El catalán que cambió un Nobel por la independencia
Para Artur Mas, el que haya trascendido que el hombre que pudo ser premio nobel, Andreu Mas-Colell, el personaje de más prestigio internacional de su gobierno, no esté de acuerdo con romper la legalidad ha sido un contratiempo importante. Mas seguirá adelante, pero cada vez con menos bazas
Artur Mas, todavía presidente de la Generalitat, está nervioso y preocupado. Es un superviviente de la política y sus más incondicionales esperan que, otra vez, repita el más difícil todavía y siga adelante. Sin embargo, su posición es cada vez más complicada e incluso, en su propio partido, Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), ya hablan sin tapujos de que Germá Gordó o Jordi Turull serían los sucesores de Mas en lo que quede de la formación que fundó en su día Jordi Pujol y que ahora avanza hacia una incierta refundación, dicen que allá por marzo, si es que no hay elecciones anticipadas otra vez. Antes, el líder convergente parece dispuesto incluso a ajustar cuentas con su propio Gobierno, menos monolítico de lo que parece, después de que media docena de consellers discreparan, con mayor o menor énfasis, con la propuesta de resolución, pactada entre Junts pel Sí y la CUP, de ruptura con la legalidad española y de desobediencia al Tribunal Constitucional.
Los consellers discrepantes, en todo o en parte, no se han ido por las ramas a la hora de filtrar lo que ocurrió en la sesión del Consell Executiu de la Generalitat del martes 27 de octubre, en la que sobre la marcha se enteraron de la existencia y presentación –ya realizada– de esa resolución. Y Artur Mas, claro, ha montado en cólera al comprobar cómo sus consellers aireaban las diferencias de unos y otros, que le pasarán factura en su órdago –porque hasta ahora casi todos en su entorno siempre han pensado que todo era un inmenso farol– imposible hacia lo desconocido del día después.
Andreu Mas-Colell (Barcelona, 1944), conseller de Economía y Conocimiento de la Generalitat desde diciembre de 2010, ha sido el hombre que más nervioso ha puesto a Mas los últimos días, desde que dijo, en el Consell Executiu del martes 27, que la propuesta de resolución, que incluía saltarse la legalidad a la torera, le parecía una barbaridad. No era para menos, porque Mas-Colell es, con mucha diferencia, el personaje de más relevancia y más influencia internacional –sobre todo en el área económica– del equipo de Mas. El todavía conseller de Economía no en vano es el hombre que quizá renunció a un premio Nobel de Economía por el sueño romántico de una Cataluña independiente o casi, pero desde la legalidad.
Andreu Mas-Colell, autor junto con Michael Whinston del manual de microeconomía de referencia en todo el mundo, era un muy respetado profesor de Harvard, candidato recurrente al premio Nobel, cuando Jordi Pujol le convenció para que ocupara la consejería de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información (2000-2003) de la Generalitat. No imaginaba entonces una Cataluña independiente en un horizonte próximo, pero acariciaba ese sueño y sí contemplaba una autonomía mayor incluso de la que tienen algunos Estados de esos Estados Unidos en los que tanto tiempo vivió y en los que se convirtió en una eminencia mundial en su disciplina. No hay certezas, pero si Mas-Colell hubiera seguido en Harvard existen muchas probabilidades de que hubiera sido el primer premio Nobel de Economía español y, por lo tanto, también catalán, pero entre su carrera académica y profesional y el romanticismo catalán, eligió lo segundo. Eso sí, un investigador riguroso y ortodoxo como él jamás fantaseó –ni en sus peores sueños– con la posibilidad de violentar, de saltarse la legalidad a la torera alegremente. Y por supuesto, si alguien le hubiera advertido de que Artur Mas y CDC, aunque bajo la fórmula de Junts pel Sí, mendigarían el apoyo de una formación política anarquista, simplemente no lo hubiera creído. Por eso, cuando ha despertado abruptamente de su sueño, Mas-Colell, que no tiene más aspiraciones políticas y ya había anunciado su retirada, le ha dicho a Mas lo que piensa. Al presidente de la Generalitat no le ha gustado, pero lo que más le ha irritado es que –aunque Mas-Colell no lo haya filtrado– su hombre de confianza para los asuntos económicos, respetado en todo el mundo más allá incluso de su independentismo, deje claro que al margen de la ley no se va a ninguna parte.
Andreu Mas-Colell quizá pensó, como tantos otros nacionalistas, que todo era un gran órdago, un inmenso farol para negociar con ventaja con el Gobierno español. Es lo que ha desvelado el politólogo y periodista Ignacio Martín, que ha dado cuenta de una conversación con Jordi Sánchez, sucesor de Carme Forcadell en la Asamblea Nacional Catalana (ANC), en ella el líder independentista reconocería que, en primer lugar, es mejor que Junts pel Sí no tenga mayoría absoluta, para tener menos presiones separatistas. En segundo lugar, además de aceptar que nadie fuera de España entendería ciertos pasos, el jefe de la ANC reconoce que el gran objetivo es tensar tanto la cuerda que sea necesaria una mediación internacional para resolver “el contencioso” catalán. Mas y los suyos quizá no se apeen de sus propósitos, pero que el hombre que quizá cambió el premio Nobel de Economía por Cataluña rechace romper la legalidad ha herido al todavía presidente de la Generalitat, que seguirá adelante y ajustará cuentas, pero que cada vez tiene menos bazas en la mano. Cataluña puede valer un premio Nobel, pero no al margen de la ley.


