La reina Sofía festejó sus 70 años rodeada de reyes sin corona
Noor de Jordania, Farah Diba y Ana María de Grecia arroparon a una doña Sofía que se ha visto envuelta en el ojo del huracán.
El libro de Pilar Urbano es para algunos regalo venenoso contra Su Majestad. Otros, sin embargo, gracias a ella descubren una doña Sofía inédita en su campechanía, opiniones, largue y confidencias casi marujiles como: “Nunca me hice la estética”. Aunque para regalazos, otros tres. Dos sonoros y el otro de carne, hueso y coronas depuestas: el último englobó la delgadísima prestancia de Noor de Jordania, un fachón realzado por punto blanco con el cuello enmarcado en lentejuelas. Deja en mantillas el refinamiento evidente de. Rania Otro tipazo. También, cómo no, el enchaquetado coral de su cuñada Ana María de Grecia, acompañada de Constantino y Marie-Chantal , mientras esa Farah Diba de increíbles 70 años o más envolvió nostalgias en una de sus capas negras ribeteadas de visón. Le vino bien para los fríos que azotaban la plaza de Oriente donde se inauguró el mini auditorio Sony, parte de los obsequios del aniversario con la presencia de los Príncipes de Asturias –Letizia en abrigo negro con cuello aterciopelado–, Elena , en pantalón y chaqueta multicolor –quizá un Lacroix de la época Marichalar – y Cristina, de túnica corta granate envuelta en tul negro con pedrería. En las demás, abundancia de los malvas y morados: lucían sobre una Paloma O’Shea anfitriona cual bibelot, también en el señorío de Trini Fierro y en la perennidad hasta física de Nuria Espert. Noor, Ana María y Sofía seguramente recordaron cómo ellas presidieron en Londres el estreno de la Bernarda Alba, dirigido por Nuria. La infanta Pilar lució visón rasado, semichinchillas deshilvanadas su hija, doña Margarita rió siempre animosa ayudada a bajar las escaleras por su esposo Carlos y su hija María en rojo vivo mientras Mari Luz Barreiros acudió tan deportiva como una Lucero Tena que llegaba de La Coruña. Gesto adusto a tono con las circunstancias en Alberto Aza , mientras María Pía Spottorno oía tronar en la distancia. Zubin Mehta dirigió la juvenil sinfónica de la Escuela de Música rematando concierto con un Happy birthday en ocho versiones que ofreció como regalo cuando ya había sido estrenado en el aniversario de la señora Botín . Arrancó ovaciones por la vivacidad y humor de los arreglos al estilo barroco de Bach, la ligereza mozartiana, la solemnidad de Beethoven, el imponente Wagner, una marchosa polca-vals.
Cayetana erre que erre
Cabezona, insistente, contracorriente, no deja, olvida ni archiva a su pretendido o pretendiente Alfonso Díez . Emperrada en hacer un viaje con él, ya que parece imposible luna de miel. Porque aunque su prole parece cansada, las apariencias engañan. Y siguen soterrando, lanzando mensajes subliminales o no tanto, como la disparatada agresión verbal de Gonzalo Miró. Algo inesperado que lo convierte en tercero en discordia. No parece buen plan para reconciliarse con la duquesa tras el agravio de la última Navidad, cuando se dirigían a la misa del gallo y el noviete de ida y vuelta se resistió: “Conmigo no cuenten, que soy ateo”. Cayetana no se lo perdonó. Y ahora esa descalificación televisiva del noviete al que llamó “individuo”. Otra ofensa casi traspié. Pero ella herno se para en barras: como los médicos le desaconsejaron el periplo por Egipto, optó por algo más cercano. Todo menos perder la ocasión de dormir bajo el mismo techo en un cinco estrellas de la Ciudad Eterna. Marchó con la intención de visitarla durante un par de semanas, porque parece que el mozo ha pedido baja “por depresión” en el Insalud, donde cobra un sueldo mensual de casi 1.500 euros. Él protesta, se queja de persecución y acoso, pero fuerte es el amor: todo lo supedita a pasión tan irregular y desequilibrada. El corazón, o ¿el sexo?, por encima de las conveniencias. Y también de lo aconsejable o conveniente. Un desenfreno en la tercera edad que hace más próxima, simpática, humana y aplaudible a quien es la más titulada de España. Amor realmente fou como el que Falete , ese mixto de Pantoja, Rappel y Montserrat Caballé , sentía hacía Isaac Roffe , un venticuatroañero juncal, al que en Sevilla conocen como el escurrío. Frecuentador de Ernesto Neyra y Luis Amaya, el ex de Raquel Bollo , la aprovechadora ex esposa de Chiquetete, siempre de plató en plató tal Rosa de Benito o su hija Challo Mohedano que trincó en ¿Dónde estás, corazón? vendiendo el nacimiento de su hijo. Sin desvergüenza como mamá Rosa cuando colaboraba con Ana Rosa Quintana . Ahora dejó de prestar servicios porque desapareció la Jurado y ya no requieren información reveladora de intimidades caseras. Y por lenguaraz e incontinencia verbal, comentaron de ella. De su aprovechamiento familiar, se lo recriminaron televisivamente y presentó demanda pretendiendo que Antena 3 le pagara 200.000 euros. El juez rechaza tal pretensión: “El Ministerio fiscal solicitó la desestimación de la demanda atendiendo a que la demandante acude a los programas denominados del corazón en calidad distinta de la profesional de la información, aportando sus vivencias y conocimientos respecto de sí y de otras personas, por lo que asumo que su propia experiencia puede asimismo convertirse en fuente de información”. Tragaron sapos como Challo al oír denuncia que, para paliar el fracaso de su disco-debú, el Pocero tuvo que aportar 200.000 euros como amigo reconvertido en salvavidas. “Increíble muestra de ingratitud” para el productor Capi.
