Mil contra la valla
04 / 06 / 2014 Tiempo
El método, tantas veces ensayado ya, parece que funciona. Los subsaharianos, que languidecen en las inmediaciones de la frontera sin que las autoridades marroquíes parezcan preocuparse demasiado por ellos, se ponen de acuerdo, esperan al momento previo al amanecer y se lanzan en tromba, mil a la vez, contra la valla. Saben bien que no todos lo conseguirán, pero mil personas son mil personas y no hay valla ni alambrada que resista eso. Esta vez, en Melilla, lo han logrado 500. Los demás lo volverán a intentar, porque saben que al otro lado hay una cosa que no han vivido jamás: derechos humanos. Se les trata como a personas, aunque sean ilegales. ¿Cómo parar esa voluntad?



