El brexit, su coste, el veraneo de los perros y Gibraltar
La salida del Reino Unido de la UE puede afectar muy negativamente a la economía española, a la británica y, sobre todo, a la del peñón, que ha quedado al margen de las negociaciones.
“Tienen que saber que al dejar la Unión Europea se les acabó llevar el perro a España de vacaciones como hasta ahora”. La frase, tan original y tan real, fue pronunciada la semana pasada de manera informal por el negociador jefe de la UE con el Reino Unido, el exministro francés Michel Barnier, durante el congreso del Partido Popular Europeo, celebrado en Malta, al que asistieron, entre otros, los europarlamentarios españoles presididos por Mariano Rajoy, una de las figuras clave del evento por su papel defensor de un brexit suave y prudente.
Sin querer ser menos, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se sumó a la tesis animalista de Barnier y recordó que 250.000 perros y gatos cruzan cada año la frontera del Reino Unido con destino a la UE, sobre todo a España, durante las vacaciones, y que, fuera de la Unión, los ciudadanos del Reino Unido deberán someterse a otra reglamentación si quieren pasear por Marbella con sus mascotas. No es la consecuencia más importante, señala el periodista Carlos Segovia en una brillante crónica para el periódico El Mundo, pero en Bruselas inciden sobre ella para exhibir el error que representa el brexit.
La cumbre de Malta sirvió para dejar claro que frente al Reino Unido no va a haber 27 negociadores, sino solo uno para “hacer cuentas” y lograr un “acuerdo justo” no solo para la isla, sino, sobre todo, para la UE a largo plazo. En eso parecen estar de acuerdo, con matices, los 27, desde la canciller Angela Merkel hasta el presidente Rajoy, que ya ha hablado con la primera ministra Theresa May para transmitirle su posición sobre unas negociaciones complejas, largas y difíciles.
Probablemente la posición más moderada de todos los presidentes de Gobierno y jefes de Estado de la Unión, que se reunirán el 29 de abril para dar el visto bueno a las líneas generales de la negociación (cuyo borrador ya ha preparado el presidente del Consejo, el polaco Donald Tusk), sea la del presidente español. Una posición a la gallega: “No podemos engañarnos y decir que no va a ocurrir nada”, aunque admite que hay que generar “las menores dificultades posibles”. Verde y con asas. O sea, más claro, agua.
Pero al margen de esta posición a la gallega, el brexit puede hacer mucho daño a nuestro país, según todos los informes de instituciones públicas y privadas. El propio Gobierno ha elaborado un dosier con la colaboración de la embajada de España en Londres, la representación diplomática española en Bruselas y con información complementaria de varios ministerios. Del documento se desprende que el brexit puede afectar hasta a un millón de españoles, al tiempo que el PIB del país puede disminuir entre un 0,2% y un 0,4%, con pérdidas de entre 2.000 y 4.000 millones de euros. Además, España tendrá que contribuir con 888 millones más al presupuesto comunitario.
El brexit repercutirá en los resultados de sectores importantes de la economía española: agricultura, pesca, automoción y, sobre todo, turismo, ya que nuestro país es el destino favorito de las vacaciones de verano de los británicos. De ellos, de sus perros y de sus gatos. Pueden verse afectadas las empresas españolas grandes y conocidas. El informe dice que hasta un 12% de los ingresos del Banco Santander y un 30% de las ventas de Telefónica se generan en el Reino Unido y destaca que el brexit supone algo más que amenazas puramente económicas. No se sabe cómo será el movimiento de personas y productos entre España y Gibraltar. Puede también afectar en la colaboración científica e intercambio de estudiantes. Se desconoce también el destino de 600.000 jubilados británicos que viven en España y de españoles que viven en Gran Bretaña.
La presencia de profesionales españoles en el Reino Unido es tan significativa que hay sectores, como la enfermería, que prácticamente están ocupados por españoles y españolas. En el caso de que tuviesen que salir del país, el servicio británico de salud entraría en un auténtico colapso. Pero si el futuro de estos españoles es una de las principales preocupaciones del Gobierno, el tema clave es Gibraltar y su salida de la Unión, a pesar de que el peñón votó masivamente por su permanencia en la Unión al tiempo que pedía al Reino Unido que exigiera un trato especial para la Roca. La sorpresa de los gibraltareños es que May en su carta de divorcio entregada en Bruselas no hacía ninguna referencia a Gibraltar y que en las líneas generales de la negociación se admite que España tiene derecho de veto en cualquier solución sobre el peñón, lo que ha causado una auténtica rebelión en un sector del Partido Conservador.
Fuentes europeas han confirmado que la cuestión gibraltareña queda fuera de las negociaciones del brexit, es considerada un asunto bilateral entre España y el Reino Unido. Una decisión que afecta gravemente a la economía de la Roca y a la libre circulación en la frontera, con repercusiones para toda la economía del Campo de Gibraltar. Acusada de cometer un “enorme error estratégico” al no mencionar Gibraltar en su carta, May ha quedado en una situación comprometida con los gibraltareños y con su ministro principal, Fabian Picardo, que siempre insistió en la referencia a la Roca en la carta de divorcio. “Ha tenido más repercusión el futuro de los perros y los gatos que el de Gibraltar”, que había votado masivamente contra el brexit... se lamentan ahora los llanitos, que temen quedar aislados.