De tiendas y de libros
Otra elegancia aportó inaugurar la primera tienda que Óscar de la Renta abre en España. Cumple así una vieja aspiración, ya que bebió y también aprendió con Herrera y Ollero o Antonio del Castillo cuando madamas de la corte se rendían a sus juveniles encantos caribeños. Algunas pasaron-posaron en la apertura, donde Luis Medina Abascal debuta como relaciones públicas horas antes de que madre Nati fuese internada de urgencia en la clínica de La Zarzuela, una úlcera por exceso de trabajo. En los últimos días igual se la vio incansable apoyando a su amigo De la Renta que realzando el libro sobre Amancio Ortega , escrito por la insistente Covadonga O’Shea. Bautismo reflejador de las miserias humanas y, también, de desagradecimiento. Ahora que ya no rige Telva. Faltaron muchos supuestos incondicionales, pero allí estuvieron desde Soraya Sáenz de Santamaría a Mar Reventós , Trini Fierro o Carmen Iglesias. Unas, por la O’Shea, la mayoría ilusionadas con la posibilidad de conocer al creador de Zara. Es un monstruo industrial anticipador de la globalización, exaltó Paco Vázquez, nuestro embajador ante el Vaticano: “Cuando vienen a verme no preguntan por el embajador sino algo que me llega más hondo: ‘¿Está el alcalde?’, demandan” , y lo decía ufano. Descubrió que al dueño de Zara, la fortuna más grande de Europa, sus amigos y empleados lo llaman Ortega, aunque silenció cómo confraterniza con ellos en una mesa próxima lo mismo en el despacho que al comer el mismo rancho empresarial. No hay diferencias. “Aunque a los niños de Arteijo, un barrio coruñés donde se asienta la industria, les regaló un ordenador por cabeza creando diferencias y envidias a los coruñeses tan próximos”. Laura Ponte habló como embajadora de la moda gallega: reconoció su admiración: “Aunque no lo conozco personalmente, ya me gustaría”. Muchos quedaron chascados ignorando el desinterés de Amancio en ser conocido personalmente, fiel a su imagen de austero en mangas de camisa siempre con las manos en los bolsillos del pantalón. “Diez años me costó convencerlo y aún, con el libro en la calle, no lo vi muy satisfecho”, reconoció la autora de semejante hazaña biografiadora, mientras su her mana, Paloma O’Shea, daba negativas a comentar la recuperación de su ex yerno Seve Ballesteros e incluso a posar junto a su hermana, la autora. Y si lo de Covadonga fue demostración de deslealtades, todo lo contrario resultó Oscar de la Renta, con una legión de fans donde no faltó Paloma Cuevas , Nati Abascal con falda floreada, Javier Martínez de Irujo o Inés Domecq en su primera salida tras la boda, recién llegados del viaje nupcial, mientras Cuqui hacía debutar a su nieto Borja , en el que algunos malintencionados pretendieron intuir un pretendiente. Cristina Hohenlohe de Juncadella fue con su hija mayor, igual que Beatriz de Borbón , en combinación de malvas y lilas, con esa Cristina que parece no haber roto un plato, si yo les contase. Francis Llopis impactó fiel al sombrero con su hija Francesca Garrigues, Amalia Zunzunegui con la fidelidad a Armani, el embajador francés, Delaye , con su rejuvenecedor mechón sobre la frente y María José Cantudo con ínfulas de estrella de otro tiempo, alardeó ante Inés Sainz y Helen Lindes, miss España irreconocibles, que no era el caso de Natalia Zabala. Tranquilizó ver al encorvado José Federico de Carvajal enlazado a Elena Boyra, Rafael Amargo de esmoquin desfasado, Juncal Rivero emulando a la dama del paraguas con su gabardina negra y los duques de Terranova, Gonzalo y Patricia, mostrando amor del bueno. Elle MacPherson amadrinó pasando por taquilla y llegó a opacar a Elsa Peretti, gran diseñadora de Tiffany’s. Se molestó porque nadie la agasajó como esperaba y buscó refugio en el incondicional Carlos Martorell, auténtico chevalier servant además de maestro de las relaciones públicas que tuvo buena charla inquisidora con María Eugenia Fernández de Castro , ex condesa de Siruela y hasta hace nada inseparable compañera de viajes, pesar, cansancio y curiosidad de la duquesa de Alba. Como Cayetana ya tiene hombro varonil en quien apoyarse, prescindió de ella como de Ana María Abascal, Dolores del Pozo y Carmen Tello , sus incondicionales en esa Sevilla ya casi virreinato.


