El porno también es cosa de ellas

06 / 03 / 2009 0:00 José María Goicoechea
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Las mujeres toman las riendas del cine para adultos, pero con otro punto de vista.

Ella llega a su casa y se encuentra a su novio en la cama con otra. Cualquier avezado consumidor de cine porno convencional esperaría que el siguiente paso fuera la repetición de uno de los clichés del género, que la chica se uniera a los amantes para crear un trío de esos que tanto lucen en la pantalla. Pero no, en este caso lo que ocurre es que ella le da una sonora bofetada. Hay sexo, explícito, en este capítulo de la película Cinco historias para ellas, de la directora Erika Lust, claro que sí, pero con otro aire, en otro ambiente, con una protagonista que lleva las riendas, aquí las riendas de dos muchachotes. Erika (Estocolmo, 1977) trabaja en Barcelona y con los títulos The Good Girl (2004) y Cinco historias para ellas (2007) es la cabeza visible de un movimiento que está cambiando muchos conceptos del cine para adultos. Ella habla de Porno para mujeres, y así ha titulado su libro (publicado por la editorial Melusina).

Ahora es mi turno

“Para resumir –explica Erika Lust a Tiempo– me gusta decir que el nuevo cine hecho por mujeres para mujeres es sobre intimidad y relaciones; el de ellos es sobre penetraciones y eyaculaciones. Las diferencias son muy grandes, enumerarlas es como intentar enumerar las diferencias entre las revistas Penthouse y Marie Claire. Hasta ahora los hombres han tenido el monopolio de la definición del concepto de pornografía. Y eso es así desde que se inició esta industria. Ahora considero que es mi turno y el de otras mujeres de redefinir lo que el porno puede y tiene que ser para nosotras”. Ilustradora, guionista y también realizadora de cine para adultos –Ángel de noche (1999) y 616DF, el Diablo Español vs las Luchadoras del Este (2003)–, Sandra Uve (Barcelona, 1972) dice, riendo, que “lo de porno para mujeres es un neologismo inventado para hablar de esto de una manera más fina. Lo que sí es verdad –prosigue– es que hay unas mujeres que hacen cine para adultos, que escriben, que hemos establecido una comunicación fluida entre nosotras; hay una red de mujeres haciendo cosas relacionadas con el sexo”. Sandra presenta estos días su libro Ponme la mano aquí (Aguilar), que lleva por subtítulo Una odisea sideral, psicosexual y femenina. “Repasa un montón de cosas sobre la sexualidad –describe Sandra Uve–, desde la historia de los vibradores.... Es un texto mestizo, explica momentos íntimos, habla de sexo de manera natural, habla de los besos, de las siestas... A muchas chicas nos pone mucho la hora de la siesta, nos recuerda cuando éramos pequeñas, con las primitas... Lo que quiere demostrar Ro –el personaje que es narradora e hilo conductor del libro– es que te lo vas a pasar muy bien hablando de sexo, incluso de tus miserias”. Y de hablar, al cine: “Me pasó como a la mayoría de las mujeres –recuerda Erika Lust–: cuando vi porno por primera vez no fue amor a primera vista, ni mucho menos. Había algo que me excitaba. Pero también muchas cosas que me molestaban. No me sentía identificada en esas películas: ni mi estilo de vida, ni mis valores, ni mi sexualidad aparecían por ninguna parte. No estaba retratado el placer femenino, la mujer sólo aparecía para complacer a los hombres. Las situaciones sexuales que me planteaban me parecían ridículas, todas basadas en fantasías masculinas machistas. Trabajaba en cine y publicidad, y visto ese panorama decidí que como el porno que existía era porno de hombres para hombres, la solución era hacer yo misma el producto que a mí y a mis amigas nos gustaría ver. Y el libro –continúa la realizadora– surge de la misma voluntad, la de divulgar la idea de que un porno diferente, más humano, femenino e íntimo es posible. ¿Que resulta que lo llamo Para mujeres y también le gusta a los hombres? No me importa y hasta me parece bien, muchas veces las mujeres hemos aportado cambios en los sectores a los que nos incorporamos y esos cambios agradan a los hombres. A muchos les gusta que hayamos cambiado el modelo madres-cuidan-hijos y padres trabajan, a muchos les gusta leer revistas femeninas, y así un largo etcétera”. ¿Cómo es la escena X perfecta? “Sensual, sentida, bien iluminada, con música moderna, con estilismo cuidado, evitando planos ginecológicos, respetuosa hacia la mujer... Como ves, es una escena bastante diferente de la típica escena mete y saca que hay en el porno hecho por hombres para hombres”, responde Erika Lust. “Hay tantas escenas de cine convencional –contesta Sandra Uve– que con dos planos más podrían convertirse en estupendas escenas porno... Algunas de Sophia Coppola, aunque sean un poco ñoñas, la de la cocina de Soñadores, de Bertolucci...”.

Machismo y feminismo

Las relaciones sexuales entre mujeres son una constante en el cine X machista: “Los hombres, y curiosamente muchas mujeres también, –dice Erika Lust– aceptan muy bien ver a dos mujeres en acción, pero la imagen de dos hombres teniendo sexo le produce a una gran mayoría rechazo. Incluí una escena entre dos hombres en Cinco historias para ellas y ha resultado muy controvertida. Hay hipocresía, mucho machismo y, por qué no decirlo, homofobia en esa preferencia generalizada”. ¿Se puede hablar de feminismo? “La verdad es que no lo sé –duda Sandra Uve–, pero en mis películas sí que me han importado más las actrices que los actores. Quería que se viera el cuerpo de ellas entero, quería romper el orden habitual de las secuencias de los polvos, quería que ellas llevaran el mando”. En su libro Erika Lust establece unas cuantas diferencias entre las películas porno para hombres y las que están pensadas para mujeres: “Mamada hasta el fondo de la garganta” frente a “sexo oral practicado a la chica”; “mansiones de lujo” frente a “una habitación con interiorismo moderno”; “mafiosos, traficantes, espías...” o “chicos normales a nuestro alrededor, nuestros amigos”; “putas rubias, ninfómanas, lesbianas que follan con tíos, adolescentes salidas” frente a “mujeres modernas, trabajado ras, emancipadas, como tú y tus amigas”; “las tías siempre están dispuestas” o “hay que ganarse el sexo”; “las mujeres violadas en el fondo disfrutan” ante “sexo siempre consentido”. ¿Qué no incluiría nunca en una de sus películas? “Hay muchas cosas que se usan en el porno tradicional sin que nadie las cuestione –asegura Erika–y que jamás usaría. La violencia está muy presente en el porno de hoy en día, y la representación de adolescentes o teens descaradas, vistiendo a las actrices con ropa de colegialas o animadoras, con coletas y falditas. Para mí esas cosas incitan a la pederastia, no entiendo cómo se hace de manera tan generalizada y ni público ni autoridades reaccionan”.

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