Gracias, Manu
28 / 01 / 2014 13:58 Tiempo
Esa frase más sobada que una hogaza de pan bregao, “maestro de periodistas”, le atacaba al hígado y le ponía amarillo. Pero pocos lo fueron tanto como él. Manu Leguineche se contagió del veneno del periodismo en El Norte de Castilla de Miguel Delibes y se pasó la vida inoculándolo en los demás. La España de Franco le parecía, informativamente, tan zaragatera y triste que se largó a contar lo que pasaba en el mundo. Desde allí, desde donde ocurrían las cosas. Más que un reportero de guerra –que también– era un viajero enfermo de curiosidad que no soportaba no estar allí para verlo. Enseñó a miles de personas a trabajar con su misma ilusión. Jamás se dejó abatir. Fue un gran tipo. Nunca le olvidaremos.



