa europea, que las obliga a jugar en top y braguitas y no con la camiseta de manga corta y pantalón corto que usaban. La federación vasca de balonmano se ha planteado no seguir en los torneos de playa si no se revoca esta normativa europea. La batalla ha surgido porque muchos equipos han sido amonestados por contradecir la norma impuesta por la federación europea y que la española pretende aplicar a partir del año que viene. El responsable de balonmano playa de la federación vasca, Diego Izquierdo, considera que esta medida no se ajusta a la política de igualdad que promueven desde los equipos. “Trabajamos con gente muy joven, siempre intentando favorecer la igualdad y no entendemos esta norma”, ha explicado. Izquierdo asegura que el malestar es “general” y aunque “no nos gusta que haya polémica, creemos que tenemos que hacer algo”, añade.
Con falda en los torneos.
La Federación Mundial de Bádminton quiso también obligar hace un par de años a sus jugadoras a llevar falda en los torneos para “asegurar una atractiva presentación” de su deporte, y aunque pretendía aplicarla de inmediato, la polémica regla y las acusaciones de sexismo de importantes potencias en esta disciplina como China, India, Malasia o Indonesia hizo que la asamblea anual de la federación optara por continuar estudiando la cuestión del vestuario de las jugadoras y tomar decisiones “con miras más amplias”. Finalmente la iniciativa se pospuso indefinidamente, aunque la federación señaló que seguirá estudiando formas de hacer más atractivo este deporte, aún minoritario para público y patrocinadores.
También por el bien del fútbol y de los patrocinadores, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, afirmó hace unos años que las mujeres deberían jugar con una equipación más ajustada. “Para incrementar la popularidad del juego deberíamos permitir que las mujeres jueguen con ropas más femeninas, como lo hacen en el voleibol”, comentó el dirigente del ente más importante del fútbol mundial. “Hay mujeres muy guapas jugando al fútbol hoy en día, perdonen que lo diga”, añadió. Las quejas de las jugadoras, lógicamente, no tardaron en llegar.
El deporte sigue insistiendo en mostrar a la mujer como un mero objeto decorativo. En ciclismo, la miss que besa al ganador en el podio y le entrega su medalla; en el mundo del motor, las modelos sobre la pista cuya única función es exhibir publicidad en sus ajustados vestidos y portar un paraguas para dar sombra a los pilotos. O en el baloncesto, las cheerleaders que animan los descansos en los partidos con sus bailes. Al revés no hay hombres que bailen en los partidos femeninos, ni chicos guapos que les pongan las medallas a ellas.
Y los hay que pican en su propio cebo. Es el caso de Carlos Olía de Lima, Charly, profesional que llevaba 12 años trabajando como speaker del Bilbao Basket y que despidió a las animadoras del mundial con la frase “quién pudiera pasar una noche con las dreamcheers”, después de que estas actuaran con la canción Bailando de Enrique Iglesias en la que el cantante dice: “Yo quiero estar contigo, vivir contigo, bailar contigo, tener contigo una noche loca... ¡ay! y besar tu boca”. Una polémica extradeportiva que provocó la destitución definitiva del locutor, acusado de machismo.
Reporteras deportivas sexies.
El mundo de la información deportiva era hasta hace poco un coto reservado a los hombres. Resultaba algo exótico que una mujer informara desde un campo de fútbol o de baloncesto, hasta que hace unos años se produjo la incorporación de las primeras reporteras deportivas, que han acabado conquistando un espacio antes reservado al aguerrido comentarista masculino.
Aunque los verdaderos puestos de relevancia siguen estando destinados a los hombres, tanto los que realizan las retransmisiones, que son los que cargan con el peso de lo que sucede en el partido, como las voces autorizadas que los acompañan y que analizan las principales jugadas. Mientras, la periodista más atractiva físicamente pasea a pie de campo, que es donde atrae las miradas. Y también las críticas. Lo sabe la popular Sara Carbonero, que ha tenido que acostumbrarse a que su labor sea cuestionada y sus meteduras de pata trending topic, incluso durante tres días seguidos, mientras los comentarios erróneos de sus colegas masculinos pasan normalmente desapercibidos. Para muestra un botón: si se teclean en Google las palabras “periodistas femeninas de fútbol”, las primeras informaciones que salen a continuación coinciden en el mismo título “las reporteras más bellas del mundial”. En Holanda, la publicación de un libro de una periodista de la televisión belga, Hilde Van Malderen, ha hecho temblar el tinglado del fútbol en aquel país. El libro Speelgoeden revela el acoso que sufrió vía mensajes de móvil por parte de futbolistas, técnicos, árbitros e incluso de sus propios compañeros de profesión. Hilde ha recopilado los mensajes obscenos que ha recibido durante sus años de trabajo como reportera aunque no ha querido identificar a los remitentes. Entre los comentarios algunos como “Martes, aeropuerto de Bruselas. En el baño los dos ¿Te apuntas?”, de un jugador del Brujas; “No dejo de soñar contigo”, un árbitro; “No busco una relación seria porque estoy casado, pero podríamos ser follamigos”, un centrocampista del Zulte; “Te he visto muy guapa hoy”, un delantero del Gante; “¿Te vienes a dormir a mi casa esta noche?”, un exdelantero del Brujas; o “Pienso que eres una guarrilla”, un periodista. Un escándalo sexista que pone de manifiesto una vez más el machismo que se esconde en muchos ámbitos relacionados con el deporte.



