Los banqueros van a la escuela
Está bien aprender desde niños a manejar las finanzas, pero se debería dejar en manos de los docentes, no de los banqueros.
A los banqueros les ha entrado una súbita vocación docente y van por las escuelas enseñando a los alumnos nociones básicas sobre el mundo financiero. Como bien se ha demostrado en los últimos tiempos, la incultura en esta materia es incuestionable. De lo contrario, hubiera sido imposible que inversores inocentes perdieran su dinero al dejarse embaucar por el personal de las sucursales bancarias que les prometían beneficios sin riesgo.
Si tuvieran conocimientos financieros elementales tampoco los humildes ahorradores se llevarían tantos batacazos a la hora de invertir en productos tóxicos. Por culpa de la incultura financiera se asumen riesgos innecesarios, no solo cuando se invierte donde no se debe, sino a la hora de pedir préstamos o créditos, que no son sinónimos sino productos bien distintos. Si la gente hubiera estado bien informada no se hubiese endeudado hasta las cejas pidiendo préstamos para comprar una vivienda. Hubo un tiempo en que las sucursales bancarias miraban mal al cliente que no pedía financiación para comprar un coche, hacer una reforma en casa o realizar el viaje soñado. Se lo ofrecían incluso a quienes carecían de empleo fijo o propiedades.
Ya se sabe cómo acabó la historia de las hipotecas basura. Como consecuencia de la hecatombe, culpabilizaron a todo aquel inversor o especulador que trató de vivir por encima de sus posibilidades, expresión que hizo fortuna. Sin embargo, a raíz de los desahucios, la reputación de las entidades bancarias quedó hecha añicos. Al no existir la dación en pago, el propietario, además de quedarse sin vivienda, seguía pagando la deuda y, en caso de que no tuviera recursos, siempre había un avalista para afrontarla. Se han producido casos tan dramáticos que algunos jueces, policías y bomberos se han negado a ejecutar las órdenes de desahucio.
Para contrarrestar la animosidad popular y combatir su mala reputación, se han llevado a cabo diversas campañas de imagen a través de la Asociación Española de la Banca (AEB) o por iniciativa de los propios banqueros que, de vez en cuando, han salido a dar la cara en los medios de comunicación. Les recuerdo que, en plena crisis, aparecieron en un programa televisivo de máxima audiencia los presidentes de cinco grandes bancos (desde el entonces poderoso Emilio Botín al controvertido Miguel Blesa) intentando convencer a sus potenciales clientes de la profesionalidad y absoluta solvencia del sistema. Ejemplo más reciente es el de Francisco González, presidente del BBVA, que hacía unas declaraciones, sin corbata, ofreciendo una imagen poco habitual. Pero nada tan sorprendente como este despliegue de profesionales de la banca visitando los colegios para impartir educación financiera.
Estamos de acuerdo en la necesidad de aprender desde niños a manejar las finanzas, pero se debería dejar en manos de los docentes. Si los banqueros quieren cambiar de imagen, en vez de hacer propaganda o irrumpir en las aulas, que empiecen a predicar con el ejemplo.



