Carlota Casiraghi, tras los pasos de su madre
Carlota Casiraghi, hija de Carolina de Mónaco, se ha enamorado de un hombre 15 años mayor. ¿Se repetirá la historia de su madre y Philippe Junot?
El Principado de Mónaco está que arde. La mayor de las hijas de Carolina ha caído rendida a los encantos de Gad Elmaleh, un actor 15 años mayor que ella. Y aunque el mutismo es total en torno a la pareja, hay romance. El morbo está servido para la prensa, que no para de preguntarse si estará siguiendo Carlota los pasos de su madre. La hija mayor de Grace Kelly y Raniero dio el sí quiero cuando tan solo tenía 21 años a Philippe Junot, un playboy que la doblaba en edad. El matrimonio duró dos años y Carolina volvió a casarse en dos ocasiones más en una trayectoria amorosa muy agitada. Ahora parece que la historia puede repetirse en la casa real monegasca: Carlota ha pasado página con el que fue su novio durante cinco años, Alex Dellal, y se ha lanzado a una nueva aventura sentimental que provocará más de un quebradero de cabeza en la familia Grimaldi. Dicen las crónicas rosas que, a pesar de haberse conocido hace solo un mes, la joven princesa bebe los vientos por Elmaleh, actor, cómico, músico y realizador marroquí de origen judío, aunque hace años que reside en Francia, donde es muy popular, incluso ha participado en películas como Midnight in Paris, de Woody Allen, o Las aventuras de Tintín, de Spielberg. El cómico está separado de la actriz Anne Brochet, con la que tiene un hijo, Noé, de 11 años. Haciendo gala de su fama de mujeriego, ha mantenido sonados idilios, pero sin duda ninguno como el que ha comenzado con la hija mayor de Carolina, y que le puede llevar a ser un miembro más de la realeza. Carlota parece dispuesta a emular a su madre en la relación que mantuvo con su primer marido. En aquella ocasión ni Raniero ni Grace bendijeron en un principio la unión de su hija mayor con Philippe Junot. Carolina hizo caso omiso y le abrió al playboy las puertas de palacio. Está por ver cuál será ahora la postura de la princesa respecto a la nueva conquista de su hija. El culebrón está servido y Carlota no admite intromisiones. Su historia promete y no es difícil adivinar que va a ser una de las relaciones más perseguidas por los medios en 2012.
Acosada por la prensa.
Fue el pasado 28 de diciembre cuando el actor y la amazona se conocieron en una discoteca y entre ellos surgieron chispas. El siguiente encuentro se produjo durante una cena en casa de unos amigos comunes. Desde ese día se han visto a menudo y ella pasa cada vez más noches en el apartamento parisino del humorista. El sorprendente romance se va afianzando día a día e incluso la pareja despidió el año junta. La prensa gala coincide en que Carlota está muy enamorada, justo cuando todo hacía pensar que estaba haciendo planes de boda con Alex Dellal. Esto, unido a que hace ya varios meses que no se la ve junto a su ya exnovio, ha dado pie a todo tipo de especulaciones. Y como cualquier movimiento de la familia real monegasca es noticia, los medios ya se han puesto manos a la obra para conseguir la ansiada instantánea que evidencie el romance. Es tal el interés y el acoso de la prensa que han conseguido que Carlota se sienta agobiada y piense que su vida corre un serio peligro. La joven ha heredado también de su madre el carácter ,y haciendo gala de él, se ha enfrentado a los medios a su manera. La forma de afrontar el problema lleva el sello de Carolina: se ha puesto en pie de guerra contra los paparazzi y está dispuesta a no pasarles ni una. Carlota ha pedido a su abogado, Alain Toucas, el mismo que defendió a Lady Di, que presente una denuncia penal por “violencia moral” y “montajes” contra un grupo de paparazzi. Parece dispuesta a todo. A todo menos a acabar como la princesa Diana, un miedo que dicen que tiene la joven tras sentirse perseguida y acosada por los fotógrafos. “Es un infierno diario. Estas persecuciones en moto y en coche son una violencia moral y representan un riesgo de violencia física gravísima. Viví esto con su alteza real la princesa Diana, y no tengo ganas de empezar de nuevo”, explica tajante el abogado.
Atrás ha quedado el romance de Carlota con su primer gran amor, Alex Dellal, hijo de un multimillonario de origen iraní. El único novio oficial de la princesa, aunque también ha estado unida sentimentalmente a Hubertus Herring, un noble austriaco, y a Felix Winckler, hijo de un importante abogado belga. Es de esperar que en su vida no se repita la mala suerte que ha marcado la vida amorosa de su madre, quien tuvo que pasar por el divorcio de Philippe Junot, la muerte de Stefano Casiraghi y la separación de su último marido, Ernesto de Hannover. Seguro que Carolina intentará que nadie dañe el corazón de su hija. Aunque, perteneciendo a los Grimaldi, una familia en la que no han faltado los domadores, guardaespaldas, playboys o equilibristas, por poner algunos ejemplos, a nadie le extraña que Carlota haya decidido seguir la senda familiar y se haya embarcado en esta love story sorprendente y para nada convencional.
Como dos gotas de agua.
Aparte del paralelismo que se vislumbra en la vida sentimental de ambas, es indiscutible que madre e hija guardan un parecido físico sorprendente. A sus 25 años, Carlota está considerada una de las jóvenes aristocráticas más bellas y con más glamour. De ella se ha dicho que es inteligente, discreta, refinada y magnífica. Demasiados adjetivos a los que hay que añadir un cierto toque de misterio que transmite su sensual imagen. Una perfección natural que la ha convertido en una de las bellezas más admiradas. Quienes la conocen afirman que además posee una personalidad muy marcada. Apasionada de la equitación y con una educación exquisita, no puede esconder su gusto especial por la moda, algo que también ha heredado de su madre. “Como a todas las mujeres, me gusta vestirme. Me encanta el poder de transformación que permite la moda. Pero no es una obsesión ni una comedura de cabeza. Vestirse es hacer honor a la gente que me invita o a mi familia. No busco ser espectacular, quiero ser justa y respetuosa”, ha aclarado la hija de Carolina y Stefano Casiraghi. Pero al margen de estas declaraciones, la joven princesa no puede evitar que su imagen sea un referente indiscutible de estilo, como en otro tiempo lo fue su madre. La prensa la ha seguido desde su nacimiento y ha constatado cómo ha ido creciendo y convirtiéndose también ella en un icono del buen gusto. Desde pequeñita hemos visto cómo siempre ha destacado tanto cuando va vestida de manera formal, con ropa de grandes diseñadores, como cuando aparece con atuendos más informales, dando muestra de un gran estilo.
Físicamente, Carlota recuerda a su madre, sobre todo su mirada y sus labios. Y aunque hay quien dice que no llega a ser tan bella, el parecido es indiscutible. Desde pequeña se mostró siempre como una niña coqueta a la que le encantaba imitar los gestos de su famosa mamá. Hoy es la protagonista y una dignísima heredera del estilo chic de la princesa Carolina, sin duda su mejor espejo. Madre e hija se han convertido en embajadoras del buen gusto y comparten algo que es innato en ambas, el glamour. Desde su más tierna juventud Carolina protagonizó cientos y cientos de portadas rosas. Pero ahora es el turno de Carlota, quien, poseedora del sello Grimaldi, y al igual que pasase con su madre, ya ha formado parte de las mujeres mejor vestidas del mundo en varias ocasiones. Lo suyo sin duda no es pasar desapercibida. Y, muy a su pesar, se ha convertido ahora en la protagonista del romance del año.



