Autores e internautas

07 / 01 / 2011 0:00 Nativel Preciado
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Se debería legislar con el afán de lograr el justo equilibrio entre creadores e internautas.

07/01/11

PARA QUIENES SOMOS autores e internautas no es una contradicción defender la propiedad intelectual al mismo tiempo que la libertad de expresión en Internet, así que mi deseo es que sea aprobada en el Senado, lo más rápidamente posible, una corregida y mejorada ley Sinde que cuente con el apoyo de una amplia mayoría parlamentaria. Escribo libros por los que cobraba una determinada cantidad por derechos de autor, que pronto dejaré de cobrar, porque están pirateados en la Red y mis pocos o muchos lectores tienen ahora la posibilidad de hacer un clic y acceder a su contenido gratis total. Desde la salida al mercado de los ebooks y de los iPad el pirateo de libros se ha duplicado; dos de cada tres personas escanean y se descargan novedades editoriales sin pagar un céntimo.

Quizá haya quien ignore todavía que, a la hora de firmar un contrato, las editoriales pagan un porcentaje en concepto de anticipo de los derechos de autor que se suponen generarán las futuras ventas del libro. Por eso es tan necesaria la ley de protección de contenidos digitales, porque muchos usuarios se quejan de que no encuentran fácilmente, mediante pago, los textos que necesitan, cosa que no suele ocurrir con la música y con el cine. Desde que existe una oferta de música y películas accesible y barata, casi nadie compra, aunque sean más baratas, las deficientes copias del top manta. Si a los lectores se les dan más facilidades para piratearlo que para comprarlo, los autores nos quedamos sin cobrar. Confieso que me satisface el hecho de que mis libros circulen por la Red, porque significa que tengo lectores reales o potenciales, así que admito mi contradicción al sentirme satisfecha con las posibles descargas, al tiempo que exijo que mi trabajo sea remunerado de alguna forma.

España es el único país europeo que tiene pendiente esta regulación. La ley de protección intelectual necesita reformas para adaptarse a los avances tecnológicos, pero no se pueden abolir los derechos de autor. A pesar de reivindicar el cobro de un salario por mi trabajo, no quisiera que se hiciese a costa de penalizar a los usuarios de Internet, aunque alguno de mis colegas considere un ejemplo a seguir las legislaciones implacables adoptadas en otros países. No creo que resulte muy difícil localizar a los que se apropian del trabajo ajeno para forrarse con negocios que no pagan impuestos. Como internauta, reclamo, además, las máximas garantías judiciales antes de llegar al cierre de determinadas páginas web que sirvan contenidos no autorizados sujetos a derechos de autor. Se debería legislar con el afán de lograr el justo equilibrio entre creadores e internautas, pero si hay que inclinar la balanza hacia uno de los dos lados, prefiero que se haga salvaguardando la defensa de la libertad de expresión. Quienes conocimos la aplicación de la censura, aunque fuera en los últimos estertores de un régimen dictatorial, somos conscientes de la facilidad con la que se vulneran las libertades en cuanto las leyes dejan un resquicio abierto a los que siempre encuentran motivos para restringirlas.

Grupo Zeta Nexica