Las subastas más absurdas
La jeringuilla que mató a Michael Jackson será subastada. El Rey del pop no es más que otro famoso convertido en objeto de negocio.
Cuando se oye la palabra subasta, uno imagina una sala llena de gente, un subastador con un martillo y un famoso cuadro por el que se puja. Pero hoy en día el público que asiste a las subastas lo hace no sólo movido por su amor al arte sino también por otros intereses como pujar por objetos totalmente absurdos como el molde dental de Angelina Jolie o la basura de Paris Hilton. Uno de los últimos casos que ha llamado la atención ha sido la salida a subasta de la jeringuilla que mató a Michael Jackson, cuando se cumple el primer aniversario de la muerte del Rey de pop, y que la familia del cantante intenta ahora impedir recurriendo a los tribunales. Michael Jackson no es el único que se ha convertido en objeto de negocio. A lo largo de la Historia no es difícil encontrar otros casos. Marilyn Monroe destaca en pujas por sus objetos personales como peines, sujetadores, fotografías o una película donde la estrella fuma marihuana. La actriz también protagonizó una oferta para “descansar en paz” a su lado. La tumba que se puso a subasta la compró en 1992 Hugh Hefner, el fundador de la revista Playboy, por 56.000 euros.
En la época de Internet las subastas se han vuelto mucho más accesibles y es fácil vender o comprar casi cualquier cosa en la Red. El portal por excelencia donde se practican estos negocios es eBay. La red mundial de subastas cumple este año su octavo aniversario en España y como dice Clelia Morales, su directora de Comunicación, se puede subastar casi todo. La historia de esta red cuenta con las subastas más absurdas: la virginidad de una estudiante británica, un pueblo entero o la oferta de una pareja alemana que quería vender a su hijo de ocho meses. “Recientemente, un usuario de Australia estaba buscando un cambio y subastó toda su vida, incluyendo su ropa, su casa, las relaciones con sus amigos, su trabajo, sus aficiones, etcétera”, añade Clelia Morales.
Entre otros ejemplos curiosos están también los destinados a buenas causas como “cenar con un multimillonario”. Warren Buffett, financiero estadounidense, subastó una cena con él mismo cuyos beneficios iban a parar a una institución que combatía la pobreza. Venderse para ayudar al prójimo es también la idea de Scarlett Johansson, que ofreció en eBay pasar diez minutos con ella con la intención de conseguir dinero para ayudar a Haití. “Es frecuente encontrar a celebrities que subastan una cita o algún artículo personal para recaudar fondos por algunas buenas causas,” dice Morales.
Pujar por artículos tan dispares como un móvil, un DVD y hasta un jet privado, que se vendió por 3,7 millones de euros en 2001, es posible. Este mes empieza el juicio sobre la jeringuilla que mató al Rey del pop. Si la ley permite la subasta, su precio será astronómico: cinco millones de dólares (3,7 millones de euros). Una subasta un tanto absurda, no sólo por la cantidad de dinero, sino también por una cuestión de ética.



