¿La segunda invasión musulmana?
Directamente, a través de intermediarios o fondos soberanos... sea como fuere, las inversiones árabes en España (y en muchos otros países) no han parado de crecer en los últimos años. Son inversores discretos, que no publicitan sus adquisiciones y muy interesados en distintos sectores como la energía, el sector inmobiliario y el turismo.
No hay que llevarse las manos a la cabeza antes de tiempo. Este no es un tema religioso, ni mucho menos. Ni político, ni tan siquiera geoestratégico, aunque a lo mejor un poco sí. Quizás haya quien vea algo de “conquista de territorios” a golpe de talonario. Es un tema económico sobre las inversiones de origen musulmán (sobre todo por parte de jeques de países árabes, pero también de fondos soberanos de aquellas latitudes) que se están haciendo en los últimos años en España. Y no, no pensemos solo en sus inversiones en el deporte (Skyline International, de origen catarí, se quedó con el equipo de fútbol del Elche, por ejemplo), porque las hay en todos los sectores (energético, inmobiliario, ocio, alimentación...) y en múltiples países, no solo aquí: recientemente, el fondo soberano catarí se quedó con casi el 10% del emblemático edificio Empire State en Nueva York, al que destinaron 622 millones de dólares (544 millones de euros).
Pero es que no solo tienen dinero que invertir fuera de sus países, sino que, además, esta población representa un jugoso nicho de mercado: según la Muslim Life Style Expo, la feria de estilo de vida musulmán más importante que se celebra a escala mundial (su próxima edición tendrá lugar a finales de octubre en el Reino Unido), el valor de este mercado se estima en un billón de euros anuales. En España se celebra el Congreso Internacional Halal (halal es aquello que se adecúa a la fe musulmana, todo lo que está permitido, y no se refiere solo a la alimentación sino también a la banca, cosméticos, turismo, etcétera). La primera edición de este congreso se celebró el año pasado y en esta segunda convocatoria a finales de año se esperan más de 100 expositores. Pero volvamos con las inversiones, que pueden realizar directamente, a través de intermediarios, o bien vía fondos soberanos. Lo primero que hay que decir es que es dificilísimo, casi imposible, conocer la cantidad exacta de dinero que han podido invertir en España después de que 2008 iniciara un periodo de llegada de estas inversiones. Solo los fondos soberanos movieron entonces entre 1,4 y 1,8 billones de euros (y desde ese momento hasta ahora sus inversiones no han parado de crecer). “No todas [las inversiones] vienen de fondos soberanos o de jeques árabes, hay mucho intermediario, y no por saltarse la ley, sino porque son expertos en la materia y facilitan las transmisiones y además, porque este público no quiere que se conozca su identidad –explica José Ramón Pin, profesor del IESE–. En sus países no está muy clara la división de poderes, son autocracias, con lo cual tampoco tienen que dar mucha información de lo que hacen con su dinero”.
Desde Europa
Muchas inversiones se llevan a cabo en suelo español, a través de firmas de referencia como Goldman Sachs o JP Morgan, y una gran cantidad se hace desde Londres o París, donde estos poderosos tienen sus cuarteles generales, no hay que olvidar que muchos de los hombres de negocios árabes se han formado en escuelas de negocio internacionales y son auténticos tiburones de las finanzas. Y así, casi sin notarse, han ido adquiriendo activos en distintos sectores de actividad. Aparte del energético (el Emirato de Abu Dabi es el propietario de la petrolera Cepsa y Qatar Holding entró en Iberdrola en 2006), son grandes amantes del ladrillo: “Están especializados en el sector inmobiliario, van buscando inversiones rentables, a largo plazo, en países seguros como Estados Unidos o como los europeos, que les den dinero de forma periódica”, aclara Pin.
En España, por ejemplo, poseen la Torre Bankia, el Hotel W, de Barcelona, Marina Tarraco (un complejo de ocio y yates de lujo en Tarragona) y también han entrado en la inmobiliaria Colonial. “Conocen muy bien los países donde invierten, no hay que olvidar que se han formado en ellos. Y al invertir fuera lo que hacen es diversificar, porque en sus propios países, al no ser democracias, tienen sus riesgos”, cuenta el experto del IESE. Pero, ¿cómo es su forma de hacer negocios? De todos es conocida la habilidad negociadora de estos países: ellos ponen las condiciones, adoran la puntualidad y les gusta ir al grano. “No hacen negocios si no es con amigos, es importantísimo para ellos la fiabilidad de la persona con la que trabajen, primero es la amistad y luego los temas formales. Y al igual que el chino, el árabe es un inversor muy discreto, no le gusta publicitar lo que hace”, señala Pin. Y, ¿no habría en este chorreo de dinero árabe una especie de reconquista? “Bueno, Al Andalus sigue estando presente en el imaginario del islam, más como tema romántico que otra cosa. El dinero no tiene ni religión ni color político. Desde luego, a ninguno de los que invierte les interesa que los países en los que lo hacen se desestabilicen, los que hacen estos negocios no son yihadistas, todo lo contrario”, finaliza Pin.
El mercado halal, un jugoso nicho
En España hay dos empresas certificadoras halal, una de ellas es el Instituto Halal de Córdoba y la segunda está en Valencia. La cordobesa ha certificado a unas 300 compañías, en su mayoría del sector alimentario (más del 90%), pero hay más con dicho sello en toda España. En su mayoría están en Cataluña, después están Andalucía y Castilla y León. “En 2013 los musulmanes gastaron 1,1 billones de euros en alimentación y bebidas y se espera que este gasto crezca hasta 2,3 billones en 2019”, comenta Tomás Guerrero, investigador en el Instituto de Empresa y director del Instituto Halal en Madrid. Más del 90% de alimentos y bebidas halal vendidas por las empresas certificadas se concentran en cuatro productos cárnicos: pollo, vacuno, pavo y cordero. Entre 2012 y 2014, las ventas de productos halal se incrementaron cerca del 40%. Las bebidas, aunque más tímidamente, también han aumentado.



