La seguridad de las cámaras de vigilancia también es fundamental

09 / 10 / 2017 Tom Nebe (DPA)
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Las cámaras de vigilancia con conexión a Internet buscan generar seguridad, pero si se las instala de forma inadecuada pueden convertirse en un riesgo.

Foto: Paul Zinken/DPA

El primer paso tras la instalación es colocar una nueva contraseña. "Eso es algo imprescindible", dice Ronald Eikenberg, de la revista especializada "c't". Da lo mismo si lo que venía preinstalado es ninguna contraseña, una sencilla o una complicada, añade.

No todas las cámaras con conexión a Internet piden al usuario cambiar la contraseña. Tres dispositivos de este tipo fueron calificados a causa de ello como "deficientes" por la fundación alemana de protección al consumidor Stiftung Warentest, porque además llevaban instalados unos datos de acceso inseguros. Desconocidos pueden hackear fácilmente este tipo de cámaras mal protegidas y espiar al usuario.

La fundación Stiftung Warentest también hizo críticas a los 16 dispositivos probados por el hecho de que transmitían datos sensibles en parte sin codificación. Y porque los accesos a la red estaban en muchos casos abiertos. Cuatro cámaras fueron consideradas "buenas", seis "satisfactorias", tres "suficientes" y tres "deficientes".

Las que mejores notas sacaron en fueron la Nest Cam Outdoor (2,2) en exteriores, y la Arlo Q Plus de Netgear (2,1) en interiores (Edición de la revista "test" del 10/17).

En las cámaras trabaja una pequeña computadora que se conecta con la app en el smartphone del usuario. De esa forma uno puede ver cuando no está en casa si ha saltado la alarma. Y por eso rige lo mismo que para cualquier PC: el firmware tiene que estar siempre actualizado.

"Las actualizaciones cierran los agujeros de seguridad", subraya Eikenberg. Las cámaras conectadas a Internet también ofrecen la opción de buscar las actualizaciones y a menudo de instalarlas automáticamente.

Los routers no suelen permitir el acceso desde Internet a la red de dispositivos doméstica, lo que incluye las cámaras. Y uno no debe cambiar estas especificaciones, destaca Eikenberg, porque, según Stiftung Warentest, muchas de las cámaras tienen accesos abiertos a la red a través de los cuales podrían colarse los criminales. Esto es mucho más improbable cuando el router impide el acceso desde fuera a los dispositivos en red, explica Eikenberg.

Las cámaras sí pueden enviar datos hacia el exterior, lo que es de hecho una de sus funciones centrales. Alertan e informan al usuario a través de una app sobre lo que está pasando en casa. El problema de esto es que no se puede descartar que una cámara que envía datos a Internet también los transmita al fabricante.

Otro punto clave es dónde y cuándo pueden grabar las cámaras de seguridad. En principio, uno puede vigilar toda su propiedad y sus cuatro paredes, pero no así zonas públicas. Sin embargo, las cámaras pueden violar asimismo la esfera privada de personas que vivan en la casa o empleados, por ejemplo la niñera. En principio, estas personas deberían aprobar el ser vigiladas.

La fundación Stiftung Warentest recomienda que las cámaras de vigilancia estén apagadas cuando haya alguien en casa. Algunos de los dispositivos ofrecen la función de "geofencing", por la que los aparatos se apagan en cuanto uno llega a casa.

"La gente no se para a pensar en lo que está filmando", comenta Eikenberg. Ponen cámaras en los dormitorios o en las habitaciones de los niños. "A mí me daría una mala sensación", asegura, porque por más que uno se esfuerce en mantener la seguridad, muchos son descuidados con este tipo de dispositivos. Si unos extraños consiguen entrar en la red, pueden observar la esfera más privada del usuario.

Los videos solamente se pueden grabar en general de forma local en un lápiz USB o una tarjeta SD. Pero algunos ofrecen como alternativa servicios en la nube. Se trata de una opción cómoda pero que añade costes al servicio, indica Eikenberg.

Otros permiten el envío de los videos a servicios de cloud como Dropbox y Google Drive, o a discos en red propios (NAS). Desde el punto de vista de la protección y la seguridad de los datos, la grabación local es la mejor opción, opina Eikenberg.

Lo mejor es que las imágenes se graben de manera separada. De ese modo, si unos ladrones desconectan la cámara durante un robo, la filmación no se pierde.

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