Cambios de religión

21 / 02 / 2014 9:13 Macu Llorente
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A las celebrities les van los cambios. En algunos casos, cambian de religión como de peinado.

Algunos famosos tienen especial facilidad para saltar de un estilo a otro o de una pareja a otra, pero también están los que deciden cambiar de religión por convicción o incluso por amor. No tiene que ser fácil alcanzar el estado zen al que aspiran muchas celebrities, sobre todo ante el ajetreo de entrevistas, paparazzis o desplazamientos por el mundo. Y aunque podría pensarse que la espiritualidad está reñida con la vida superficial y de lujo que aparentan, lo cierto es que no son pocos los abanderados de algunas creencias que, según dicen, les aportan serenidad y felicidad en sus ajetreadas vidas. Tampoco faltan los que en un arranque de devoción y generosidad contribuyen económicamente con donaciones millonarias.

Si algo caracteriza a Penélope Cruz es que suele mimetizarse bastante con sus parejas, bien porque es fácilmente influenciable, bien porque es de la opinión de que siempre se puede aprender algo de quien se ama. Con la misma facilidad que pasó de Alcobendas a Hollywood, Pe saltó del cristianismo al budismo. El responsable de que la actriz viera la luz fue Nacho Cano, que desde los 15 años practica la meditación trascendental. El integrante del grupo Mecano y nuestra actriz más internacional coincidieron en un videoclip, allá por los años 90 del siglo XX, y Pe aprovechó para ficharle como su primer novio dentro de la farándula. Y así, para sintonizar con él, la mujer de Javier Bardem comenzó a practicar el budismo, una filosofía que, sin duda, era mucho más chic para una futura estrella internacional. También la actriz Verónica Forqué se vio seducida por lo oriental animada por su madre, y asegura que el yoga de la mente le ayuda a estar tranquila y a no sufrir.

Como creer no ocupa lugar, también están aquellos que no tienen suficiente con una sola creencia y saltan de una religión a otra con gran facilidad. Ricky Martin se crió como católico, incluso a los 10 años era monaguillo. Después, el puertorriqueño ha ido probando varias religiones en una incesante búsqueda: “Un día dije: ‘Soy budista, otro soy taoísta, luego dije, no, sigo siendo católico, no, protestante”. Pero fue escalando el Himalaya cuando se acercó a la filosofía budista, en la que encontró el equilibrio que echaba en falta en su ajetreada vida de famoso. Hoy parece que lo tiene claro e incluso el cantante ha presentado a sus gemelos, Mateo y Valentino, ante el Dalai Lama y les está educando en esta misma línea.

Mucho se comenta sobre el ambiente de frivolidad en el que se mueven la mayoría de los futbolistas, pero Nicolás Anelka asegura que tras hacerse musulmán todo han sido beneficios. El jugador cree que salió ganando y que sus creencias le han llevado a lo más alto y a posicionarse entre los mejores. El francés, que abrazó el islam a los 18 años, es un fiel devoto e incluso ha viajado a La Meca para hacer la peregrinación junto a otros jugadores musulmanes. Sin embargo, no todos los deportistas se sienten tan orgullosos de su fe. El brasileño Kaká ha pasado de ser un fiel seguidor de la iglesia evangélica Renacer a renegar de ella. Pero no siempre fue así. En un impulso de espiritualidad, su esposa, Carolina Celico, tuvo una revelación y llegó a declarar que había sido Dios el que había dado el dinero al Real Madrid para contratar al jugador brasileño. Tiempo después, la desconfianza les llevó a poner los pies en la tierra ante los abusos en la recaudación de dinero y terminaron abandonando esta Iglesia.

Amplios currículos de fe.

La que también cuenta con un amplio currículum de fe es Madonna. Si la ambición rubia primero encontró sentido a su vida en el judaísmo y la Cábala, parece que ahora ha dado un giro y se siente cercana al Corán: “Creo que es importante estudiar todos los libros sagrados. Un buen musulmán es un buen judío, y un buen judío es un buen cristiano”, ha dicho. Lo que no se sabe es si esta conversión llegará a materializarse, ya que detrás de esta inquietud estaba su novio musulmán, Brahim Zaibat, y ahora que la pareja ha roto es posible que se dé por satisfecha con las respuestas que encontró en la Cábala. Lo cierto es que nadie le puede negar a Madonna ser una abanderada de este movimiento judío. De hecho, Britney Spears abandonó su religión cristiana de doctrina bautista por su amistad con ella. Pero como las modas solo duran un tiempo y la Cábala no le debió parecer tan interesante, en 2006 Britney decidió regresar a sus creencias originales. Aunque lo que no pueda el amor no lo puede nada: en dos ocasiones la cantante se planteó volver a las creencias de su amiga. Primero, fue por el modelo Isaac Cohen, con quien estuvo un tiempo e incluso llegó a visitar a un rabino para ser aceptada por la familia de él. Pero la relación no llegó a buen puerto ni la conversión tampoco. Después, se lo volvió a plantear al enamorarse de Jason Trawick, mánager suyo y amigo de la infancia.

