Lo nunca visto en la NBA

23 / 01 / 2015 José Manuel Gómez
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Los hermanos Gasol protagonizarán el partido de las estrellas de la NBA el 15 de febrero tras ser seleccionados por aficionados de todo el mundo.

En Chicago no habían visto a un jugador meter 46 puntos en un partido desde los tiempos de Michael Jordan. Pau Gasol lo hizo en un momento delicado de su equipo con varias lesiones. El pasado 17 de enero Pau respondía en vídeo y vía Twitter en inglés y español a las preguntas de los fans. ¿Quién era tu ídolo? “Michael Jordan”. ¿Cómo se meten 46 puntos sin hacer un mate? “Si viste el partido, lo hice tirando desde varias posiciones”. ¿Cómo celebraste tu record? “Me fui a cenar y a la cama, estaba molido”. ¿Cuáles son tus óperas favoritas? “La Traviata, Tosca”. ¿Tienes fobias? “No”. ¿Tu mayor influencia? “Mis padres, me ayudan a ser siempre positivo”. Las dos últimas preguntas (en español y en inglés) iban sobre su fundación benéfica y si iba a promocionarla en el All Star. “Es una fiesta del baloncesto no sé si encajará. La Fundación Gasol hace un trabajo día a día”.

Así es Pau, un tipo que va de normal y que quiere seguir ganando títulos. Sabe que a sus 34 años no es ningún chaval y que no puede pegarse con portentos físicos de 20 años como Anthony Davis (el pívot de la ceja de Nueva Orleans y del equipo USA). “Me dio una paliza el otro día”, fue en el mes de diciembre, Pau apenas llegó a sus números habituales pero su equipo ganó. Pau estaba contento. Acaba el partido en el Fedex de Memphis y la grada corea “¡MVP!”, un grito dedicado a Marc Gasol. Unos minutos después Marc recibe a la prensa en el vestuario, está sentado en su cubículo, visiblemente cansado, responde a la prensa en español, que hoy es especialmente numerosa. La primera pregunta es obvia: ¿Qué sientes cuando escuchas que te gritan “MVP” (jugador más valioso de la NBA)?. “Me sonroja, no veo que haya hecho nada tan extraordinario como para que me den ese premio. Mientras que el equipo y mis compañeros se beneficien, es un orgullo. Es bonito, aunque es un tema que me supera”, responde un Marc que parece más centrado que nunca. Aún no se ha recuperado del esfuerzo del partido pero esquiva preguntas afiladas sobre su participación en All Star mezcladas con las clásicas sobre su futuro, este verano podrá elegir equipo. Y se lo van a rifar. Marc cuenta aquí y allá el secreto de su éxito esta temporada: alimentación sana. Está más delgado y más ágil que nunca, es su segunda reconversión. La primera ocurrió cuando fue por primera vez a la selección española. Ahora da pases por la espalda, sale como una centella al contraataque (y botando el balón), algo insólito en un pívot y que recuerda a la irrupción de su hermano mayor Pau Gasol cuando aún jugaba en el Barcelona. “Perder peso no era el objetivo. Mi meta era estar sano. Me siento bien, más fuerte, duermo mejor, me recupero más rápido”, explica Marc.

La fiesta de las estrellas.

Los hermanos Gasol estarán en el All Star que se celebra en Brooklyn, Nueva York, y como titulares (es decir, elegidos por los seguidores de la NBA del mundo entero). La gran fiesta del baloncesto se celebra entre el 13 y el 15 de febrero: concurso de triples y de mates, partido de rookies y el gran partido entre los mejores de las Conferencias Este y Oeste. Pasaron los tiempos en que el pívot chino Yao Ming se alzaba como el jugador más votado aunque estuviera lesionado. Hay muchos chinos siguiendo la NBA.

Adam Silver es la cabeza visible de la NBA, se mostraba encantado por la participación de los Gasol en el All Star en las páginas de As: “Es positivo que los aficionados les hayan votado porque aprecian su gran talento en la pista. Su participación beneficia el crecimiento de nuestro negocio global. La gente ya no vota solo a los de su ciudad”.

