El Papa prefiere el ajo morado español
"Toda España huele a ajo". Con esta afirmación despectiva, la ex "posh" Spice Victoria Beckham no contribuyó precisamente a aumentar su popularidad entre los españoles, puesto que esta hortaliza aromática es la base de la cocina española. Y el olor a ajo de ninguna manera impregna la atmósfera "en toda España".
Sin embargo, si la mujer de David Beckham, ex estrella del Real Madrid, hubiese visitado durante su estancia en España, entre 2003 y 2007, la localidad de Las Pedroñeras, probablemente habría regresado inmediatamente en su jet privado a Londres. Y es que en los alrededores de Las Pedroñeras, a unos 160 kilómetros al sureste de Madrid, se puede oler el ajo a varios kilómetros a la redonda después de la cosecha en los meses de junio y julio.
Los poco más de 7.000 habitantes de Las Pedroñeras están orgullosos del nombre que le fue conferido a esta modesta población: "Capital mundial del ajo". Las Pedroñeras debe este título no solo a la gran cantidad de ajo que se cultiva en su perímetro, sino sobre todo a su calidad especial: el llamado "ajo morado", que se cultiva allí en condiciones climatológicas y de suelo ideales, es considerado por los gastrónomos el mejor del mundo. Los dientes, cubiertos por una piel de color violeta, tienen un olor fuerte y un sabor pronunciado que estimula el apetito.
España es uno de los principales productores de ajo del mundo. Según datos del Ministerio de Agricultura en Madrid, se cosecharon en 2011 unas 125.000 toneladas. De esta cantidad, solo 400 toneladas correspondieron al ajo morado de Las Pedroñeras. A causa de las masivas importaciones baratas de ajo de China, la producción española ha ido disminuyendo constantemente en los últimos años. Y también han caído los precios. De acuerdo con la Cooperativa San Isidro de Ajos, de las Pedroñeras, el kilo de ajo morado le cuesta al consumidor español ahora como promedio 3,80 euros (4,8 dólares), un 15 porciento menos que en el año 2010.
Como "Capital Mundial del Ajo", las Pedroñeras organiza anualmente, desde 1973, la Feria Internacional del Ajo. Durante la Fiestas Patronales de la localidad, la primera semana de septiembre, aquella persona que se haya destacado por la promoción comercial del ajo morado es distinguida con el premio "El Ajo de Plata". En 1998 recibió este galardón el príncipe Felipe, heredero de la Corona española. Desde ese mismo año, Las Pedroñeras figura en el Libro Guinness de los Récords: un artesano de la localidad había logrado trenzar una ristra de ajos de 70 metros.
El ajo morado de Las Pedroñeras está amparado por la Indicación Geográfica Protegida de la Unión Europea. Los bulbos se venden sobre todo a restaurantes españoles, pero una parte de la cosecha se destina a la exportación. La Casa Real española y el Vaticano son algunos de los consumidores más prominentes. Ellos no solo aprecian la extraordinaria calidad culinaria del ajo morado, sino también sus efectos positivos para la salud. Según una investigación del Departamento de Gastroenterología del hospital madrileño Ramón y Cajal, el número de casos de úlcera estomacal y cáncer estomal en Las Pedroñeras es en términos porcentuales el más bajo de España.
Casi ningún experto médico cuestiona hoy en día los efectos positivos del ajo sobre el sistema cardiocirculatorio. La mayoría de los estudios que se han realizado llegan a la conclusión de que esta hortaliza previene la arterioescleroris, protege el cerebro y reduce los niveles de colestorol malo en la sangre. El ajo morado es especialmente rico en azufre, yodo, ácido silícico y alicina, la sustancia que le da al ajo su típico sabor y olor.
Sin embargo, en el restaurante "Las Rejas" de las Pedroñeras, catalogado como uno de los siete mejores de España, las propiedades médicas del ajo morado ceden terreno a sus aplicaciones gastronómicas. Distinguido con una estrella Michelin y con miembros de la Casa Real española entre su clientela habitual, aquí casi todos los platos giran en torno al ajo morado. El precio mínimo por cubierto es de 80 euros (unos 100 dólares), hasta un máximo de más de 200 euros. La especialidad más destacada de "Las Rejas" es un plato tradicional de los sectores pobres de la comarca Castilla-La Mancha, pero llevado a su máxima exquisitez gastronómica: la sopa de ajo, caliente o fría.
Como broche de oro del menú, el restaurante "Las Rejas" ofrece al comensal, como curiosidad culinaria "herética", los postres "crema de ajo" y "helado de ajo". Sobre gustos no hay nada escrito. A Victoria Beckham, seguramente, la mera idea le revolvería el estómago.



