Sobre la insoportable levedad de la marca PP
El deterioro de las siglas y las diferencias de criterio en el seno del Ejecutivo son dos urgentes problemas que Rajoy debería afrontar tras las elecciones de mayo.
En noviembre de 2011 el Partido Popular obtuvo los mejores resultados de su historia: casi 11 millones de votos y 186 diputados, mayoría absoluta, superando la marca alcanzada por José María Aznar en 2000. Hoy, la mayoría de las encuestas rebajan sus expectativas electorales a niveles apenas reconocibles, hasta porcentajes de apoyo inferiores a la mitad del obtenido hace poco más de tres años. El impacto social de la crisis explica en parte tanta desafección. Pero la persistencia del rechazo, a pesar de los evidentes síntomas de recuperación económica, revela otras causas hasta ahora no suficientemente ponderadas por la dirigencia popular.



