Kohl reniega de Merkel

03 / 02 / 2015 Salvador Martínez Mas (berlín)
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

El excanciller alemán y la actual jefa del Gobierno forman parte de la misma familia política. Pero pertenecer a la CDU es de lo poco que les une.

Helmut Kohl y Angela Merkel han tenido poco, muy poco tiempo para estar en paz. Al veterano excanciller conservador, de 84 primaveras, y a la jefa del Gobierno germano se les vio juntos hace algo más de un año en la campaña de las elecciones generales de 2013, antes de que Merkel se hiciera con su tercer mandato al frente del Ejecutivo alemán. Entonces, Merkel participó en el celebrado 30º aniversario de la primera elección de Kohl como canciller, en septiembre de 1982. Que coincidieran en aquella celebración se vendió como una “reconciliación”, según el término de Klaus-Peter Schoeppner, investigador del instituto de estudios de opinión TNS Enmid. Sin embargo, no han tardado en salir a la luz nuevos detalles que recuerdan lo mal que parecen llevarse ambos políticos desde hace lustros. En el pasado, Kohl y Merkel casi fueron familia. El primero hizo hueco a la ahora canciller cuando la otrora ciudadana de la extinta Alemania comunista debutaba en política. Trabajaron codo con codo hasta que el apodado Padre de la reunificación alemana se vio obligado a poner fin a su carrera por un escándalo relacionado con la financiación de su partido, la Unión Cristiano Demócrata (CDU). Ambos tenían una relación tan cercana que Kohl llamaba a Merkel “mi niña”.

Pero la niña mató al padre cuando saltó el escándalo de la financiación de la CDU. Entonces, Merkel se atrevió a escribir un ya mítico editorial en el diario conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung en el que invitaba a la familia democristiana a seguir avanzando sin su “viejo caballo de batalla”. Por detalles como ese, según ha contado el editor y periodista Michael Naumann, del semanario Die Zeit, Kohl reconoce que fue él mismo quien se puso en el brazo “una serpiente” ávida de “poder” que le acabó asestando una fatal mordedura.

Estas lindezas no son las únicas que Kohl ha dedicado a Merkel. El pasado otoño se hicieron públicos unos extractos del trabajo de Heribert Schwan, biógrafo del octogenario Kohl. Según los escritos de Schwan, el excanciller, en realidad, tenía en la CDU una niña malcriada. Así, de acuerdo con Kohl, su protegida “no tenía ni idea” de comer en los banquetes donde se daban cita los mandatarios. “Merkel no podía siquiera coger su tenedor y su cuchillo adecuadamente”. “Deambulaba en las cenas de Estado y tuve que decirle repetidamente que recuperase la compostura”, según Kohl. Estos comentarios han salido a la luz sin que el excanciller quisiera. Son consecuencia de la expulsión de Schwan del proyecto editorial en el que se pretendían hacer varios volúmenes contando la vida y obra de Kohl, el canciller que más tiempo ha ocupado la jefatura del Gobierno en Alemania. Pero Schwan no quería dejar de escribir sobre Kohl.

Preocupación sobre Europa.

Es más, causó sensación desvelando los detalles menos brillantes de gente como Merkel en su obra biográfica Vermächtnis: Die Kohl-Protokolle –“El legado: el protocolo de Kohl”– (Ed. Heyne Verlag, 2014). Ese libro, aparecido a finales de 2014, es producto de las 600 horas de entrevistas que el líder conservador mantuvo con Schwan para, mayormente, dar cuenta de su vida política, aunque no pudo evitar que se le escaparan esos comentarios poco elogiosos.

Un “sin comentarios” es lo que se respondió sobre el libro de Schwan desde la cancillería. Allí no buscan las cosquillas a un Kohl que sigue inspirando mucho respeto. No en vano, él es uno de los padres del euro. Por su influencia en las temáticas europeas resonaron no hace tanto aquellas palabras suyas según las cuales decía de Merkel: “Está destruyendo mi Europa”. Esos términos los ha atribuido a Kohl el semanario Der Spiegel, aunque el exjefe del Gobierno los ha desmentido.

Aun así, la dirección política que está tomando Europa con Merkel como líder más influyente a nivel continental también puede verse en el punto de mira del último ensayo que ha publicado Kohl, Aus Sorge um Europa (editorial Droemer, 2014). El volumen surge, según su título, “por la preocupación sobre Europa” del otrora líder conservador. En el libro se hace un llamamiento “por que regresen los valores y la visión de los padres fundadores de la Unión Europea” y atribuye “un papel crucial a los líderes políticos” de la Unión, estima Jörg Haas, de la oficina berlinesa del think tank europeísta Jacques Delors Institut. Precisamente, la falta de visión política para Europa es algo que se reprocha habitualmente a la canciller. Kohl no menciona a Merkel en su ensayo, pero los comentarios sobre la necesidad de grandes directrices para el continente subrayan una de las carencias de la jefa del Gobierno alemán. Especialmente, cuando colaboradores de Merkel han llegado a señalar que “la visión a largo plazo de la canciller” no va más allá de “dos semanas”.

Con todo, Kohl dice estar más sorprendido por que, en estos tiempos de dominio germano en Europa, desde Alemania se afirman cosas con un tono que hace pensar que los responsables teutones están diciendo “somos mejores que el resto”. En esta “Europa alemana”, según la expresión peyorativa del escritor Thomas Mann, Kohl se pregunta: “¿Nos hemos vuelto locos?”. Para alguien como él, que vivió en su niñez las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial y que ha visto emerger como solución a los errores pasados el proceso de unificación continental, resulta excesivo el cuestionamiento al que se está sometiendo un proyecto europeo más que afligido desde la crisis del euro.

“¿Por qué necesitamos Europa?”, interroga Kohl en su último libro. “La cuestión es legítima, y es fácil de responder, porque Europa es una cuestión de guerra y de paz”. Este recordatorio puede bastar para convencer a muchos de la necesidad del proyecto europeo. Pero está por ver si los actuales líderes continentales, como Angela Merkel, son capaces de retomar el testigo cargado de europeísmo que tiende Kohl en Aus Sorge um Europa.

Grupo Zeta Nexica