El miedo de Susana y la audacia de Pedro

12 / 05 / 2017 José Oneto
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Muchos de los avales recogidos por la presidenta de Andalucía para las primarias socialistas podrían convertirse en votos para Pedro sánchez, que, por el contrario, tiene asegurados todos los votos de sus avalistas.

Dicen que no podía creer los resultados, que no lograba entender qué había pasado. Dicen que ese jueves 4 de mayo fue uno de sus días más tristes. El día anterior, un miembro de su Gobierno había comentado a varios periodistas que la primera parte de la batalla estaba ganada porque sacaría el doble de avales que su principal contrincante, Pedro Sánchez Castejón. Pero no, los resultados del jueves no fueron esos, a pesar de que en la Feria de Sevilla ya se cantaba 62-62-62, los avales que al día siguiente se harían públicos. Dicen que estamos en estos momentos en el miedo de Susana y en la audacia de Pedro.

Susana Díaz, la Reina del Sur, la que viene aspirando desde hace meses por el poder en el Partido Socialista, apenas sacaba una diferencia de 6.000 avales al exsecretario general Pedro Sánchez, obligado a dimitir el pasado 1 de octubre, en medio de un aquelarre del que todavía no se han recuperado ni los dirigentes, ni los militantes, ni los simpatizantes, ni los votantes del PSOE. Han pasado más de seis meses y muchos aún creen que fue Díaz la instigadora de aquella rebelión.

La incredulidad era la reacción de Díaz, tras hacerse públicos los resultados y demostrarse que no había habido trampa ni cartón (se había extendido entre muchos socialistas la sospecha del pucherazo, ahí está en Twitter: “pucherazosanchez-castejon”) en los avales del exsecretario general, “ese segundón –según Díaz–, que está contento con ser segundos por tercera vez”, en referencia a sus dos derrotas electorales y a su situación de estar a punto de ser superado por Podemos.

Efectivamente, “segundón”, pero con posibilidades reales de quedar primero en las primarias que se celebrarán el 21 de mayo, aunque lo más probable es que la andaluza, que cuenta con el apoyo de la mayoría de los barones autonómicos y de 36 secretarios provinciales del partido (frente a cuatro de Sánchez) sea la ganadora en una situación en la que puede pasar de todo, ya que con que cambie un 5% de los avales de Díaz y se inclinen hacia Sánchez se producirá el gran vuelco.

Por otra parte, quienes conocen bien el partido sostienen que es posible que muchos avales de Díaz se traduzcan finalmente en votos para Sánchez. Algo que no parece que pueda producirse en el caso de Sánchez, que ahora no ostenta ningún poder en el PSOE.

Tras las verificaciones efectuadas, con el cotejo del censo y el cruce de los datos para evitar duplicidades, los datos de Ferraz son que Díaz cuenta con 59.390 avales; Pedro Sánchez, con 53.117; y Patxi López, con 10.866. Estas cifras no se alejan mucho de las proporcionadas por los equipos de los candidatos al entregarlos en la sede del PSOE. Los tres han visto corregidos sus datos, pero sin que haya aparecido la más mínima prueba de pucherazo, como insinuaron algunos dirigentes socialistas en los primeros momentos del recuento, lo que da idea de cómo está el clima dentro de un partido que no ha superado la guerra civil que ha supuesto la salida de Sánchez.

Es más, gane quien gane, especialmente si es Sánchez, se abriría una brecha en el partido de proporciones desconocidas. En estos seis meses largos la gestora, que ha jugado claramente a favor de la presidenta andaluza, no ha logrado cerrar heridas, sino todo lo contrario. No ha habido debate político en profundidad y siguen sin conocerse las diferencias entre el partido que defiende Díaz y el que defienden Sánchez o López. Lo único que ha quedado claro es que Sánchez está convencido de que el partido será de los militantes y no de una minoría que controla la organización. Y sobre todo, que en el equipo de Díaz hay miedo y en el de Sánchez audacia y seguridad...

Un partido para los militantes y no para los votantes. “Un nuevo PSOE”, un partido “no de cuatro o cinco” dirigentes, sino donde los militantes se sientan igual de importantes que los dirigentes. Díaz, sin embargo, ha insistido en que ella quiere un partido que puede ganar al PP, aunque de hecho ha defendido la abstención para que gobierne Rajoy como única forma para desbloquear la situación. Algo que no (“no es no”) forma parte de la marca de los sanchistas.

Lo que está claro es que Díaz ha tenido el viento en contra de ser la que en octubre encabezó el proceso de defenestración de Sánchez, mientras Sánchez ha contado con el viento a favor de los efectos de los últimos escándalos del PP y el anuncio de una moción de censura contra el presidente del Gobierno que está pensada para desgastar al PSOE, al que abuchearán en la calle el día de las primarias en la manifestación convocada por Podemos contra la corrupción y en apoyo de la moción de censura.

Quienes dicen conocer bien el aparato del PSOE tienen hechos sus cálculos. Para que gane Díaz, aseguran, tendría que sacar el 50% de los votos en Andalucía y el 20% en el resto de las federaciones. El poder de la federación andaluza del PSOE es tal que solo los afiliados de Jaén superan a la mitad del total de militantes del PSC. Es más, solo los afiliados de Sevilla capital superan al total de afiliados en el País Vasco. Y todo eso jugando con un censo de 187.500 militantes al corriente de sus cuotas y que hayan pagado los 15 euros para poder votar. Los avales con los que se cierra la primera parte de esta pelea, son solo una pista de lo que puede pasar, pero es verdad que... puede pasar de todo.

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