El regreso de los leones blancos de Sudáfrica

03 / 11 / 2016 DPA
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"Si matas a los leones blancos, matas la tierra", le dijo Khosa a Tucker, lo que la impulsó a iniciar una batalla de décadas que al final le permitió recaudar fondos para la reserva de Tsau.

Zukara y Matsieng comienzan a "hablar" cuando la noche cae sobre las tierras ancestrales de los leones blancos de Sudáfrica. Los hermanos, de ojos azules y abundante melena, intercambian largos y profundos rugidos, como para anunciar el regreso de su dominio sobre la tierra rojiza de sus antepasados. 

La zona protegida de Tsau, de 1.750 hectáreas, forma parte de la reserva de la biósfera Kruger to Canyons, registrada en la Unesco. Este es el lugar del que se cree que proceden los leones blancos y el único en el que alguna vez vivieron. 
"Escuché hablar de ellos cuando era pequeño. La gente los veía como una especie de hermanos (de los humanos)", cuenta Harmony Khasa, que ayuda a organizar actividades en las escuelas para difundir los principios del Fondo de Protección de los Leones Blancos (WLT).
A principios de los años 90 dejaron de verse leones blancos en la zona, después de que muchos de ellos fuesen capturados para zoos, circos o criaderos. 
Los 300 ejemplares actuales prácticamente viven en cautividad, salvo unos cuantos que habitan en las reservas sudafricanas, explica el ecologista Jason Turner, de WLT. Su reintroducción en su hábitat natural empezó en 2004, cuando Linda Tucker soltó a Marah en la reserva Tsau, creada por ella. La ex modelo y ejecutiva publicitaria había rescatado a la leona de una cacería de trofeos. 
En Sudáfrica hay más de 170 granjas que crían leones para exhibirlos e incluso para cazarlos. Según WLT, los organizadores de las cazas de trofeos pueden cobrar hasta 165.000 dólares a los extranjeros por un león blanco. Muchos de los leones que se cazan en el país mueren ese tipo de expediciones, en las que se dispara desde muy cerca y los animales no tienen posibilidad de escapar. 
Marah ya murió pero seis de sus descendientes, entre ellos Zukara y Matsieng, siguen cazando antílopes, ñus y facóqueros en la zona que comparten con otras cuatro leonas. "Están llamando a las hembras", explica el guardabosques George Ngomane al escuchar los rugidos de los dos machos reverberando en el bosque. 
La leyenda cuenta que hace cuatro siglos una enorme bola de luz cayó sobre Timbavati -el "lugar donde los leones blancos llegaron a la Tierra"- y que los animales comenzaron a tener crías blancas. Pero los leones blancos podrían remontarse incluso a la edad de hielo anterior, aunque según WLT los europeos los vieron por primera vez en 1938. 
"El motivo por el que los leones blancos aparecieron aquí sigue sin tener una respuesta científica", apuntó Turner. Aunque durante mucho tiempo se pensó que tenían albinismo, ahora se sabe que son portadores de un extraño marcador genético, identificado por el WLT y científicos de seis países en 2013. "Los leones blancos son como humanos rubios", explicó Turner. 
Otros leones de la región también portan estos genes y cuando se emparejan con ellos sus crías tienen un 50 por ciento de posibilidades de ser blancas. Lejos de ser un inconveniente para su supervivencia, este color les ayuda a cazar durante la gris temporada invernal, en las riberas arenosas de los ríos y con luna llena, explica Turner.
El proyecto de Tucker para impedir la extinción de estos animales nació una noche sin luna de noviembre de 1991, cuando estaba con amigos en un safari por Timbavati. Su vehículo se averió y se encontraron frente a un grupo de leones furiosos.
"La luz [del vehículo] iluminó a varios de ellos, gruñendo y rugiendo... había ojos agresivos en todos los arbustos alrededor nuestro. Alguien empezó a gritar pidiendo ayuda", recuerda la ex modelo de 53 años. 
De pronto una curandera local conocida como la "Reina de los Leones de Timbavati" atravesó los arbustos, descalza, con un bebé a la espalda. "Los leones se hicieron a un lado en silencio y la dejaron pasar. Ella trepó al coche y se sentó con nosotros". En ese momento, los leones se fueron. 
Tres años después Tucker abandonó su vida en Londres y "la cáscara vacía" de su carrera publicitaria para encontrar a Maria Khosa. La mujer, que más tarde sería la abuela de Harmony, le dijo que podía comunicarse con los leones.
También le aseguró a Tucker que su misión era proteger a los leones blancos, que las comunidades locales tsonga y sepedi veían como guardianes sagrados de la Tierra, ancestros o reencarnaciones de espíritus reales.
"Si matas a los leones blancos, matas la tierra", le dijo Khosa a Tucker, lo que la impulsó a iniciar una batalla de décadas que al final le permitió recaudar fondos para la reserva de Tsau.
El WLT quiere convertir a los leones blancos en símbolo para proteger a todos los leones de África, donde su población se ha reducido en un 40 por ciento hasta unos 20.000 ejemplares en dos décadas.
Las causas son la pérdida de su hábitat, el conflicto con los humanos, la caza de trofeos y la caza furtiva para obtener huesos de leones para uso en la medicina tradicional asiática.
Tsau está rodeada de vallas electrificadas para evitar que los leones entren en las reservas aledañas, en las que podrían ser cazados, explica Turner.
La campaña para proteger a los leones blancos también insta a los seres humanos a cambiar su relación con la naturaleza, comenta por su parte Tucker. "Necesitamos un cambio de paradigma hacia el amor y el respeto por la naturaleza".

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