Con la casa a cuestas

16 / 01 / 2009 0:00 Andrea Gutiérrez
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Las viviendas prefabricadas son una alternativa barata y ecológica.

Cada vez son más los que compran una casa móvil y la instalan en el campo, convirtiéndose este tipo de vivienda en la anhelada alternativa a la tradicional casa con hipoteca y resultando ser una cauta elección en estos tiempos de crisis. Entre sus atractivos está que son mucho más baratas, con unos precios que oscilan entre los 20.000 y los 100.000 euros, al ser construidas en serie en una fábrica; se pueden mover de un lado a otro según las necesidades del dueño y se montan en un día sin desencadenar el mínimo impacto ambiental en el entorno. Estas viviendas, típicas en el norte de Europa, no sólo son para los amantes del campo. Tal y como afirman desde la empresa de casas móviles Eurocasa, “también se pueden instalar en terrenos urbanos, siempre que se cumplan las condiciones de habitabilidad y las autorizaciones administrativas y municipales”. En cualquiera de los dos casos no requieren permiso de edificación porque no están consideradas por el Código Civil bienes inmuebles sino bienes móviles, y por tanto ante la ley tienen las mismas características que una caravana. Las hay de todo tipo, en función de la calidad de los materiales elegidos y del tamaño y el diseño que al cliente más le convenga. Las empresas de este sector presentan varios modelos de casas mó- viles, aunque también el cliente puede optar para fabricarse una a su medida. De igual manera, podrá ocuparse de la distribución de espacios, la decoración y el mobiliario o delegarlo a los especialistas que la empresa pone a su disposición.

Evolución del mercado

Sebastián Bozzo, director comercial de la empresa de viviendas móviles Casas Natura, señala el enorme cambio que ha sufrido este mercado en España en los últimos tiempos. “Hace cinco años el desconocimiento sobre este tipo de viviendas era tal que la gente nos preguntaba si las casas que fabricábamos se podían volar –afirma Bozzo–. Poco a poco el perfil del comprador fue cambiando hacia un cliente dueño de un terreno que quería la casa como segunda o tercera vivienda”. Y concluye: “Hoy cada vez son más los que, alentados por la crisis inmobiliaria se compran una casa móvil y la utilizan como primera vivienda”. Este es el caso de Noelia Díaz: “Queríamos vivir en el campo y pensamos que comprar una de estas casas de madera sería una buena solución. Estuvimos mirando muchos tipos y estuvimos a punto de comprar una. Pero luego todos los terrenos que nos gustaban o no nos salían a buen precio o no tenían acceso a electricidad o agua y se escapaban de nuestro presupuesto”. Y es que antes de entrar a vivir en la casa, el cliente deberá ocuparse de algunos asuntos. Para empezar tendrá que elegir un terreno en caso de no contar con él y preparar una solera de hormigón de unos 20 cm de grosor para colocar la casa móvil encima. Deberá gestionar, también, los accesos a la electricidad y el agua. Sólo entonces podrá decir que vive con la casa a cuestas.

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