Casadas con el toro
Decir “sí quiero” a un torero es comprometerse con un estilo de vida muy particular, en el que la mujer asume un rol de apoyo incondicional a la carrera de su esposo.
Una vida de sacrificios, sobresaltos y algún que otro gran susto con el que hay que aprender a convivir. ¿Ha cambiado algo el mundo del toro o sigue siendo tan tradicional e incluso machista para las mujeres? Estas son algunas de las valientes que se han atrevido a unir sus vidas a la de un torero y como lo llevan en pleno siglo XXI.
Arantxa del Sol-Finito De Córdoba.
Arantxa del Sol, nombre artístico de María Arántzazu Maciñeiras De Lucas, era ya una mujer muy popular cuando conoció a Juan Serrano Pineda, Finito de Córdoba. Después de ser elegida miss Madrid en 1989, comenzó su carrera como modelo. Sus primeros contactos con el mundo del espectáculo fueron a través de la televisión, en el programa El precio justo y diversos espacios de variedades y concursos, convirtiéndose en uno de los rostros más queridos de la cadena Telecinco. Conoció a Finito a los 21 años porque les presentó una amiga, pero no fue hasta seis años después que volvieron a coincidir. “La chispa saltó en el programa Furor, un concurso de karaoke en el que los hombres competían con las mujeres”, cuenta a Tiempo. Hasta que el 20 de octubre de 2001, en la iglesia de Santa Marina de Aguas Santas, Arantxa dejó a un lado su trayectoria profesional para dedicarse a cuidar del torero y posteriormente de sus dos hijos: Lucía y Rodrigo, nacidos en 2002 y 2008. “Yo nunca pensé que me iba a casar con un hombre que se jugara la vida, pero te toca el amor y tienes que hacer sacrificios, como en cualquier pareja”, explica. Y continúa: “Yo que soy una persona muy planificadora y organizada, pues tuve que cambiar mi esquema. Los toreros pasan por momentos muy fuertes, muchas tensiones y una exigencia psicológica terrible y tienes que adaptarte”. Ahora que sus hijos han crecido le gustaría retomar su profesión “pero es difícil porque cuando estás casada con una persona como mi marido, la gente piensa que ya no te interesa, que no lo necesitas y no cuentan contigo”.
Jessica Ramírez-Alejandro Talavante.
Modelo y miss México 2003 se casó el pasado mes de julio con el torero de Badajoz tras varios años de relación sentimental y dos hijos en común. El diestro, de 26 años, y Jessica Ramírez, de 32, se conocieron hace varios años cuando él estaba en plena gira americana por México y se quedó completamente prendado de su belleza. Ella no dudó en seguirle y abandonar su país para instalarse en España. A su boda en Olivenza acudieron muchos rostros conocidos entre toreros y otros famosos como el futbolista del Real Madrid Sergio Ramos, que ejerció como testigo, o Rafael Amargo y Niña Pastori, que fueron los encargados de que no faltase el flamenco hasta altas horas de la madrugada. Aunque los novios se quedaron sin luna de miel por estar el diestro en plena temporada taurina.
Virginia Troconis-Manuel Díaz.
Una pareja encantadora que se distingue por su simpatía. Y además sin ningún miedo a los medios. Hace poco incluso los pudimos ver en el programa Mira quién baila en Antena3, demostrando sus dotes para el baile. Virginia Troconis nació en Valencia (Venezuela) en 1980, y es la segunda mujer de El Cordobés (anteriormente estuvo casado con Vicki Martín Berrocal). La pareja tiene dos hijos, Manuel, de 9 años, y Alba, de 6. Virginia ha ido asumiendo lo que significa ser la mujer de un torero: “Quizá con el tiempo eres cada vez más consciente. Pero también lo conocí ya así y lo respeto. Aunque sufro mucho, también disfruto con sus triunfos y con ver lo que ha conseguido. Creo que tiene muchas cosas por hacer y que vive su profesión al máximo”.
Paloma Cuevas-Enrique Ponce.
Una de las esposas del mundo taurino más conocidas, Paloma Cuevas, mujer de Enrique Ponce, es un buen ejemplo de mujer de torero siempre dedicada al cuidado y mayor gloria de su marido. Aunque su belleza y estilo hacen que no pase desapercibida y suele captar la atención en todos los actos sociales en que comparece y ser portada de las revistas del corazón. Cordobesa y madre de dos hijas (Paloma, de 6 años, y Bianca, de 2), para ella su familia es su prioridad absoluta. Después de 18 años de matrimonio, Paloma y su marido siguen tan enamorados como el primer día. “Me casé con 22 añitos, éramos muy jóvenes, y tenemos la gran suerte de seguir juntos y muy enamorados”, confesaba hace poco en una portada con posado para la revista ¡Hola! Por su parte, el torero la describe como “el gran apoyo que he tenido durante todos estos años, es mi vida”.
Rocío Escalona-J.M. Manzanares.