El budismo es chic.

También al otro lado del charco el budismo gana por goleada, siendo la filosofía que más llama la atención de los famosos. Actores como Miranda Kerr y Orlando Bloom la practican desde hace años. Pero si hay un representante de lujo, ese es Richard Gere. El actor es un acérrimo defensor de esta filosofía oriental y tanto fervor le ha costado su matrimonio. Desde que el intérprete americano conoció al Dalai Lama en 1983 su vida dio un vuelco. En aquel momento, el exceso de tiempo y esfuerzos que dedicó al budismo y a la causa del Tíbet, zona ocupada por China, le costaron su primer matrimonio con la modelo Cindy Crawford. No debió de aprender de su error porque un par de décadas después la historia se ha repetido con su segunda esposa, Carey Lowell, que aunque también es creyente, ni es tan forofa ni está por seguir la vida contemplativa que lleva el guapo actor en el campo. También Kristen Stewart se ha hecho budista para olvidar a Robert Pattinson. La actriz de Crepúsculo ha decidido que la religión del Nirvana es su mejor ayuda para superar la separación. Un camino muy distinto al del actor, que al romper se refugió en brazos de Riley Keough, la nieta de Elvis Presley, para pasar página.

En los duros momentos que está viviendo tras la muerte de su hermana, seguro que Julia Roberts encontrará consuelo en el hinduismo, religión que descubrió en la India durante el rodaje de Come, reza y ama, que protagonizó junto a Javier Bardem. Desde entonces no le basta con la vida de éxito y ha asegurado que sueña con la reencarnación. La intérprete se alojó durante un tiempo en un asharm o comunidad hinduista, donde convivió con un guía espiritual y otros discípulos, abandonando la religión original de sus padres, bautistas y católicos. Tan convencida está que acude regularmente al templo a “cantar, orar y celebrar” acompañada de su marido, Danny Moder, y sus tres hijos, Henry y los gemelos Phinnaeus y Hazel.

También son numerosas las estrellas hollywoodienses que se han visto seducidas por la Iglesia de la Cienciología, un culto que se basa en estrictas reglas, pero que no está exento de críticas por parte de los que formaron parte de ella y después la abandonaron con la acusación de que lava el cerebro a sus fieles. Juliette Lewis es una de sus seguidoras, pero sin duda el mayor patrocinador de esta organización, que algunos han calificado como secta, es Tom Cruise. De adolescente, el actor se planteó hacerse sacerdote y entrar en un seminario, propósito que aparcó para dedicarse al cine. Hoy se ha convertido en un ferviente cienciólogo, lo que le ha llevado a levantar una oleada de rumores que afectan incluso a su vida privada. Uno de los motivos del divorcio entre el actor y Katie Holmes fue el deseo de la actriz de alejar a su hija Suri de las creencias de su padre. Y ella misma también se ha dado de baja. Una semana después de romper con el protagonista de Misión imposible, Holmes dijo un adiós definitivo a la Cienciología para abrazar de nuevo el catolicismo. Pero en Hollywood no todos piensan que esta secta VIP sea tan perniciosa y no son pocos los que apuntan a que la conversión de John Travolta le proporcionó nuevos papeles en el cine cuando estaba cayendo en el olvido.

Los famosos no van a ser como todo el mundo y también están los que se ven seducidos con la vuelta al pasado, como Katherine Heigl o Ryan Gosling, que practican la religión mormona, una creencia que encaja muy poco con el mundo de las celebrities. Los actores, como el resto de fieles, deben aportar un 10% de sus ingresos a su Iglesia, algo que para la rubia de la serie Anatomía de Grey no supone ningún problema, ya que ha reconocido que ser mormona le ha enseñado a ser “mejor persona, a tener integridad y a elegir bien”, algo que no tiene precio. Claro que se salta algunas prohibiciones, como las de fumar o beber, para que sea más llevadero.

Ni siquiera las altas esferas que nos gobiernan se libran de los vaivenes religiosos. La fe del presidente estadounidense sigue siendo una incógnita. Mientras que él ha declarado ser cristiano protestante, lo cierto es que sus rivales políticos aseguran que su antigua religión era el islam, lo que lleva a pensar a muchos ciudadanos que Barack Obama tiene un pasado musulmán.

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