Jugar en Nueva York es importante porque habrá más periodistas que nunca, y jugar en Brooklyn no es cualquier cosa, es uno de los barrios en los que el baloncesto se vive en la calle como una religión. Si el turista quiere tener una de las experiencias más potentes de su vida puede pasear desde Manhattan y atravesar andando el legendario puente de Brooklyn. Seguro que durante el paseo recordará cientos de películas. Una vez cruzado el río, lo primero que verá es una cancha de baloncesto al aire libre donde unos chavales con aspecto de pandilleros de película las meten de todos los colores. La gente de Brooklyn es más cordial que la de Manhattan, al menos en el bar de la esquina, donde una camarera reconoce que no tiene cerveza marca Brooklyn. “¿Te lo puedes creer? Estamos en Brooklyn y no tiene nuestra cerveza”, tercia un cliente y el resto de los lugareños comienzan un debate sobre el barrio, el baloncesto y la cerveza. Pero esa es otra película. Pau y Marc Gasol se enfrentarán en el partido estelar del All Star, Pau en la Conferencia Este y Marc en la Oeste. En la historia de la NBA solo existe un caso similar, el de los gemelos Van Arsdale, que, en 1970 y 1971, disputaron los encuentros enrolados cada uno en una Conferencia. Pau mostraba en su web su sorpresa al verse en los primeros recuentos de las votaciones incluido en los quintetos titulares. “Es un elogio muy grande. Si se consuma, sería histórico y puede que irrepetible. Los aficionados valoran la buena temporada que estamos haciendo. Nos quieren ver como titulares. Es un gran halago porque en esta situación el seguidor siempre vota a su jugador favorito y tampoco somos jugadores de highlights”. Pau se refiere a esos jugadores que hacen mates de cara a la galería y que se repiten a todas horas en los telediarios del planeta.

Por su parte, Marc está mejor que nunca. Sabe que es uno de los pívots más cotizados de la liga y que el próximo verano pujarán por él. Después de cada partido la misma pregunta: ¿Qué se siente al jugar el partido de las estrellas contra tu hermano? El mantra de la humildad se repite: “Poder jugarlo contra Pau es inimaginable. Solo podría ser superado por una final ante los Bulls. Ojalá estemos los dos en el All Star. Se trata de un premio externo y no de un objetivo, aunque cuando sucede es muy bonito. Es más lo que significa que el partido en sí, no es un partido normal. Me acuerdo que en el que jugué (en 2012) si sacas el balón de fondo no rascas bola. Es un poco loco. Te pasas tres días de un lado para otro y no tienes piernas. Además, si eres el pívot te dedicas a hablar y a defender un poco”.

El partido es una pachanga, una artimaña comercial para montar un espectáculo, nadie defiende en serio y los protagonistas son los tiradores y los saltimbanquis. Pero todos quieren estar ahí por lo que tiene de reconocimiento.

Gasol por Gasol.

Cuando Marc llegó a Memphis lo hizo de carambola, porque sus derechos pertenecían a los Lakers. Pero Memphis atravesaba apuros económicos y traspasó a Pau al equipo angelino, a cambio, Memphis recibió los derechos sobre Marc en la NBA. Una apuesta arriesgada. Las últimas temporadas de Pau en Memphis fueron un calvario, estaba harto de perder los partidos decisivos de play offs mientras le acusaban de blando. Se fue a los Lakers de Kobe Bryant y ganó dos anillos. Mientras, Marc ayudó a Memphis a crecer y a ganar. Cuando vieron los resultados de Marc, los ojeadores se preguntaron: ¿no hay más Gasol de la misma fábrica de la que han salido estos? La respuesta es sí y se llama Adriá. Físicamente está entre Pau y Marc. Pero, después de jugar en una universidad americana y en la segunda división en España, parece que ha colgado las botas y no se muestra demasiado interesado en emular a sus hermanos. Al menos no a nivel profesional.

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