Argentina vota por el cambio

02 / 11 / 2015 Alfonso S. Palomares
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Las elecciones han demostrado que no todo estaba cantado. Scioli, el candidato de la presidenta Cristina Fernández y a quien las encuestas daban como claro vencedor, deberá medirse en una segunda vuelta con el liberal Mauricio Macri

Los dos candidatos que se disputarán la presidencia argentina en segunda vuelta: el liberal Mauricio Macri (izquierda) y el peronista Daniel Scioli.

En las elecciones, las victorias y las derrotas se miden en función de las expectativas que se tengan. Este principio acaba de cumplirse en los comicios argentinos, donde el peronista Daniel Scioli sufrió una gran derrota a pesar de ser el candidato más votado con el 36,8%, y el liberal Maurizio Macri celebró como victoria su 34,34%, dos puntos y medio menos que el peronista. Los dos pasarán a la segunda vuelta para disputar a cara de perro la presidencia.

Las encuestas y las opiniones publicadas daban como ganador por un amplio margen a Scioli, incluso hablaban de que en la primera vuelta se convertiría en presidente y si no ganaba quedaría a tan pocos puntos que su victoria sería inevitable en la segunda. Él estaba muy seguro de entrar en la Casa Rosada para sustituir a su admirada y jefa política Cristina Fernández de Kirchner. Tan seguro estaba que incluso había decidido quiénes le acompañarían en el Gobierno. Sus seguidores acudieron al mítico Luna Park, donde Gardel estrenó sus mejores tangos, para celebrar la victoria. Antes de comenzar el recuento de votos, la euforia en el Luna Park era incontenible, pero al ir conociendo los primeros resultados a los asistentes se les congeló la sonrisa. Todo lo contrario ocurrió en el centro de congresos Costa Salguero, donde los partidarios de la alianza Cambiemos, liderada por Macri, acudieron para acompañarle en una derrota digna. Los ánimos se fueron encendiendo a medida que iban apareciendo los resultados que colocaban a su líder en una posición inmejorable para la segunda vuelta, que se celebrará el próximo 22 de noviembre. Macri encarna un giro profundo en la política argentina después de doce años de kirchnerismo.

El Frente para la Victoria que sostiene a Scioli fue fundado en 2003 para apoyar la candidatura del peronista Néstor Kirchner y después la de su mujer, Cristina Fernández; en las elecciones de 2011 Cristina obtuvo el 54% de los votos, un récord histórico. Ahora la presidenta le ha marcado la línea política a Scioli, ha elaborado las listas y le ha asignado como vicepresidente a su fidelísimo Carlos Zanini. Por eso los malos resultados de Scioli se los apuntan a la presidenta, considerándola la gran perdedora, ya que los centuriones de Cristina Fernández han capitaneado la campaña. Pensaban que el apoyo entusiasta de Cristina le ponía alas al vuelo del Frente para la Victoria, pero en las alas le ha puesto plomo.

La gestión de la presidenta tiene más oscuros que claros, sobre todo en la parte económica y en la vertiente internacional. Desde 2012 la economía se ha mantenido estancada y en 2014 la devaluación del peso provocó una inflación del 25% mientras los salarios quedaban por debajo provocando una pérdida importante en la capacidad adquisitiva. Se han multiplicado los casos de corrupción, afectando las acusaciones de corrupto al vicepresidente Amado Boudou, a quien, pese a todo, la presidenta mantuvo en el puesto, mostrando que no estaba dispuesta a luchar contra la corrupción galopante. Todos estos episodios han ido creando un mar de fondo contra Cristina Fernández a lo que ha contribuido también su política exterior, donde se viene aliando con el chavismo frente a Estados Unidos. Esto explica los pobres resultados electorales de Scioli, pero donde fracasó sobre todo la estrategia de la presidenta fue en la provincia de Buenos Aires, donde había escogido personalmente como candidato a gobernador a su jefe de gabinete, el incondicional Aníbal Fernández.

Castillo de naipes. Querían que en Buenos Aires gobernara el núcleo duro del kirchnerismo, agrupado en la formación La Cámpora, para controlar al ¿presidente? Scioli. Todo ese proyecto se cayó como un castillo de naipes al ser derrotado Aníbal Fernández por la macrista de Cambiemos, María Eugenia Vidal, la gran triunfadora de estas elecciones. El que ha logrado mantener bastante bien las posiciones ha sido el peronista disidente Sergio Massa, que ha obtenido el 21,34% de los votos basando la campaña en la construcción del camino del cambio. En el pueblo argentino la sonoridad de la palabra cambio está creciendo de manera visible.

Ya están en la recta final los dos briosos caballos que van a disputarse la presidencia: Daniel Scioli y Maurizio Macri. Los dos son jóvenes, con dos años de diferencia de edad, y de familias ricas. Scioli es consciente de que para ganar tiene que ir soltando, en lo que falta de campaña, el lastre que le supone Cristina Fernández, pero debe hacerlo con talento para no perder a los votantes kirchneristas que le han dado su confianza en la primera vuelta. El granero principal de votos está en los que apostaron por Massa, más de seis millones, a los que cortejarán los dos candidatos. Massa ha dicho que preparará una declaración donde dejará clara su posición. No se sabe si en esa declaración habrá una recomendación concreta de a quién deben votar sus seguidores. Haga lo que haga, se sabe que estas recomendaciones no valen de mucho porque cada cual es dueño de su voto. Macri tendrá mucho más apoyo en los pequeños partidos, y en esos caladeros puede ganar la presidencia.

Grupo Zeta Nexica