Amy Hempel
Seix Barral reúne en un volumen los Cuentos completos de la novelista estadounidense.
Tras leer estos Cuentos completos de Amy Hempel (Chicago, 1951) publicados por Seix Barral, una pregunta parece obvia: ¿cuántas escritoras de semejante estatura estarán siendo ignoradas, a día presente, por el lector español? En efecto, cuesta creer que, a estas alturas de la película, con las toneladas de papel impreso que se traducen cada temporada en nuestro país, una autora que resiste la comparación con Flannery O’Connor, con Grace Paley o con Alice Munro, por citar a tres maestras en lengua inglesa centradas en el universo del relato, resultara una absoluta desconocida entre nosotros, pero sospecho que este es el peaje que los lectores debemos pagar por el hecho de que buena parte de los libros que se traducen en España sean material de aluvión, prácticas de taller literario o, sencillamente, baratija encuadernada.
Desde ese punto de vista, la traducción de la obra de Amy Hempel puede interpretarse no sólo en clave literaria, sino que nos remite, por extensión, a asuntos paraliterarios, confirmando de paso dos intuiciones que he hecho mías hace tiempo: el valor innegociable del editor en un tiempo en el que muchos editores carecen de nombre, y la necesidad de una crítica que no sirva tanto de iluminación como, humildemente, de guía ante el alud de novedades que nos aplasta. Quizá ha pasado ya el tiempo de los prescriptores y debamos conformarnos, de una vez por todas, con habitar la hora de los buenos consejos. No exagero. Perderse la literatura de Amy Hempel constituiría un delito literario en toda regla.
Surgida del taller editorial del gurú Gordon Lish, el mismo que auspició los primeros pasos de Raymond Carver y Richard Ford, Amy Hempel es una escritora extraordinaria, a la cual es complejo encontrar parangón en otras literaturas, aunque imagino que podría hacer las delicias de los admiradores de la brasileña Clarice Lispector. La voz de Hempel permanece inalterable a lo largo de este rosario de relatos que resumen el empeño de 20 años de dedicación a la literatura. Es una voz descreída, perversa muy a menudo, de una inteligencia enormemente ácida y que retrata, con singular crudeza pero al tiempo con evidente compasión, el itinerario emocional de esa mujer que, de modo recurrente, aunque envuelta en muy diversos ropajes, esconde la encarnación poliédrica de una voz inolvidable.
En Los placeres y los días, un Proust en la flor de su juventud dejó escrito aquello de que “acaso el entusiasmo en arte es el criterio de la verdad”. Bien. A riesgo de parecer ingenuo, hago mía esa declaración de 1894 para expresar mi entusiasmo ante una escritura que consigue lo mismo que la del autor de En busca del tiempo perdido: que el lector, cuando cierra estos Cuentos completos, se sienta más inteligente. No se me ocurre mejor consejo para tiempos de crisis que recomendar un libro que podrán seguir leyendo dentro de medio siglo, cuando el olvido, como la propia Hempel nos recuerda, haya devorado todos esos “mohosos best-sellers de los que ya nadie se acuerda”.