Otra auténtica belleza, rubia y de ojos azules, es la alicantina Rocío Escalona, esposa de José María Manzanares. Una mujer que ha querido mantenerse siempre en un discreto segundo plano. Se casaron en 2010 tras un larguísimo noviazgo de 12 años y a su enlace asistió medio mundillo taurino. Una boda mediática celebrada en Alicante el 6 de noviembre de 2010. Dos mil hortensias blancas, 600 invitados de la farándula, de los toros, del periodismo: Estrella Morente y Javier Conde, Francisco Rivera Ordóñez, Carlos Herrera, Nieves Álvarez... Rocío se dedica por completo al cuidado del diestro y sus dos hijos: José Mari, de 3 años, y Julieta, de 1. Una tarea que realiza prácticamente en solitario ya que, como el mismo Manzanares reconoce, apenas puede estar con su familia porque en cuanto empieza la temporada “me encierro con mi cuadrilla en el campo y luego junto un viaje con otro, es un sacrificio tremendo”. El maestro confiesa que Rocío es el pilar de su vida, la que le ayuda en todo y le comprende a la perfección. Aunque “a ella le costó entender lo que significa ser torero y lo de pasar varios meses sin vernos”.
Estrella Morente-Javier Conde.
El prototipo de torero y flamenca es patrimonio de la pareja formada por Javier Conde y Estrella Morente. Guapos y raciales, son la viva imagen del matrimonio perfecto, aunque por el gran carácter que poseen han protagonizado alguna que otra sonada bronca y algún rumor de crisis matrimonial. Ella no ha pensado ni por un momento en aparcar su carrera profesional en el mundo del cante donde es una gran figura, al igual que lo fue su padre, Enrique Morente, al que adoraba y del que ha seguido sus pasos. Su madre, Aurora Carbonell, bailaora, también le ha transmitido desde su infancia la esencia del flamenco. La pareja tiene dos hijos, el mayor, Curro, de 12 años y cuyos padrinos son Enrique Ponce y Paloma Cuevas, y Estrellita, de 9, cuyos padrinos son Miguel Báez, el Litri, y su mujer, la empresaria y diseñadora Carolina Adriana Herrera.
El Juli-Rosario Domecq.
Se conocieron por los amigos comunes con los que se relacionaban en Jerez y llevaron muy en silencio su noviazgo de seis años. En El Juli sin comillas, biografía escrita por su hermano Ignacio, el torero cuenta: “Estuve mucho tiempo detrás de ella hasta dar el paso, fue una especie de obsesión, un amor a primera vista. Para mí no había nada más que Rosario. Me costó conquistarla por su carácter”. Se casaron el 20 de octubre de 2007 en la iglesia de Santo Domingo de Jerez, ciudad natal de la novia. La pareja acaba de formar familia numerosa ya que eran padres de dos mellizos, Rosario y Fernando, de 2 añitos, y ahora han sido padres de una niña, Isabel, a la que Rosario dio a luz en marzo. Mujer con mucho estilo, antes de casarse trabajaba en el departamento de relaciones externas de la revista Telva. Aunque no le gusta aparecer en los medios, evita todo tipo de protagonismo y solo acude a algún acto social cuando el torero se lo pide expresamente. Su familia, los Domecq, de tradición bodeguera durante generaciones, no vieron en un principio con buenos ojos el acercamiento del diestro ya que preferían un hombre que tuviera un trabajo más “normal”, y que no la tuviera en vilo cada tarde.
Isabel-José Tomas.
Cuando José Tomas conoció a Isabel en 2003, ella estaba casada y era dependienta de una tienda de fotografía en un centro comercial de Estepona, Málaga. La malagueña se enamoró del diestro y lo dejó todo para estar con él. Es la más desconocida de todas las esposas de toreros –ni tan siquiera ha trascendido su apellido– y nunca acude a una plaza. La pareja lleva una vida sencilla en Estepona con su hijo José Tomás júnior, de 3 años. El mutismo del torero de Galapagar acerca de su vida privada es absoluto. Su desapego por las masas, la popularidad y su gran hermetismo le caracterizan. Es una rara avis dentro del mundo del toro. Un hombre muy celoso de su privacidad y que apenas tiene trato con los medios de comunicación, a los que casi nunca concede entrevistas ni permite que se televisen sus corridas.
Lidia Cabello-Juan José Padilla.
La esposa de Juan José Padilla tiene un nombre muy taurino, Lidia. Pudimos ver a la pareja recientemente en el sepelio del expresidente Adolfo Suárez, ya que son íntimos amigos de la familia. La relación de este matrimonio está marcada por la grave cogida que sufrió el diestro en Zaragoza, a consecuencia de la cual perdió el ojo izquierdo y por la que estuvo alejado un tiempo de los ruedos. Su mujer fue su gran apoyo, le ayudó a salir de la pesadilla y a volver a reunir el valor para volver a los ruedos. “Tras la operación, me animaba –cuenta Padilla– no sé si lo sufría en su interior, pero era consciente de que a mí me daba vida”. Tienen dos hijos en común, Paloma y Martín. “Ella sabe que está casada con un torero y que no voy a cambiar, que mi pasión es esta, que es lo que sueño cada día”, sentencia el diestro.



