22-M: del retrato adivinatorio al real y nada improvisado
Las elecciones andaluzas han revelado un terremoto político que tendrá efectos colaterales en los comicios de mayo y que dará lugar a nuevos movimientos sísmicos en las generales.
Las elecciones del pasado domingo 22 de marzo han sido el primer acto del largo ciclo electoral que comenzó hace una semana en Andalucía y que finalizará, a finales de este año o principios de 2016, con unas elecciones generales que pueden ser históricas, que acabarán con el bipartidismo que ha funcionado desde la Transición y que consagrarán, con toda probabilidad, un sistema cuatripartito formado por los dos partidos tradicionales (el PP y el PSOE) y por los dos nuevos que acaban de nacer en lo que ha sido siempre el granero electoral socialista: Podemos y Ciudadanos.



