Insostenible

05 / 11 / 2015 Nativel Preciado
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2014 fue el año más caluroso desde que existen registros, a finales del XIX

Acabo de hacer clic en Avaaz.org para sumarme a la Marcha Contra el Cambio Climático que se celebrará en todo el planeta el próximo 29 de noviembre, pocas horas antes de la Conferencia Mundial del Clima de París. Parece que la mayoría de los dirigentes internacionales son conscientes de que la cosa va en serio. Disminuye el número de negacionistas y los que quedan admiten que existe calentamiento global, pero lo atribuyen a los cambios cíclicos del sol o a la acción de los rayos cósmicos y no a la influencia del ser humano. Su teoría es que todo el sistema solar se está calentando y no solo la Tierra. Otros tienen peores intenciones y lo niegan por intereses económicos, como las compañías petroleras, suministradores de armamento, propietarios de patentes o multinacionales agrícolas, que financian grupos de presión y campañas de propaganda para encubrir los síntomas del deterioro. Solo un ejemplo, el Gobierno de George W. Bush (el del cuarteto de las Azores que decidió invadir Irak, un error por el que Tony Blair acaba de pedir perdón) ocultó imágenes de satélites que captaban pruebas evidentes de la pérdida de la capa de hielo.

Lo que ya nadie niega es que han aumentado las manifestaciones climáticas extremas y que 2014 fue el año más caluroso desde que existen registros globales a finales del XIX. Los decisivos avances en el reconocimiento de los hechos científicos se deben a la influencia de algunos líderes como el papa Francisco o el actual presidente de Estados Unidos. Barack Obama alcanzó un acuerdo con 81 empresas multinacionales que se han comprometido a reducir sus emisiones contaminantes y el Papa ha dicho, a través de su reciente encíclica, que el cambio climático es una cuestión moral y uno de los principales retos que afronta la humanidad y que existe consenso científico sobre la responsabilidad de la acción humana en los cambios de las últimas décadas. Actitudes como las del Papa y Obama han sido decisivas para lograr que 83 países, entre ellos China y EEUU, que son los más contaminantes, se sumen al objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Son indicios de que, al menos, se ha producido un cambio de actitud entre la cumbre de Kioto, hace casi veinte años, y la que se celebrará en París en diciembre. Debemos agradecérselo a las evidencias científicas, a la influencia de los líderes y, desde luego, a las multitudinarias movilizaciones planetarias que promueven las organizaciones ecologistas.

Es la enésima vez que escribo sobre este asunto, pero si no fuera por la matraca que damos desde los medios de comunicación, los ciudadanos no estarían convencidos, por ejemplo, de la necesidad de controlar el gasto energético para combatir una situación que empieza a ser insostenible. No se puede perder más el tiempo si queremos frenar los efectos del cambio climático.

Grupo Zeta Nexica