Despedirse a la francesa está de moda

05 / 11 / 2015 Macu Llorente
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Los modernos lo llaman ghosting: ignorar a la pareja y no responder a sus mensajes para cortar por lo sano

Ni responder a SMS, ni emails, ni WhatsApp o Facebook. Cero explicaciones y cero comunicación. En definitiva, dejar que el tiempo se encargue de aclarar a la pareja que la relación ha terminado es una forma de ruptura que cotiza al alza. Y no porque sea una práctica nueva. Esfumarse o que de repente a uno se lo trague la tierra es algo que siempre ha existido. La novedad es que las nuevas tecnologías lo hacen todo mucho más simple, a golpe de clic se puede borrar una relación sentimental.

Porque no vamos a engañarnos, no es lo mismo esfumarse en una ciudad pequeña, donde conviene quedar bien con la expareja porque se está condenado a encontrarse, que desaparecer en el universo virtual, donde borrar a una persona de un plumazo es eliminarla para siempre. Según explica el doctor en Psicología John M. Grohol en su publicación Ghosting: I never heard from him again, una de cada ocho relaciones amorosas finalizan con este efecto fantasma. En tiempos de Meetic o Tinder, donde conocer a tu alma gemela virtual significa acumular conquistas e irse desprendiendo semanal o mensualmente de ellas, este tipo de ruptura exprés y silenciosa toma su auténtico sentido. Algunas de estas seudo relaciones se basan en mensajes telefónicos o de WhatsApp y no van más allá de una o dos semanas. Y es sobre todo en estos casos cuando lo más fácil para saltar a la siguiente conquista es bloquear a la actual en el móvil, desaparecer y no volver a dar señales de vida nunca.

Lo cierto es que las nuevas redes sociales no solo facilitan las relaciones sino que, además, posibilitan rupturas amorosas más simples y menos comprometidas que se resuelven por medio de un simple silencio. Esta tendencia a evitar toda confrontación y discusión demasiado emocional se ha puesto rabiosamente de moda. Y aunque para muchos resulte más fácil dejar a la pareja sin noticias de la noche a la mañana, lo cierto es que este tipo de separación resulta mucho más cruel que una ruptura de pareja clásica en la que al menos las discusiones dan al otro la posibilidad de comprender lo que está pasando. Y además, para añadir más angustia y sufrimiento a esta situación, con las nuevas redes sociales el abandonado puede constatar cómo su expareja sigue vivita y coleando y en comunicación con otros.

Si te he visto no me acuerdo. La tecnología ha propiciado que el ghosting sea uno de los problemas que más afectan a las parejas en nuestro tiempo. Sobre todo para los que tienen entre 18 y 30 años de edad, aunque nadie está a salvo. Según una encuesta realizada por la empresa inglesa YouGov entre mil adultos norteamericanos, el 11% ha utilizado esta técnica para abandonar a su pareja. La misma encuesta refleja que el 16% de los hombres han vivido en sus propias carnes al menos una vez en su vida este fenómeno frente al 24% de las mujeres. Pero ¿quiénes son los fantasmas? Según los psicólogos, las personas inseguras, inmaduras y con miedo al compromiso son las que más lo practican. Cuando se empieza una relación, los signos que pueden indicar que estamos ante un posible fantasma son claros: siempre está ocupado, suele cancelar una cita en el último minuto, y aparece y desaparece con demasiada facilidad. Tampoco los famosos están a salvo de esta epidemia. Charlize Theron se evaporó nada más enterarse de una infidelidad de Sean Peen. La actriz sudafricana dejó de responder a los mensajes y llamadas del actor, devolviéndole el golpe con la callada por respuesta. El sonado desplante de la actriz evitó numeritos y escenas entre la pareja, y es que hay quien piensa que en el amor como en el desamor, lo mejor es que cada uno saque sus propias conclusiones. A buen entendedor pocas palabras bastan, y en tiempos del ghosting, incluso ninguna.

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