Un viaje de 40 años: Madrid invita al mundo a su orgullo LGTB

22 / 06 / 2017 Ana Lázaro Verde
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Tony Poveda tenía 21 años cuando participó en su primera manifestación por los derechos LGTB en España. Era el año 1989 y él acaba de "salir del armario". 

La fuente de Cibeles de Madrid iluminada con los colores del arcoíris, símbolo del movimiento LGTB. Foto: WorldPride Madrid

En aquella España, que estrenaba democracia y un emergente movimiento en defensa de los derechos de gais, lesbianas, transexuales y bisexuales (LGTB), salir a la calle a pedir igualdad y respeto no era fácil. Aquellos actos reivindicativos, muchas veces minoritarios, distaban años luz de la gran fiesta en la que se ha convertido hoy el Orgullo LGTB de Madrid, que este año tiene alcance mundial.

"Eran concentraciones donde aún nos miraban mal, donde todavía estábamos expuestos a agresiones. Y poco a poco se produjo el milagro de que las fiestas de Madrid sean las fiestas del Orgullo, las fiestas de la diversidad", explica Tony.

A su lado, con 72 años, Boti García Rodrigo recuerda los "golpes" que sufrieron quienes iniciaron la lucha por los derechos LGTB. "En España fuimos valientes, perdimos el miedo, dimos la cara y recibimos bofetadas. Pero supimos encajar los golpes y devolverlos en sonrisas. Y gracias a eso estamos aquí", asegura a dpa.
De la primera manifestación LGTB se cumplen ahora 40 años. Tuvo lugar en Barcelona y fue disuelta por la fuerza. Al año siguiente, se autorizó en Madrid. La semilla del "Orgullo" estaba sembrada.

"Nuestro movimiento ha sido el movimiento social más potente en este país. Hemos vencido convenciendo. Hemos conseguido que la ciudadanía se pusiera de nuestro lado", dice Boti.

Esta activista sucedió a Tony en 2012 al frente de la Federación española de gais, lesbianas, transexuales y bisexuales (FELGTB), que aglutina a medio centenar de asociaciones del colectivo. 

Ambos son "veteranos" del activismo en España, pero ninguno de ellos hubiera podido imaginar hace 20 años que Madrid sería sede mundial de la celebración del Orgullo LGTB. Ni que España se convertiría en uno de los países más avanzados en derechos de este colectivo. 
"Hemos pasado en poco tiempo de las catacumbas a la igualdad legal. Ha sido una trayectoria dura pero muy apasionante", explica Tony.

El gran punto de inflexión tuvo lugar en 2005 con la aprobación del matrimonio homosexual. "Que esto ocurriera en el granero católico de Europa fue una lección para todo el mundo", destaca el activista.

En el avance, que inspiró a países como Argentina, tuvo mucho que ver el socialista Pedro Zerolo, fallecido en 2015 y considerado uno de los grandes impulsores de los derechos LGTB dentro y fuera de España. Se dice que fue él quien convenció al entonces jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de la necesidad de dar el paso. 
Paralelamente, en los primeros años del nuevo milenio, el llamado "Orgullo Gay" de Madrid fue atrayendo a más y más participantes, hasta convertirse en la fiesta más grande de la ciudad. 

En 2007, la capital española fue sede del EuroPride. Y ése fue el paso definitivo para dar el gran salto: acoger la fiesta a escala mundial. "Es la historia de un viaje de 40 años para conseguir un sueño", lo define el coordinador del evento, Juan Carlos Alonso. 
El sueño se cumplirá esta semana, cuando el centro Madrid se teñirá de los colores de la bandera arcoíris, símbolo del movimiento LGTB, y acogerá cientos de actividades festivas y reinvindicativas que situarán a la capital española en el centro del mundo. 
Hasta el 2 de julio habrá más de 200 conciertos, varios festivales culturales, una conferencia internacional de derechos humanos, otra sobre VIH y la emblemática manifestación que surcará la ciudad con más de 50 carrozas y unos dos millones de participantes.
"Tenemos que disfrutarlo, pero también tenemos nuevos retos", señala Alonso a dpa. "Hay que conseguir que lo que ha ocurrido en Madrid ocurra en otros lugares. Tenemos un compromiso y una responsabilidad histórica: ser la voz de aquellos a quienes les quieren quitar la voz en otros lugares del mundo", algunos donde salirse de "la norma" puede conllevar incluso la pena de muerte.

En el centro de Madrid, cerca de los lugares que acogerán los fastos del WorldPride en unos días, los semáforos cuentan con la imagen de dos hombres o de dos mujeres caminando de la mano o parados, a modo de homenaje. A escala real, esa imagen se repite en las calles, donde todas las parejas, sean como sean, expresan su amor libremente. 

En clave interna, sin embargo, aún quedan cosas por hacer. Son muchos los logros alcanzados, pero el colectivo reclama una ley de igualdad social y una mayor visibilización de todas realidades LGTB. Quieren, además, que la reivindicación no se diluya en el ambiente festivo del WorldPride Madrid. Que haya fiesta, pero también conciencia. Para que este viaje de 40 años no se detenga aquí. 

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Tony Poveda (izquierda) y Boti García Rodrigo posan en la plaza de Cibeles de Madrid. Foto: Ana Lázaro Verde/DPA

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