Siria, la pesadilla de Barack Obama

18 / 09 / 2013 10:48 Alfonso S. Palomares
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Solo en el caso de que los informes de los observadores evidenciaran que el ataque a Ghuta lo ordenó el régimen sirio podría producirse un ataque de Estados Unidos.

Desde que se conoció que el régimen de Bachar Al Assad había utilizado armas químicas para gasear el poblado de Ghuta, en las afueras de Damasco, causando 1.300 muertos, muchos de ellos niños, Barak Obama tomó la irrevocable decisión de lanzar sus misiles y aviones contra puntos sensibles del Gobierno sirio. Al Assad había pasado la línea roja y merecía un castigo. Desde entonces, el ataque a Siria se ha convertido en una pesadilla para Obama.

Los comandantes de su poderosísimo ejército le han ofrecido una amplia gama de operaciones de distinto formato. Ha dejado claro desde el principio, que él y la comunidad internacional tienen que actuar por un imperativo ético, ya que lo peor que podría ocurrir es no hacer nada, porque eso dejaría las manos libres a cualquier dictador o mandarín bárbaro para utilizar armas químicas a través de las diversas geografías del planeta. Ya se sabe que las armas químicas son fáciles de conseguir.

En el Consejo de Seguridad de la ONU ha obtenido el rechazo previsto: China no está por la labor y la Rusia de Putin proclama su apoyo a la Siria de Al Assad. Conviene recordar que Rusia posee una gran base militar en la ciudad siria de Tartús, considerada de gran importancia estratégica. La dialéctica de Moscú plantea que una intervención de Estados Unidos y sus aliados sería considerada como injerencia imperialista de Occidente y que tendría una respuesta adecuada. Tampoco conviene minusvalorar la importancia económica que supone para el Gobierno de Moscú el suministro de armas a los sirios. Por otra parte, Putin se siente fortalecido asumiendo el papel de líder de una gran potencia, como si sintiera nostalgia por los tics de un pasado que vivió y con los que comulgó e hizo una brillante carrera. Aunque las circunstancias han cambiado, este clima de guerra fría le oxigena.

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