El pesado lastre de ser `hermano de´
Tienen el mismo apellido y mucho talento, pero no todos triunfan. Ser ‘hermano de’ abre puertas, aunque a menudo se sientan abrumados.
Eduardo Cruz, Ignacio Arzuaga, José Calvo... son excelentes profesionales que han triunfado en lo suyo por méritos propios. Sin embargo, llevan colgado el sambenito de ser hermanos de, una etiqueta que a menudo más que ayudarles les hace sentir inseguros y observados. Eduardo, de 22 años, es el menor de la saga Cruz. Sus hermanas, Penélope y Mónica –de ellas ya no hace falta especificar el apellido–, son actrices de renombre –Pe más que Mo–, con una sombra demasiado larga como para que su hermano pequeño se arriesgara a comenzar en España su carrera como cantante y compositor. Para acallar los posibles malos entendidos, el joven ha optado por grabar en México su primer disco, Cosas que contar. No le ha ido nada mal: en apenas diez días su disco estaba en el puesto número veinticinco de los más escuchados y tenía su propio club de fans.
¿Se ha beneficiado de la fama de sus hermanas? Cuando a Eduardo se le hace esta pregunta siempre responde lo mismo: “Nunca lo he visto como un beneficio. He intentado no aparecer con mis hermanas en las fotografías. Tengo un disco que posee letras que yo he compuesto, por lo que considero que tengo ya una carrera que he labrado a base de mi esfuerzo”. Con palabras como éstas Eduardo intenta sacudirse las posibles suspicacias de los mal pensados. Sin embargo, el cantante no se resistió a dedicar a sus hermanas una canción que tituló P.M. –las iniciales de ellas–, y en cuanto se sintió a salvo cometió un pecadillo venial: recurrió a ellas para grabar un videoclip promocional de su primer disco. Por más que los tres Cruz han insistido en que han sido Penélope y Mónica las que le han pedido a Eduardo que las dejara intervenir en el vídeo, es difícil abstraerse y pensar que tras esa participación sólo hay amor filial.
El éxito, no obstante, es caprichoso. Curioso es lo que les ocurrió a los hermanos Tous: el secundario ha acabado por convertirse en protagonista. Son los gemelos Ángel y Alejandro. Ángel fue el primero en buscar y encontrar la fama. Lo hizo en el programa de Tele 5 Gran Hermano. Tras su salida del concurso todos pudieron conocer a su familia, y también a su gemelo. Hoy Ángel es un hombre casado del que no se sabe nada. Es Alejandro el que de ser hermano de ha pasado a ser nada más y nada menos que el protagonista de una de las series más exitosas de televisión, Yo soy Bea.
Más que un apellido
El apellido Bardem es sinónimo de talento. Padres, tíos, hermanos... llevan la interpretación en los genes. Todos han probado suerte en el mundo del cine en algún momento de su vida, pero hoy el que arrasa en las pantallas es Javier Bardem. Cargado de premios internacionales, lleva la polémica allá donde va. Ahora se ha descolgado con unas declaraciones contra la prensa que le han vuelto a situar en el ojo del huracán. Esa personalidad arrolladora de Javier ha dejado en segundo plano a su hermano Carlos, el primogénito. Como actor no ha conseguido dar el do de pecho. Le ha ido mejor su carrera como escritor. Entre sus obras, la novela de aventuras Muertes ejemplares, que en su momento obtuvo una mención especial del Premio Nadal. Ahí sigue paso a paso, pero el polifacético Carlos ha llegado a asegurar que le pesa el apellido Bardem, un nombre que “ayuda tanto como obliga”. Quizá por esa misma razón la pequeña de los Bardem, Mónica, que también ha trabajado como actriz, ha preferido dedicarse a su propio negocio, un restaurante, y a escribir libros de recetas.
Los mismos pasos
En todas las profesiones cuecen habas. Políticos, deportistas, diseñadores... también han crecido bajo la fama de un hermano. José Calvo Poyato es un prestigioso catedrático de Geografía e Historia, escritor de novelas y ensayos y alcalde del pueblo cordobés de Cabra entre 1991 y 2000, año en que renunció al cargo. Sin embargo, parece que su mérito principal es ser hermano de la ex ministra de Cultura Carmen Calvo. A ambos les ha dado por lo mismo –la cultura y la política– pero desde escenarios muy distintos. Mientras Carmen ha desarrollado su carrera política en el PSOE y ha dirigido los destinos de la cultura española desde su puesto de ministra, José lo ha hecho en el Partido Andalucista y ha preferido la universidad y la literatura para aportar su grano de arena cultural.
Otros, como Ignacio y Amaya Arzuaga han seguido carreras distintas, aunque se complementan. Él se ocupa, junto a su padre, de la bodega Arzuaga Navarro desde 1996. La bodega le sienta tan bien como los trajes que diseña su hermana Amaya y fabrica su madre. Y no se queja de este maridaje moda-vino: “Es un punto a favor del vino tener una hermana famosa”, dice. Ella tampoco escatima esfuerzos para dar a conocer el vino familiar: siempre presenta sus nuevas colecciones con una botella de vino.
Por todo lo alto
Desde las pasarelas también Inés Sastre, actriz y modelo de renombre internacional, ha apoyado en todo a su hermana Candela. Sin embargo, la pequeña de las hermanas ha preferido desarrollar su carrera en otros ámbitos muy alejados de la moda. Candela ha estudiado Derecho y Gemología y, después de trabajar como abogada varios años, ha cambiado la toga por las joyas vintage. Ha abierto tienda en Madrid junto con Marta Alcolea.
Pero, como siempre, la excepción confirma la regla. Así lo demuestra el caso de los hermanos Gasol. Pau y Marc se llevan cinco años. Pese a que numerosos estudios aseguran que los primogénitos tienen más posibilidades de éxito que sus hermanos menores, en este caso la diferencia de edad es realmente la única que existe entre ellos. Ambos juegan al baloncesto, miden 2,15 metros y triunfan con sus equipos: Pau en la NBA y Marc en la ACB. Los Gasol se han enfrentado en las canchas, pero también han compartido éxitos y fracasos jugando mano a mano en la Selección española de baloncesto.



